Entrevista Raúl Padilla López, presidente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

“Este es el momento más difícil que haya vivido la industria editorial, en más de un sentido me recuerda la crisis de los ochenta, cuando nació esta Feria. Eran momentos difíciles en lo económico, pero también con mucha inestabilidad en lo político y lo social” reflexiona Raúl Padilla López, presidente de la Feria Internacional del Libro (FIL) Guadalajara. “Se parece, pero esta crisis es aún más dura, en particular para la industria editorial mexicana, porque en México ha habido muy pocas o nulas medidas de apoyo gubernamental”.

Las dificultades han despertado la solidaridad y han generado una dinámica de colaboración para organizar la edición 34 de la FIL. “A lo largo del año exploramos todas las opciones, desde la realización de una feria con presencia física hasta la cancelación... en todo momento tuvimos el apoyo entusiasta de la industria, su solidaridad. Al final, tendremos una feria virtual que será de mucha calidad. Las casas editoriales están haciendo una apuesta muy fuerte de presentación de novedades, serán alrededor de 150 títulos, el número exacto lo sabremos cuando tengamos el programa definitivo... las dificultades de este año nos han enseñado cosas. Confío en que para el 2021 regresaremos con más fuerza que nunca”.

La FIL de Guadalajara tiene costos directos de 130 millones de pesos para el comité organizador, pero, según Raúl Padilla López alcanza una cifra hasta tres veces mayor por la inversión que hacen otros actores públicos y privados para configurar una cartelera cultural inigualable, con presentaciones de autores, mesas redondas, exposiciones y conciertos.

—¿Cómo pasar de un gran evento físico a un gran evento virtual?

—En ediciones anteriores, había entre 1,000 y 1,500 eventos por día y más de 800,000 asistentes en total. Esta vez será otra cosa. Tendremos dos o tres opciones en cada momento para quienes se conecten a la página web de la feria; también tendremos oferta en redes sociales; en el Canal 44 de televisión y en otros canales. Estamos conscientes de que en lo virtual hay muchas opciones, pero apostamos por tener contenidos de mucha calidad, conferencias, mesas de discusión y eventos artísticos... la tecnología nos permitirá crear escenarios virtuales muy atractivos. Hemos aprendido de lo que han hecho otras Ferias del Libro que también tuvieron que hacerse virtuales, entre ellas las de Londres, Boloña y Frankfurt”.

—¿Qué pasa con los eventos para profesionales?

—La Feria Internacional del Libro es el evento más importante de la industria editorial en habla hispana, donde una parte muy relevante son los eventos para profesionales; el programa se mantiene y tenemos confirmados a la inmensa mayoría de los profesionales. Vamos a tener el Salón de Derechos de Autor, en la que varios de los agentes literarios mantienen su participación, al igual que las principales casas editoriales. Como todos los años, vamos a tener presencia de muchos bibliotecarios. No hay que olvidar que en Guadalajara se surten un número muy importante de bibliotecas, no sólo de Iberoamérica, sino también de Estados Unidos, donde hay muchas bibliotecas que tienen acervos en español... va a haber negocio, no me atrevería a decir una cifra. no al 100% pero en un porcentaje muy importante. Se mantendrá lo esencial de las transacciones que se hacen cada año entre profesionales, distribuidoras, agentes literarios y casas editoriales... lo que sí va a lamentar la industria editorial es la venta directa al público, porque cada año asistían más de 800,000 personas. Lo pensamos atenuar porque en nuestras plataformas estará la oferta viva de las editoriales que suelen venir. Los lectores podrán hacer sus compras a través de estas plataformas”.

—¿Cuáles son las principales amenazas y oportunidades para la FIL en los próximos años?

—La pandemia nos ha dejado muchas lecciones y no podemos descartar que vuelva a ocurrir algo similar, por ello esa sería la principal amenaza: otra crisis global por un problema sanitario. Si estuviera en otra industria cultural, te diría la disrupción digital. Hace 10 años pensamos que al libro le pasaría algo similar a lo que pasó en la industria discográfica y dedicamos mucho rato a reflexionar sobre qué pasaría con la industria y la feria si esta tendencia se daba también con el libro y la industria editorial, pero aquí se dio otro fenómeno. El libro sigue siendo un objeto muy valorado. Seguirá siendo para mi generación y quizá dos generaciones más. En cuanto a la fortaleza, creo que nuestra mayor oportunidad está en los niños y en su papel como lectores futuros. Por ello es que una de las mayores inversiones en la FIL es el patio infantil. Son 150,000 niños cada año. Lo hicimos desde el principio y este año también. Haremos muchos talleres virtuales para mantener ese vínculo de los niños con la Feria.

—¿Qué libro de los que has leído este año recomiendas?

—De Enrique Serna, "El vendedor de silencio" (Alfaguara, 2019). Una novela sobre un personaje que fue muy importante en la historia del periodismo mexicano.