Berlín.- A ocho décadas de la llegada de Adolfo Hitler al poder, el 30 de enero de 1933, abre mañana en Berlín la exposición 1933–El camino a la dictadura , en la que quedará de manifiesto que el führer no fue un fenómeno sino que su ascenso al poder se relaciona con la historia de Alemania antes y después de esa fecha.

La canciller federal de Alemania, Angela Merkel, será quien inaugure mañana en el museo Topografía del Terror la exhibición que narra visualmente y a través de documentos auténticos los seis primeros meses después del 30 de enero de 1933.

En ese breve lapso, los nazis de Hitler se hicieron de los puestos claves en el poder. El preludio del surgimiento de los nazis fue el fracaso de la República de Weimar, el primer intento de establecer en Alemania la democracia y que fracasó estrepitosamente. Hay historiadores que la han llamado la República sin republicanos .

La exposición será ampliada a partir de abril, cuando se traslade al Palacio Príncipe Alberto, que hoy se ubica en el centro de Berlín, donde las escuadras nazis SS, que fueron la policía interna de los nazis para mantener la vigilancia y el control sobre ellos mismos, y la Gestapo, el servicio de espionaje nazi, tuvieron sus cuarteles centrales.

La exposición que mañana inaugurará la canciller federal se extiende en una superficie de 200 metros cuadrados y mostrará fotografías de gran formato, copias de documentos auténticos y textos informativos.

Como parte del hilo narrativo, la exposición cuenta el destino que corrieron 36 ciudadanos alemanes en las semanas siguientes a la toma del poder por parte de los nazis. Todos ellos perdieron la vida.

El director del Memorial y del Museo en el campo de concentración de Buchenwald y de Mittelbau Dora, el historiador Volkhard Knigge, declaró en entrevista con el diario Mitteldeutsche Zeitung para la edición de mañana, que si bien es importante conocer el destino de las víctimas del nazismo, aún más importante es tener conocimiento sobre los nazis.

Advirtió que, de otra manera, no se podrá valorar la relevancia que tiene esa época de la Historia en el presente. Quien no sepa quién llevó a Hitler al poder, no puede entender lo que pasó después , dijo el historiador.

Volkhard Knigge manifestó que la actitud de muchos alemanes que estaban de acuerdo con Hitler y que después de la derrota de la Alemania nazi negaron haber sabido lo que hacía el führer, es una conducta defensiva que pinta a ese personaje casi como si fuera extraterrestre, un fenómeno de aparición repentina.

El historiador puntualizó que en el marco de esa mentalidad se utiliza el término de la toma del poder por parte de los nazis , lo que es una forma de hacer parecer inocuos los factores que llevaron a Hitler a convertirse en el führer (líder) de los alemanes.

Toma del poder es un término que proyecta una imagen errónea. El poder lo pasaron los reaccionarios del Imperio Alemán y las élites que no aceptaron a la República de Weimar: el ejército, la gran industria, la burocracia. Ellos le prepararon el camino. Y hubo un gran número de alemanes que aceptaron jubilosos a su führer , dijo.

Su advertencia es que del análisis de esos factores se desprende que ese tipo de sistemas no llegan de repente, sin conexión con la Historia, sino que son posibilitados desde el centro mismo de la sociedad .

Se deben reconocer (e identificar) esos factores, no sólo para entender claramente nuestra historia, sino para entender el presente . Puso de relieve que en la actualidad hay corrientes antidemocráticas en forma masiva, el racismo y el antisemitismo no han llegado a su fin.

Y nosotros tenemos un sistema económico que es moralmente indiferente . Knigge aseveró que eso es lo que se debe entender y abordar. Una de las fotografías centrales de la exposición es la de la llegada del Presidente Paul von Hindenburg a la sesión constitutiva del Reichstag (parlamento) el 21 de marzo de 1933.

Hindenburg fue recibido por miembros del partido de Hitler, el Nacionalsocialista, quienes levantaron el brazo para hacer el así llamado saludo alemán .

Hitler se mostró intencionalmente muy cercano a von Hindenburg, quien era muy popular, en su calidad de ser parte de la historia pruso-alemana.

Otra foto de gran formato muestra a un grupo de opositores de los nazis el 6 de marzo de 1933. Fueron obligados a pararse frente a una pared con las manos alzadas, que tuvo el objetivo de mostrar el poder de las escuadras paramilitares nazis, las SA, poco después de la toma del poder por parte de Hitler.

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