Después de las múltiples recomendaciones para apreciar el eclipse solar que pudo ser visto en distintas regiones, miles de personas se dieron cita para, además de ser testigos del fenómeno, aprender más de él.

Estados Unidos fue el país privilegiado; después de 99 años tuvo oportunidad de apreciar de manera total el espectáculo. Durante 89 minutos se pudo observar la trayectoria hasta que el Sol se ocultó lentamente, miles de personas en la costa oeste de Estados Unidos gritaron y aplaudieron cuando la Luna se colocó justo por delante del Sol. El espectáculo solar comenzó en Oregon, Ohio, a partir de las 09:05 horas de México, poco a poco la Luna se interpuso entre el Sol y la Tierra. Personas de todo el mundo estuvieron atentas al paso del eclipse, que pudo apreciarse de costa a costa en todo EU.

El fenómeno astronómico también fue visible de forma parcial en México, Guatemala, Costa Rica, Colombia, Ecuador y Venezuela. En nuestro país, la última vez que su pudo apreciar un eclipse fue en el siglo pasado, precisamente en 1991. Luego de 26 años volvemos a estar frente a este fenómeno tan peculiar, por lo que planteles educativos, institutos, museos y planetarios alistaron algunos telescopios modificados con filtros especiales para la observación. El próximo eclipse solar total que podremos apreciar en México será en el 2024.

El Instituto de Astronomía de la UNAM, el Museo Universum y el Planetario Luis Enrique Erro fueron de los sitios más concurridos para apreciar el eclipse. Familias enteras se dieron cita en estos espacios y aseguraron que es importante inculcar en los niños el amor por la ciencia, por lo que valía la pena que se hubieran perdido el primer día de clases.

Además, se realizaron una serie de actividades que permitieron a la gente entender que un eclipse total ocurre cada 18 meses en alguna parte del mundo; sin embargo, para que se pueda ver desde puntos habitados, que atraviesen países enteros y se repita en el mismo lugar, pueden pasar hasta 360 años.

Además, en el centro del Sol la temperatura es de 15 millones de grados, y en el momento del eclipse la corona tendría 1 millón de grados , explicó Alejandro Lara, del Instituto de Geofísica.

Mayor conocimiento

La duración máxima de un eclipse es de 7 minutos 34 segundos, esto es tiempo suficiente para que los científicos puedan estudiar la corona solar, la órbita de la Luna, futuros eclipses y la relatividad general de Einstein, explicaban los científicos de la UNAM.

Mientras tanto, en Estados Unidos se alistaban para lo que ellos llamaron un laboratorio natural ; esta es la primera vez que el Gulfstream V, un avión utilizado para monitorear huracanes, tormentas eléctricas y tormentas de nieve en todo el mundo, llevó sensores y equipo para la investigación atmosférica.

Los científicos usaron el breve tiempo del eclipse para observar la corona solar, la cual sólo es visible desde la Tierra durante un eclipse total de Sol, y la capa de plasma que rodea a nuestra estrella.

Los datos podrían ayudar a resolver un misterio antiguo: ¿por qué la corona arde a millones de grados Celsius, una temperatura mucho más elevada que la de la superficie solar?

Jenna Samra, investigadora principal del proyecto y quien ayudó a diseñar el dispositivo, explicó que además se busca identificar cinco líneas de emisiones infrarrojas que se crean cuando los electrones en la corona chocan con partículas cargadas en el plasma, con lo que posiblemente liberan otros electrones. Si las vemos, con el tiempo tendremos una forma de medir el campo magnético , y con ello pronosticar mejor el clima espacial.

El Gulfstream V no fue el único jet en hacer investigación desde el aire, la NASA operó dos aeronaves WB-57F, a las que equipó con telescopios de alta tecnología colocados en la nariz para capturar tres minutos y medio de totalidad y vistas claras de la corona.

Los aviones tomaron imágenes de alta resolución del Sol 30 veces por segundo. Un telescopio observó las emisiones verdes de los átomos de hierro ionizados en la atmósfera exterior del Sol. El equipo usará la información para investigar las ondas magnéticas en la corona y buscar evidencia de nanoexplosiones, que son estallidos diminutos en la atmósfera solar. En ambos casos, la meta es obtener claves para entender por qué la temperatura de la corona se eleva tanto.

Por su parte, en Tierra el eclipse le dio oportunidad a los investigadores de profundizar en otros temas. Philip Erickson, científico espacial del Observatorio Haystack del Instituto Tecnológico de Massachusetts, dijo que están sentando las bases para que en el futuro sea posible predecir con mayor exactitud el tipo de estragos que los episodios climáticos espaciales importantes pueden ocasionar en la ionósfera, lo cual nos permitiría proteger mejor la tecnología fundamental que orbita nuestro planeta.

Inevitablemente, los humanos nos convertiremos en una sociedad espacial , sentenció Erickson. Entender el clima espacial en el entorno natural del espacio es un desafío clave que nos permitirá abandonar de manera gradual el planeta .

Se necesita de un pueblo ?para estudiar el fenómeno

Según las estadísticas de Twitter, cada seis segundos se utilizó 53 veces el hashtag #Eclipse2017 en México y tuvo más de 188,000 menciones a nivel mundial, esto se convirtió en trending topic durante el avistamiento.

Nunca ha habido un acontecimiento como este en la historia de la humanidad, en el que tanta gente pueda participar y con tecnología tan excepcional , dijo Carrie E. Black, directora asociada del programa del área de ciencias atmosféricas y geoespaciales de la Fundación Nacional de Ciencias de EU.

Ella confía en que se recabarán miles datos e imágenes que serán analizadas por los científicos durante los próximos años; ese torrente de datos de astrónomos profesionales y amateurs podría ayudar a los científicos a pronosticar algún día las explosiones solares eruptivas o el clima espacial, que dañan los satélites de comunicaciones y las redes de suministro eléctrico .

Por su parte, Madhulika Guhathakurta, científica principal de la NASA para el eclipse del 2017, expuso: Necesitamos a todo Estados Unidos para realmente recabar información de distinto tipo científica, psicológica, de comportamiento animal con el fin de entender realmente en su totalidad qué tan estrechamente ligados estamos a nuestra estrella .

nelly.toche@eleconomista.mx