La gran transformación de manera generacional es el uso de la tecnología y el internet como fuente inagotable de información, esto transforma profundamente a la educación y sobre todo el rol de los profesores, para convertirlos en facilitadores preparados para equivocarse, hoy el aprendizaje entra en una modalidad horizontal donde se fomenta la autogestión, “aprender a aprender”, asegura Nicholas Aguilar, director académico y artístico de Sunland, un modelo educativo basado en el arte.

A pesar de este cambio que representa muchas ventajas, también es un escenario de retos, pues existe una sobrecarga de información que genera “epidemias de ansiedad y estrés dentro de las generaciones de adolescentes como nunca se había visto”, al tener que mostrar todo el tiempo una imagen perfecta de sí mismos.

Desde su experiencia, Aguilar asegura que en redes sociales no es normal estar triste, ser una persona fea o imperfecta, todo esto trae un ambiente de tensión y angustia.

Partiendo de este panorama surge la necesidad de reafirmar el contacto humano “hay un distanciamiento en todos niveles”, por ello, Aguilar, junto con un equipo de trabajo, diseñaron una opción académica.

A través del arte, específicamente de las artes escénicas (danza, música y teatro), se ha encontrado una manera de reconectar a las personas, “la única forma en que se pueden desarrollar estas actividades es con un ser humano de frente, es una conexión real, inmediata y profunda”, dijo, esto lo que permite es salirnos de esa esfera de ansiedad y estrés que genera el constante acceso a la tecnología y la necesidad de encajar en una sociedad virtual.

“Esto nos remite a los orígenes humanos de la comunicación, la emotividad y la empatía, nosotros apostamos por este enfoque como la medida para contrarrestar estas epidemias”.

Faltan proyectos a largo plazo

Aguilar y su equipo hacen un esfuerzo por trabajar desde estas disciplinas con las nuevas sociedades, pero también hacen una crítica al sistema educativo nacional: “hoy nos está faltando un proyecto a largo plazo, con reformas educativas constantes que quedan en un plano superficial, no podemos ver transformaciones reales, es un tema politizado y no se buscan los intereses de los alumnos, que es lo más importante”.

El sistema educativo no ha alcanzado una transformación de fondo, así se vuelve imposible atacar el tema de las habilidades blandas a gran escala, “hoy somos esfuerzos aislados, es el caso de Sunland y también los hay en escuelas públicas, cada vez son más, pero no es una constante”.

Concluyó que a nivel nacional requerimos de una visión a 20 años, al menos, para lograr un verdadero cambio, pero desafortunadamente hoy se ve complicado el escenario.

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