En medio de la polémica por los desacuerdos entre la comunidad del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y su director interino, José Antonio Romero Tellaeche, el proceso de selección para nombrar a su director de manera oficial continúa. Luego de que los tiempos se cumplieran únicamente se inscribieron dos candidatos: Vidal Llerenas Morales y paradójicamente también lo hizo el ahora interino.

El proceso para la designación del nuevo director general del CIDE, quien suplirá a Sergio López Ayllón luego de su renuncia en agosto de este año, consta de diversas etapas, las cuales han permitido observar las tensiones que han estado presentes en esta institución académica y de investigación. En su informe sobre el proceso de designación del nuevo director, José Antonio Caballero Juárez, profesor de la División de Estudios Jurídicos CIDE y observador designado por el Consejo Académico de dicha institución, deja ver estas diferencias dentro de las dos etapas en las que se le ha permitido participar.

En una primera etapa destaca la presencia del doctor José Alejandro Díaz Méndez, en representación de María Elena Álvarez-Buylla Roces, directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), entidad a la que se encuentra adscrito este centro de investigación. De entrada llama la atención que “la principal responsable de la definición del procedimiento no escuchara personalmente a la comunidad del CIDE en el proceso de selección de su director”.

Posteriormente hace notar que durante el encuentro quedaron muchas preguntas en el aire y subraya algunas que a su entender eran relevantes si se considera que ambos candidatos son externos y que han demostrado discrepancias profundas entre la comunidad. “En ocasiones, tuve la sensación de que esa sesión estaba más enfocada en cumplir con la forma que en obtener información de fondo”.

Vidal Llerenas, puntero cuestionado

Sobre los resultados de esta auscultación interna, los resultados del proceso fueron favorables al doctor Vidal Llerenas en todas las categorías que se evaluaron (perfil del candidato, y plan de trabajo) salvo en el rubro relativo a la experiencia como investigador, en donde tuvo mejor evaluación el doctor José Antonio Romero. El promedio final de todos los rubros evaluados tuvo como resultado 8.98 puntos a favor de Llerenas contra 7.29 puntos a favor de Romero. Los miembros del Comité de auscultación externa señalaron que la participación de la comunidad había sido baja y les llamó la atención la abrumadora preferencia de la comunidad ahí representada por Llerenas Morales.

La segunda sesión del proceso se realizó el viernes 19 de noviembre con el objetivo de que los candidatos presentaran sus planes ante el comité de evaluación externa, integrado por María Teresa Aguirre Covarrubias, Edmundo Antonio Gutiérrez Domínguez, Lorenzo Francisco Meyer Cossío, José Cruz Pineda Castillo, Alicia Puyana Mutis y Samuel Schmidt Nevdvedovich. El resultado fue contrastante.

La deliberación del comité fue relativamente breve, ellos reconocieron a ambos candidatos como viables, no obstante, el consenso general fue que el plan y las capacidades de Romero para asumir el cargo de director del CIDE eran muy superiores a las de Llerenas. Algunos señalaron que la divergencia de esta posición con lo expresado por la comunidad del CIDE es porque “probablemente esa comunidad tiene intereses creados y los buscan defender” y que es natural que exista resistencia al interior de las instituciones.

En este sentido, durante dicha reunión Caballero Juárez al hacer uso de la voz expresó que la relación de Romero con la comunidad se hallaba muy deteriorada, incluso hizo referencia a la manifestación cuyo sonido se escuchaba en la sala de juntas, pues coincidentemente alumnos, personal docente y simpatizantes del CIDE se encontraban reunidos afuera de las instalaciones del Conacyt. Pidió también que se reconociera un “inminente problema de gobernanza al interior de la institución”.

Para Caballero Juárez fue relevante el poco conocimiento que los integrantes del comité de auscultación tienen acerca del CIDE. "Parecen observar una institución con un pensamiento uniforme en todas sus divisiones. Una institución alineada por completo ideológicamente y enfocada a la consultoría. Una institución con importantes deficiencias en docencia”.

Al final, el consenso del comité fue por la necesidad de una transformación estructural de la institución, sin embargo ni siquiera la propuesta de Romero plantea eso con tales extremos. Plantea cambios importantes, pero también señala que muchas actividades y dinámicas tienen que permanecer.

Caballero Juárez agrega que sus posiciones parecían mucho más el fruto de dogmas, prejuicios y sobresimplificaciones que el resultado de un análisis de la institución. No obstante, la confianza en su dogma parece darles completa certeza sobre la medicina a aplicar. Irónicamente, la función tenía lugar en un sitio encargado del fomento de la ciencia.

Las visiones de los candidatos

Vidal Llerenas ha destacado sus posiciones en torno a la necesidad de fortalecer la colaboración del CIDE con el gobierno. Aunque hizo la distinción entre los temas que son de Estado y los que son de gobierno, no abundó más al respecto. Habló de la renovación y consolidación de las líneas de investigación en la institución. Expresó la necesidad de aumentar la matrícula de estudiantes. También se refirió al reto que implica ejercer los recursos del CIDE en el entorno posterior a los fideicomisos.

Romero Tellaeche ha expresado la necesidad de revisar la visión neoliberal que ha prevalecido en la agenda pública en los últimos años y que ha influido en las escuelas económica, jurídica y de administración pública. Expresó la necesidad de repensar y renovar agendas en el CIDE. En Docencia planteó que los alumnos no paguen colegiatura. Señaló la conveniencia de diversificar el perfil de los alumnos admitidos. Manifestó que el reto del CIDE es volver a incidir en las políticas públicas. Iniciar investigaciones en cuestiones prioritarias.

nelly.toche@eleconomista.mx

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