Dos dibujantes franceses con mucho talento y compromiso con las causas sociales leen a Roberto Bolaño. Descubren a una Ciudad Juárez de horror. Piden una beca en Francia para hacer un libro de dibujos y la obtienen.

Toman un avión a México y se van en camión a Ciudad Juárez. Se quedan un mes ahí pidiéndole a la gente que les diga su sueño a cambio de un retrato. Esa es la historia detrás de una historieta descarnada pero optimista sobre la ciudad más conflictiva de nuestro país: Ciudad Juárez.

La obra se llama ¡Viva la vida! Los sueños en Ciudad Juárez y es un libro transgresor, experimental, lúcido, entretenido, desconcertante, reflexivo, duro, desgarrador y encantador, en el cual los artistas trazan casi con magia una historia que es el registro de un viaje muy similar al descenso de Dante u Orfeo, un viaje del cual saldrá a relucir una verdad: si los hombres no sueñan están muertos. O esta otra: la única prueba de que seguimos vivos es que seguimos soñando.

Le preguntamos al talentosísimo dibujante Edmond Baudoin, quien se encuentra de visita en nuestro país: ¿Y después de mirar de cerca el horror de esa ciudad, qué encontraron allí?

Baudoin, una persona de rasgos finos, delgado y sonriente (las arrugas en sus cachetes lo confirman), dice con una imagen por demás poética, no tarda nada en llegar a ella, como tampoco tarda en hacer un retrato; el dice: Encontramos: flores en un terreno baldío .

En un momento en el que nuestro país huele a muerte en cada uno de sus rincones, un par de franceses se fueron a meter a la ciudad más mítica de las ciudades, mítica porque esta ciudad se sale del tiempo, ciudad en la que los escritores Roberto Bolaño o Sergio González Rodríguez encontraron el infierno, ciudad que ha inspirado películas como El traspatio o El infierno, y en la que los hilos de la corrupción, la droga, el crimen, la barbarie, la despolitización, la desintitucionalización y la decapitación son parte de la misma bola de estambre.

Esa ciudad duele desde que se pronuncia su nombre: Ciudad Juárez. Pero de ese viaje emprendido por los dibujantes franceses Edmond Baudoin y Jean-Marc Troubet surge un libro de mucha fuerza, cargado de intimidad y amor por los hombres, y, emerge, finalmente, un gran canto de sueños y esperanza, cuyo espíritu se encuentra desde el título: ¡Viva la vida!

El mecanismo del juego

Lo que hacían estos genios del dibujo era proponerle un pacto a algunos juarenses: cuéntame tu sueño y yo te hago un retrato.

Reuniendo la totalidad de los sueños recolectados construyeron una historia que parece contada con una sola voz pero que en realidad son dos voces que se acompañan hasta las últimas horas de las noches, noches de Juárez en las que los aullidos de los perros se ensamblaron en una melodía histérica con las sirenas de las patrullas y los tiroteos callejeros entre las bandas narcotraficantes.

Como en todo texto clásico, el viaje de vuelta desde el infierno implica un aprendizaje, un cambio. Edmond Baudoin, quien ha vivido en carne propia los vericuetos que encuentra la implacable imprevisibilidad de la vida, ya que dejó su carrera a los 30 años para ponerse a pintar, vuelve de ese infierno con esperanza:

Amo a los seres humanos, para mis ojos es el más bonito animal que existe: ahí en Juárez los seres humanos sufren y mi amor por ellos sufre también. Hay muchos lugares hoy en día en los que se sufre así por los seres humanos. La diferencia es que en Juárez no ves el final del conflicto, cúando va a acabar.

La mayoría de los jóvenes, a diferencia de los adultos, se quieren ir de Juárez para olvidarse de todo el problema que están viviendo. La vida ahí es muy difícil. Los jóvenes no sienten tanto la responsabilidad de quedarse, ellos quieren salir y tener una vida normal pero allá se tienen que encerrar porque es peligroso. Sólo los jóvenes en la política se quieren quedar y luchar , apunta el dibujante.

El horror radicalizado

Sabemos que Bolaño nunca estuvo en Ciudad Juárez y que el interés que tenía por el asesinato sistemático de mujeres en aquella ciudad fronteriza le fue contado por el escritor mexicano Sergio González Rodríguez, quien había publicado una crónica a caballo entre el periodismo y la literatura bajo el nombre Huesos en el desierto.

Si bien, Baudoin sabe que Bolaño describe un tipo de Ciudad Juárez, la realidad que él vio junto a su compañero de misión le sirvió para formular una interrogante: Si Bolaño decía que Juárez era la frontera de fronteras, yo pensaba cómo hubiera escrito la novela 2666 si ahora él pasara por ahí, después de que hace cuatro años se desató esta guerra contra el narco. Los asesinatos de mujeres más las armas, las drogas, los migrantes, la policía, pum pum pum pum por aquí y por allá, la han convertido en la frontera de fronteras, de fronteras, de fronteras. Fronteras que son culturales y también físicas .

Juárez es como un laboratorio para el mundo, de cómo el miedo puede sostener a un gobierno, de cómo nos van a dirigir en un futuro. Juárez es la dictadura del miedo y el mundo va hacia la dictadura del miedo , opina con severidad el hombre amable que sabe lo que ha dicho y que lo único que puede hacer es pedir que nadie se alerte en la sala, y lo hace con una sonrisa en el rostro, lo hace con dibujos y pasión y cordialidad, lo hace con magia colocando un pincel sobre un papel, un pincel que el limpia con sus propios dedos, con su piel, un pincel que lo aproxima a esa criatura que él, con ojos amorosos, ha aprendido a ver como la más maravillosa pese a que es la única criatura capaz de arrebatarle al prójimo lo más preciado: sus propios sueños.

Presentación de Viva la vida

Jueves 12 de mayo, a las 19 hrs.

Librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo.

Con la participación de: Edmond Baudoin, Lydia Cacho y Fernando Rivera Calderón.