La influenza es una de las enfermedades que más preocupa a los epidemiólogos. ¿La razón? Lo fácil que los virus de influenza pueden mutar (lo que lleva a la aparición de nuevas variantes muy virulentas que brincan de animales a personas) y el hecho de que se diseminan fácilmente. Esto porque algunas personas infectadas con este virus pueden no presentar síntomas, pero sí contagiar a otros.

En menos de un año se identificaron dos nuevas variantes de virus de influenza que nunca antes habían infectado humanos. A principios de diciembre del 2013, en China se identificó un virus de influenza aviar conocido como H10N8 en una mujer de 73 años, quien murió por falla respiratoria. Previo a su enfermedad, la víctima había visitado un mercado de aves en la provincia de Jiangxi.

Unos meses antes, en febrero, un virus de influenza de aves conocido como H7N9 emergió en China. Para finales de mayo había causado infección en al menos 132 personas, causando la muerte a 39. En este caso se cree que las víctimas se contagiaron por contacto con aves de corral y palomas infectadas con el virus. El número de víctimas de H7N9 continúa en aumento.

Con la temporada invernal se ha incrementado el número de nuevos casos. Sólo entre el 31 de enero y el 7 de febrero del 2014, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta 36 casos y cinco muertes en China.

Por ahora no se han identificado enfermos fuera de China, Taiwán y Hong Kong; aunque la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos refieren que no hay evidencia de que el virus pueda transmitirse de humano a humano, George F. Gao, vicepresidente de los Beijing Institutes of Life Sciences y subdirector del Chinese Center for Disease Control and Prevention, informó en enero que una serie de mutaciones en el virus H7N9 podría facilitar su habilidad para transmitirse de humano a humano.

DESENTRAÑANDO AL ENEMIGO

En un estudio preliminar sobre el nuevo virus, publicado en la edición del 25 de julio del 2013 en la revista Nature, los autores entre ellos Gao encontraron que el H7N9 puede propagarse tanto entre aves como humanos.

La unión del virus de influenza a los receptores celulares es el primer paso para la infección. En el laboratorio, H7N9 fue capaz de invadir y replicarse en células del tracto respiratorio humano, lo que podría convertir a esta nueva variante en un serio riesgo para los humanos.

A diferencia del H7N9, el otro temido virus de influenza aviar, el H5N1, prefiere afectar a los receptores aves que a los receptores humanos, lo que en opinión de los investigadores ha impedido que esta variante de influenza aviar se transmita fácilmente entre personas.

CRUZANDO ESPECIES

Meses después, Gao y sus colaboradores dieron un nuevo paso para comprender cómo un virus aviar que sólo muy esporádicamente llega a causar infección en humanos logra brincar de una especie a otra.

La clave parece estar en la hemaglutinina, una proteína rica en azúcares (glicoproteína) localizada en la superficie de los virus y responsable de la unión del virus de influenza a los receptores de sus células blanco, a decir de los investigadores en un artículo publicado en la edición del 11 de octubre del 2013 de la revista Science.

Los investigadores introdujeron cambios en la secuencia de aminoácidos de la hemaglutinina del H7N9 con el fin de identificar qué aminoácidos son esenciales para pegarse a los receptores de las células humanas. Encontraron que el nuevo H7N9 conserva su capacidad para infectar los receptores de células de aves, pero también puede pegarse a células humanas del tracto respiratorio superior (nariz, boca, garganta), lo que podría explicar por qué la transmisión de humano a humano ha sido limitada, requiriéndose muy altas dosis del virus para poder causar infección.

Pero los virus evolucionan muy rápidamente y la aparición de variantes que se unen con mayor afinidad a las células humanas ya han sido identificadas. De ahí la preocupación mostrada por Gao en la entrevista de enero a la revista china Southern Metropolis Weekly.

H10N8

¿Qué sabemos del otro nuevo virus, H10N8? En un artículo publicado en línea el 5 de febrero de este año en la revista médica Lancet, se presenta evidencia de que esta variante también podría potencialmente diseminarse en humanos.

El análisis genético del virus H10N8 indica que es distinto a otras variantes de H10N8 previamente reportadas y presenta ciertas características genéticas que podrían permitirle replicarse de manera eficiente en humanos , escriben los autores.

Hasta ahora no se había reportado ninguna infección humana causada por los subtipos H8. El nuevo H10N8 parece estar muy relacionado con virus del tipo H9N2 que se encuentran actualmente presentes en las aves de corral en China.

El 26 de enero se identificó un nuevo caso de H10N8, también en la provincia de Jiangxi, lo que preocupa a los investigadores, ya que revela que el virus H10N8 continúa circulando y podría causar más infecciones humanas en el futuro , a decir del coautor del trabajo Mingbin Liu del Nanchang City Center for Disease Control and Prevention.

FUTURO

Por ahora, el H7N9 y el virus H10N8 aislado de la mujer de 73 años son sensibles a los antivirales disponibles, pero la aparición de resistencia a los antivirales es siempre una posibilidad. Al menos en dos pacientes infectados con H7N9 se observaron mutantes del virus resistentes a uno de los tipos de antiviral disponibles.

Otro asunto a considerar es que aunque no se ha encontrado transmisión eficiente entre humanos ni con H7N9 ni con H10N8, las características biológicas de los virus muestran que estos virus tienen mayor capacidad para brincar de aves a humanos, lo que eventualmente podría permitirles adaptarse y transmitirse más fácilmente.

Finalmente, algunos estudios muestran que la población no cuenta con anticuerpos protectores contra la nueva variante de H7N9. Tampoco se encontraron anticuerpos que protejan contra el nuevo virus por reacción cruzada en personas vacunadas con las actuales vacunas estacionales.

¿Qué se puede hacer ante esta alerta? Por un lado es muy importante mantener la vigilancia epidemiológica intensiva, esto permite identificar rápidamente si estas nuevas variantes se están diseminando hacia otras partes del mundo.

Por el otro, nuevamente se trae a la discusión la necesidad de invertir tanto económicamente como en recursos humanos para trabajar en el desarrollo de nuevas vacunas contra estas variantes.

Al final, las vacunas son nuestra mejor línea de defensa contra este enemigo natural.

[email protected]