Antes de la pandemia, la situación para los pacientes con cáncer en México ya era crítica por distintas razones: desabasto de terapias, saturación de hospitales y laboratorios públicos, retrasos en cirugías, insuficiencia de oncólogos en algunas entidades, entre otras. Con los hospitales reconvertidos por el virus Covid-19, la situación de quienes viven con cáncer se tornó mucho más difícil. Para una persona usualmente sana, la mortalidad por Covid es de 3% en el mundo y de 12% en México. Para un paciente con cáncer, la mortalidad por Covid es de hasta un 75 por ciento.

Eso obliga a los pacientes oncológicos a aislarse de forma más rigurosa; para los que trabajan obligadamente, salir de su casa es arriesgar su vida y muchos tienen gran dificultad de generar ingresos; se les complica el sustento y la alimentación.

Aparte, muchos han retrasado su tratamiento porque el hospital que les corresponde fue reconvertido a Covid; entonces el paciente se debate entre el miedo de ir al hospital y la angustia de saber que su enfermedad progresa porque interrumpió su tratamiento.

Así lo explica Juana Ramírez, creadora de la Fundación Guerreros contra el cáncer, que en plena pandemia está lanzando el cortometraje Médicos mexicanos: en línea de batalla producido por la periodista Karla Iberia Sánchez, donde se les da voz a médicos oncólogos mexicanos que comparten sobre todas las dificultades con las que trabajan, los obstáculos a los que se enfrentan y lo que les toca vivir con sus pacientes. “Son los que jamás se rinden, no les importan los obstáculos, siempre están ahí de la mano de sus pacientes; los médicos mexicanos son gente extraordinaria, y en este corto comparten su visión desde un sentido super humano y honesto”, comenta Juana, quien como empresaria del sector salud busca con esta expresión del arte cinematográfico hacer un homenaje a la vocación, pasión y coraje de los oncólogos mexicanos en la dura batalla del cáncer.

El cáncer también mata

En entrevista, la empresaria hace un llamado a no detener la detección temprana y los tratamientos para los pacientes oncológicos y a no olvidar que si en México llevamos más de 53,000 muertes por Covid-19, el cáncer también mata, pues sólo en 2019 murieron 89,000 personas en el país a causa del cáncer y más de 200,000 recibieron el diagnóstico. Y el problema se ha agravado -expone- porque al posponer los procedimientos diagnósticos por la pandemia, se está complicando la atención del cáncer, pues para un paciente diagnosticado tardíamente las posibilidades de recuperación o cura se hacen muy pequeñas, mientras que si se hacen en etapa temprana las posibilidades se amplían. “Si ya desde antes de la pandemia, el 70% de los casos de cáncer en el país se diagnosticaban en etapas avanzadas, imagínate qué va a pasar durante y post pandemia; tendremos pacientes con etapas mucho más avanzadas de la enfermedad con reducidas posibilidades de tratamiento o de cura y donde el costo de tratamiento aumenta, es decir que generará demanda adicional de recursos para atender casos oncológicos que podrían haberse atendido en etapas tempranas,” concluyó.

maribel.coronel@eleconomista.mx