Buscar
Arte e Ideas

Lectura 9:00 min

La evolución creativa del Twitter

Los expertos se dividen en torno a la tuiteratura, desde no hay nada que ver hasta el que no lo ve es porque no quiere .

Con apenas cinco años, Twitter tiene más de 200 millones de usuarios de todo el mundo derrochando palabras las 24 horas del día.

Pero más allá de la importancia social e informativa, a nivel de escritura el fenómeno también aporta ejemplos significativos sobre la creatividad de sus usuarios. Uno de esos fenómenos es la Twitteratura.

Al parecer la primera vez que este término se utilizó fue cuando un par de estudiantes de la Universidad de Chicago se les ocurrió resumir en 20 tuits obras clásicas de la literatura universal. El término ha circulado con tal aceleración que en México ya se han escrito algunos ensayos y se han organizado mesas de discusión sobre el fenómeno así como algunos eventos de experimentación. Con el pretexto del cumpleaños de esta red social acudimos con algunos escritores y expertos en análisis social que nos hablan al respecto.

En las redes sociales es posible encontrar milagros

El reconocido filósofo y antropólogo argentino Néstor García Canclini observa en las redes sociales un espacio positivo para la creatividad:

Las redes sociales aportan, a nivel creatividad, mucho, real e imaginariamente. Personas que no disponen de recursos con un celular de pronto puede hacer un corto y generar una obra. Hay casos como el de un cineasta uruguayo muy joven que el año pasado registró escenas en el centro de Montevideo, hizo un corto, lo subió a youtube y tuvo un éxito de millones de espectadores y a los pocos días tuvo una invitación de Hollywood para ir a filmar una película.

Esto no es frecuente. Pero es un ejemplo de cómo desde una práctica cotidiana con un celular o el Twitter u otras maneras de insertarse en redes sociales y dar a conocer lo que no se puede comunicar en los medios más caros puede suscitar audiencias, interlocución, recibir respuestas, y a partir de eso construir otra cosa.

Sin duda, la Tuiteratura es otro ejemplo: con frases muy cortas se puede hacer una creación verbal estéticamente significativa. Pero al ver la fascinación que producen estas nuevas redes: por un lado dan la sensación de que por fin aquella utopía de la vanguardia según la cual todos seremos artistas se está realizando. Pero también hay mucha chatarra , indica Canclini.

No hay revolución en Twitter

Nada entusiasta, el crítico, escritor y periodista de renombre, Sergio González Rodríguez, agudo observador de los fenómenos mediáticos, políticos y culturales, opina: La verdadera revolución es que no hay revolución en Twitter, excepto el auge de data rastreable o codificable. Las bondades son la dicha inicua de perder el tiempo. A mi juicio los peligros son inexistentes , asegura.

Luego continúa irónico: Si hubiera peligros estaríamos frente a una herramienta realmente creativa (sería sensacional que después de cierto numero de mensajes de Twitter estuvieras en riesgo de contraer una enfermedad letal) .

La Twitter literatura al final es info-entretenimiento: un pasatiempo más de la ultra-contemporaneidad. Antes de que se logre un producto literario en Twitter digno de ser recordado, surgirá una herramienta más divertida aún que Twitter, y así sucesivamente: no hay que confundir el instrumento con la materia imaginativa: nunca más plumas, ni más papel, ni más computadoras, ni más teclados, ni conexiones más veloces hicieron mejores escritores ni mejores obras literarias, el medio es eso, un simple medio.

Que nadie se haga las ilusiones de que a través de Twitter ha descubierto una veta que trastornará la humanidad a golpe de compulsiones expresivas por muy ingeniosas que parezcan. La Twitter poesía y la Twitter narrativa o la Twitter aforística son despojos de la letra impresa para aquellos que no les interesa leer libros ni esmerarse en un escrito que exija algo más que tuit, tuit , lanza lapidario el escritor.

Quienes están más metidos son los más jóvenes

Sin duda alguna, quienes sacan mayor provecho de este tipo de herramientas son aquellos más jóvenes. Esto lo sabe el joven escritor Ruy Feben, quien ha utilizado las redes sociales como una plataforma de difusión de su obra:

Para mi es una herramienta que me permite estar conectado y despilfarrar lo que yo quiera durante todo el día, y promover mi propio blog de cuentos y otras cosas. Creo que tampoco es para clavarse en si eres escritor y vas a usar Twitter se vuelva obligatorio tener que ser escritor ahí.

Hay días que mi Twitter parece un chat, otras que parece una cosa emo: esa es la virtud de la herramienta. La verdad casi no los pienso, me vale madre, aunque sí odio tuitear de hueva pero tampoco me clavo tanto , dice el periodista.

