En el último año, cosechó elogios por su trabajo en la película Las buenas hierbas así como por las obras de teatro Bosques, dirigida por Hugo Arrevillaga, y Casi, un pueblo, dirigida por José Manuel López Velarde. A finales del 2011, The Filmmaker Magazine destacó su trabajo en El sueño de Lú dirigida por Hari Sama, como una de las mejores actuaciones del año, siendo la única personalidad latina en ese listado. Heredó de la propia mano de su antigua propietaria la cátedra que impartía la escritora Esther Seligson en el Centro Universitario de Teatro (CUT).

De esta manera, el teatro y la docencia son su pasión ("mis clases o las cambio por nada", comparte), y el arte es siempre una promesa. En entrevista, la talentosa actriz recuerda el momento en que Esther Seligson le ofreció su clase: un buen día que fue al CUT a ver si podía ser la adjunta de algún profesor. Seligson estaba en las oficinas y cuando la vio, le dijo al responsable: "ella va a ser mi sucesora". Úrsula se quedó de a seis, nunca había impartido un seminario en esa institución y durante algún tiempo la relación que tuvo con Esther Seligson fue mala. Sin embargo, durante un semestre Esther la preparó. Úrsula tomaba asesorías en casa de la maestra para empaparse del conocimiento y dar un seminario que es interesante desde el tipo de disciplinas que conjuga: Teatro y mito.

Hoy, con más experiencia, Úrsula se siente más comprometida con el papel que tiene como docente: "Como maestra me toca ir con mis chicos y decirles: 'sí vale la pena, lo que tienes que hacer es importante y también tienes que darte cuenta del gran compromiso que tienes como actor, como figura pública, y tienes que tener mucho cuidado con lo que estás diciendo y mantenerte lo más que puedas, estar informado, escuchar las noticias, tomar una postura'", opina la actriz.

"Alguna vez estaba en un set con Gabino Rodríguez (director teatral), hablábamos sobre ser maestros, nunca se me va olvidar. El me decía: 'Úrsula, este ya no es nuestro tiempo -y este chavo es mucho más joven que yo, dice- es de ellos, qué padre que estás dando las clases en el CUT porque ahora los vas a impulsar'. Y sí es cierto: es el tiempo de ellos y es mi responsabilidad decirles tú eres importante, lo que tú tienes que decir es fundamental, puede cambiarle la vida a otro ser humano".

"Yo creo que la verdadera revolución que se necesita en este país es una revolución educativa, en todos los sentidos y en todas las áreas. Creo que los de arriba se deberían de empezar a dar cuenta de que nosotros no somos tontos y que los mexicanos estamos sedientos de conocimiento, de saber, para, a su vez, poder ofrecer esa educación a nuestros hijos, en todos los sentidos. Nos tratan como si no nos diéramos cuenta de las cosas", acota apasionada la actriz.

Úrsula sabe de primera mano que un detalle, una palabra o una buena pieza artísitca le puede cambiar la vida a una persona. Entre risas recuerda que en la temporada de Casi, un pueblo la gente se le acercaba a decirle lo padre que estaba la obra. Durante la temporada de Bosques (que se reestrena el 7 de marzo) recibió una carta por e-mail en la que una persona le confesaba que había salido de Bosques muy conmovida: "que había pasado toda la noche llorando, no tenía idea bien de qué le había pasado esa noche pero que producto de lo se había movido ese momento en ella, al día siguiente, tomó la decisión de enfrentar a su padre y confesarle su homosexualidad".

"Todos los días perdemos algo"

La segunda edición del Festival Internacional de Cine de la Universidad Nacional Autónoma de México (FICUNAM) contará en su programación con El sueño de Lú, película protagonizada por la actriz Úrsula Pruneda, película que también se ha programado en el Festival de la Ciudad de México. "Vamos a festivalearla (moverla en festivales) todo lo que se pueda"añade Úrsula, quien calcula que la película se estrene en cines comerciales en otoño del 2012.

