La Universidad Iberoamericana y todo el grupo de universidades jesuitas mexicanas, otorgaron el doctorado honoris causa al premio Nobel de Literatura 2003, J. M. Coetzee, debido a su contribución excepcional en el campo de la filosofía y por su obra literaria.

En representación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, Puebla, Tijuana, la Universidad Jesuita de Guadalajara, el Instituto Superior Intercultural Ayuuk y la Universidad Loyola del Pacífico, el rector de la Ibero, David Fernández Dávalos, destacó que las novelas de Coetzee confrontan al lector con una realidad brutal, sin maquillajes sociales , que le han hecho tomar conciencia sobre el racismo y la segregación, así como de las paradojas de una sociedad que aún no acaba de abandonar las prácticas de un sistema totalitario que ha mantenido a la población sometida .

Doctor John Maxwell Coetzee recibe esta beca y esta medalla con la leyenda Tradidit deus mundum disputationi (Dios puso al mundo para ser pensado) que representa la tradición educativa de la Compañía de Jesús, para que con ella no sólo sobresalgas sobre los demás en dignidad, sino que también estés protegido para la lucha , dijo el rector de la Ibero al imponer la beca al nuevo doctor, quien prometió guardar los derechos y privilegios, así como el honor de las universidades del SUJ, y siempre ayudar, prestar apoyo y consejo, en las obras y asuntos relacionadas con éstas.

Tras ello, Coetzee fue admitido e incorporado al Colegio de Doctores de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y de las universidades que confieren este reconocimiento, con todos sus honores, libertades, exenciones y privilegios.

El nobel de Literatura y dos veces ganador del Premio Booker, considerado el más prestigioso de la literatura en lengua inglesa, quien se dijo honrado por el reconocimiento, reflexionó sobre el origen de las universidades: La universidad nació cuando un grupo de jóvenes quería trabajos bien pagados como clérigos, médicos o abogados. Cada vez que se realiza una ceremonia como ésta (el honoris causa) le rendimos homenaje a una universidad medieval que hoy está prácticamente muerta .

Coetzee reflexionó sobre el papel ambivalente de los profesores, quienes en el pasado fungían como empleados contratados por sus estudiantes y a su vez eran los jueces de sus empleadores.

Sin embargo, destacó que siglos después surgió la idea de la universidad como el hogar de la investigación libre -como un lugar por encima del alboroto del mercado , donde el aprendizaje podía ser perseguido por sí mismo.

Comentó que cuando uno lee alguna obra de Coetzee, lo narrado se extiende a su vida y no le deja escapatoria respecto de la reflexión crítica y un cierto estado emotivo frente a las condiciones sociales que se viven actualmente, las cuales no parecen estar alejadas de los problemas de varios años atrás.