Con esa mirada joven, Feben ve el fenómeno con entusiasmo y como posibilidad, sin perder la oportunidad de ser crítico: El ejercicio literario en México se convirtió más en el de vender libros o congraciarte con el medio. Entonces quién está metido en ese rollo (el circuito editorial) lo ve con recelo porque Twitter es muy abierto. A lo mejor eres un escritor con mayúscula pero en Twitter tienes apenas 20 seguidores. En cambio, puedes no haber publicado y tener muchos seguidores porque a la gente le gusta lo que escribes , menciona.

Toda cuenta de Twitter es un laboratorio de escritura

Hace unas semanas, el Instituto Nacional de Bellas Artes comenzó la realización de una serie de mesas redondas y otras actividades mensuales en torno al fenómeno de la literatura posible en el Twitter. Le llamaron Twitteratura y para su organización se comisionó como asesor al escritor Alberto Chimal, un activo usuario de dicha red social. Las sesiones se realizarán en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia y tratarán de explorar tantos aspectos de la escritura en Twitter como sea posible.

En la misma línea crítica contra el anquilosamiento del circuito oficial editorial en México, Chimal apunta: En esta época el trabajo literario está increíblemente constreñido y reglamentado. En un mundo dirigido hacia el consumo, hacia la venta, los escritores aprenden que tienen que cuadrarse en cierto subgénero, con cierto modo de escribir, y cierta serie de características preestablecidas. Aprenden a ver al texto literario como producto y tienen que ser obedientes. De esta manera hemos pasado de la creación literaria a la mercadotecnia , indica Chimal.

Nos hemos vuelto muy conformistas y pasivos. Necesitamos cosas que nos sacuden y nos fuercen a situarnos de otra manera en el mundo. Por algunos grupos no es muy bien apreciado explorar formas literarias en redes sociales. La literatura y la tecnología no creo que tengan que ser adversarias. Pero la herramienta no es ni buena ni mala. Solo es.

Al respecto de las posibilidades literarias en esta red social, Chimal es preciso: Toda cuenta de Twitter es una especie de laboratorio de escritura que solo se puede dar leyendo ahí: en tiempo real. Y ¡claro!: esa experiencia de lo efímero también puede ser una experiencia estética.

Alberto Chimal elaboró un proyecto artesanal (un libro) de 150 ejemplares, el cual en estos días podrá descargarse en formato electrónico por Internet. Se llama 83 novelas, cada una de 140 caracteres, el límite espacial de un tuit.

Twitter enfatiza que siempre escribimos con alguien más

Con una agudeza que esclarece, la escritora Cristina Rivera Garza, atempera los ánimos en torno de la literaturidad posible en el Twitter:

El Twitter no me interesa como red social sino como laboratorio de escritura. No sé si lo que ahí se da pueda ser literatura. Lo que sí es cierto es, retomando a la crítica argentina Josefina Ludmer, en un texto que se llama Las escrituras posautónomas, que son escrituras que no están dentro de lo literario pero que sin embargo existen como escritura y están produciendo con su propia existencia un presente: son escrituras que confunden el yo con la ficción, sobre todo, y escrituras que no necesariamente tienen que pasar ni a través ni con lo literario , opina la afamada escritora.

Creo que la exploración en la colindancia entre géneros si bien no es nueva se enfatiza en espacios como Twitter , menciona.

La escritora aprecia como ejercicio literario, las reglas que Twitter impone al proceso de escritura: concisión, inmediatez, y el proceso de si tu timeline está compartido con gente a quien le interesa escribir y no chatear. Si es así esto se convierte en un proceso de escritura colectiva.

Como autores nos pone en un punto muy consciente sobre la relación entre la escritura y el tiempo, entre lo efímero del ejercicio que hacemos y el hecho muy real y a la vez muy irónico que siempre que escribimos lo hacemos con alguien más, con voces, como se decía antes. Y esta tecnología enfatiza el hecho de que siempre estás escribiendo con alguien más, y ese alguien más son muy reales y tienen sus propias cuentas de Twitter.

Creo que quienes la rechazan tienen miedo porque están perdiendo sus cotos de poder. Si los fenómenos de escritura ya no solo son literarios, no tienen que pasar por las grandes escalinatas y jerarquías que hicieron de las suyas a lo largo del siglo XX.

¡Claro que va a haber un grupito de personas que tienen que poner el grito en el cielo y decir que esto no es literario! Y la respuesta es: no es literatura. Pero es escritura. Yo creo que hay que abrazar el fenómeno, explorarlo, ser crítico al respecto. Para mi se trata de explorar las posibilidades críticas y subversivas de este tipo de escritura , concluye Rivera Garza.

aflores@eleconomista.com.mx

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete