Considerado uno de los cineastas más importantes del siglo XX, el español Luis Buñuel se consagró por películas como Los olvidados, El bruto, El ángel exterminador, Viridiana, Un perro andaluz y Ensayo de un crimen, esta última se proyectará en el Festival Internacional de Cine de Venecia.

La película Ensayo de un crimen se proyectará en la sección Venice Classics del Festival Internacional de Cine de Venecia, que se llevará a cabo del 28 de agosto al 7 de septiembre.

La cinta, que se estrenó en 1955, fue restaurada por la Cineteca Nacional en colaboración con el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica.

A 36 años de su fallecimiento, el realizador, apodado El Alquimista del Cine, es recordado por su destacado trabajo en el séptimo arte, a pesar de que decía que sus filmes “eran arte con basura”, pues fueron realizados con escaso presupuesto y pocos medios materiales.

Buñuel Portolés nació el 22 de febrero de 1900 en Calanda, provincia de Teruel; a lo largo de su carrera dirigió unas 30 películas en Francia, España, Estados Unidos y México, donde protagonizó los últimos años de la Época de Oro del cine mexicano.

En su ensayo “Mi último suspiro” recreó su vida íntima y su trayectoria de 60 años de cineasta para dejar sus reflexiones de carácter filosófico, indicó el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Cursó estudios con los jesuitas, quienes lo expulsaron de su institución, y se licenció en Filosofía y Letras en el Instituto Zaragoza, tras abandonar la carrera de ingeniero agrónomo. En la residencia de estudiantes de Madrid conoció e hizo amistad con el pintor Salvador Dalí y el poeta Federico García Lorca, con quienes compartió su gran afición literaria, ya que en un principio su vocación no era el cine.

En esa época, conoció a los más importantes literatos del momento y publicó cuentos y poesías; muchas de las ideas aparecidas en esas creaciones las utilizó posteriormente en sus películas.

En 1925 se mudó a París, Francia, donde trabajó como asistente y ayudante de dirección en tres películas y luego ingresó en la Académie du Cinema de París; dos años después escribió su primer guion para la celebración del primer centenario de la muerte del pintor español Francisco de Goya, pero no se realizó por falta de presupuesto.

Sus años en México

En 1946 se trasladó a México, donde vivió 36 años, y reapareció en las labores de dirección con Gran Casino (1947) y después filmó El Gran Calavera (1949), año en el que se nacionalizó mexicano, con notable éxito comercial. En 1950 logró lo mismo con Los olvidados; una película con gran éxito de crítica en Europa y triunfó en el Festival de Cannes de 1951.

Otras cintas que destacan en su producción son Una mujer sin amor, Subida al cielo, Las aventuras de Robinson Crusoe, El, La ilusión viaja en tranvía, Abismos de pasión, Diario de una camarera, Simón del desierto y Ensayo de un crimen, que le abrió las puertas en el cine de Francia.