El sueño de Lú cuenta un fragmento trágico en la vida de Lucía Alfaro -guitarrista clásica de poco más de 30 años-, quien pierde a su pequeño hijo de seis años, Sebastián, luego de que él contrae una enfermedad súbita. La profesión de Lucía es muy simbólica, porque si bien el arte puede provenir del dolor (y de la muerte) crear (hacer arte, tocar la guitarra, escribir poesía) es vida. En un momento de la película Lú le comenta a otro personaje: "es que yo no puedo ni siquiera escuchar música, ¿cómo quieres que me ponga a tocar la guitarra?" Entonces, la película propone una aproximación al duelo que significa la pérdida de un ser querido. No solo eso. El director de la película ha comentado que los niños sin padre tienen una palabra que los define: son huérfanos, pero los padres que pierden un hijo no tienen esa palabra que los defina. Es un vacío.

"Para mí es una película necesaria: ¿De qué habla el arte y de qué habla un artista? Pues de lo que necesita hablar. Por eso el arte sana, mueve, confronta. Por eso el arte puede generar una revolución. Porque uno habla de lo que uno tiene adentro. Y elaborar una pérdida es muy importante. Creo que es de las cosas más importantes en la vida pero de las cuales ni siendo jóvenes ni cuando somos adultos, alguien nos enseña a sobrellevar".

"Tú vas perdiendo muchas cosas a lo largo de tu vida y nunca te detienes a decir: 'a ver, pérame tantito, ¿qué me acaba de pasar?, creo que troné esta relación y tengo que pensar y elaborar para ver dónde la regué'. Pero no. En cambio, tú te vas a otra y a otra y a otra experiencia sin reelaborar, a uno y otro proceso de duelo; deja tú que se trate de novios o esposos, sino también lo haces con amigos o empleos. Todos los días perdemos algo. Todos los días perdemos algo. Y no nos detenemos a pensar en eso. Esta película relata una pérdida, es un viaje al interior de este corazón roto y hecho cenizas", comenta la talentosa actriz y profesora.

De la sangre, a necesidad y las promesas

El montaje de Bosques fue hecho con una gran sencillez y una enorme profundidad, el director nos invitó a participar en una obra donde teníamos que ser muy honestos, muy verdaderos, muy comprometidos con el discurso y entre nosotros mismos. Nosotros, a cambio poníamos parte de nosotros mismos en cada uno de los personajes, en la historia que estábamos contando, en esas promesas cumplidas, no cumplidas, a medias, rotas, promesas concretadas, anheladas. La sangre de las promesas", dice la actriz recordando el título de la tetralogía escrita por el dramaturgo Wajdi Mouawad: Litoral, Incendios, Bosques y Cielos. Todas se montarán este año. Litoral y Bosques, a partir del 6 y 7 de marzo respectivamente.

"Yo creo que la gente tienen muchísima necesidad de ser cómplice de eso y entrarle. Yo fui a verIncendios también y cuando vas a ver ese teatro tú te convierte en un cómplice absoluto. Como espectador, el autor te está hablando a ti y te está diciendo: tú eres importante. Yo creo que los seres humanos estamos muy necesitados de que nos digan tú eres importante, tú me importas, quiero saber de ti, quiero saber quién eres. Estamos muy huérfanos, muy abandonados. Entonces cuando te encuentras con cualquier fenómeno artístico en el que tú te puedas sentir parte de la obra hay un cambio".

"En Casi, un pueblo pasaba lo mismo. Yo nunca había hecho comedia en toda mi vida. Trabajar con José Manuel López Velarde fue algo muy nuevo para mí. Yo me voy siempre a lo denso. Me gustó. Estaba aterrorizada. No tenía ni la menor idea de cómo iba a resultar. Porque lo que pasaba en la obra no me parecía chistoso, me parecía tristísimo. Yo pensaba, la gente de qué se va a reír. Desencuentro tras desencuentro. Rupturas. Y fue bellísimo: la gente salía de la obra llorando, tocada, cómplice, contenta, con ganas de hablar de amor, de hablar de ti, de lo que te ha pasado en la vida. Y la gente me paraba en la calle y me decía: "no es que Gloria y el corazón hecho pedazos". Trabajar con José fue una delicia, es un tipo que sabe lo que quiere.

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