Hilario Galguera siempre ha estado cerca del mundo del arte. Enfrentándose a muchas dificultades, Galguera ha cimentado su lugar en el mundo del arte siempre nadando a contracorriente.

Estudió arquitectura y a esta profesión dedicó sus años de juventud. Con sus primeras ganancias, Galguera invirtió en arte. Como coleccionista, comenzó el periplo que lo llevaría a ser hoy en día uno de los galeristas más importantes de Latinoamérica.

En sus treinta años de trabajo en el arte, Galguera ha visto evolucionar el mercado del arte en México. La evolución y el crecimiento del mercado se debe sobre todo a los particulares. Lo que me ha tocado vivir ha sido el desentendimiento total del Estado con respecto al arte. A pesar de que tenemos el derecho constitucional a la cultura, el Estado ha olvidado al arte tanto como a la ciencia . Galguera es un conversador claro y valiente. No duda en dar su punto de vista.

¿Cuál es el panorama del quehacer artístico con el que se encuentra al comenzar como galerista?

Cuando comencé, la galerías mexicanas me parecían ensimismadas, dedicadas a los artista locales, en Oaxaca, en Guadalajara, en Monterrey… No digo que eso sea malo por sí mismo, en México siempre ha habido una producción artística importante. El problema no era en cuanto a la calidad, sino en cuanto al diálogo con otras latitudes .

En la década de los 90, a decir de Galguera, el panorama comenzó a abrirse. En esta apertura, Galguera tuvo un papel central, gestionando exposiciones grandes y pequeñas con artistas europeos y estadounidenses, entre ellas la magna exposición de la obra de Roy Lichtenstein en Bellas Artes, hacia finales de la década. Yo gestioné esa exposición, Litchenstein era amigo mío personal, pero por supuesto no me dieron ningún crédito .

¿Cuántos años tiene como galerista?

Empecé a mediados de los 80 promoviendo a algunos artistas jóvenes, los apoyaba para realizar perfomances, imprimir invitaciones, en fin… Ya a finales de los 80 me asocié con una galería estadounidense. En Los Ángeles y Nueva York pude participar desarrollando exposiciones que me parecen asombrosas, ya vistas en retrospectiva .

En el 2000 la vida y la carrera de Galguera dan un vuelco. Acabó con la colaboración con las galerías de Estados Unidos, de repente se vio solo y con las puertas cerradas en su propio país. Cinco años muy difíciles siguieron hasta que en el 2005,por suerte y por casualidad, Galguera conoció a Damien Hirst.

Hirst, considerado por la crítica como uno de los artistas contemporáneos más importantes, se asocia con Galguera para echar a andar proyectos en México.

Yo en ese momento no tenía nada, estaba dedicado a otras cosas, pero Hirst quiso ver en mí una posibilidad. Yo estaba reacio, pero Damien me planteó las cosas de tal manera que aquí estamos y así nace mi actual galería .

¿Hirst tiene un papel importante en el quehacer de la galería Galguera?

Damien ha sido muy generoso, podría usar su personalidad y su preponderancia para ordenar lo que sucede en la galería, pero no ha sido así. Hay un respeto irrestricto entre él y yo. Él está siempre en el papel de artista y yo en el de galerista .

¿CÓMO ELIGE A LOS ARTISTAS DE LA GALERÍA, COMO DEFINE SU CATÁLOGO?

Nuestro caso es verdaderamente único porque todo comenzó con los proyectos de Damien Hirst. Mi objetivo es desarrollar los proyectos de la mayor calidad posible. Comencé a llamar a artistas que me interesaban y que yo sabía que no tenían compromisos con otras galerías, además de que el nombre de Hirst atrajo a algunos otros.

Dos de los más importantes artistas con los que comenzamos a trabajar fueron Santiago Sierra y Teresa Margolles. Tuve el privilegio de darles sus primeras exposiciones formales y con la estructura que tenemos pronto sus obras salieron al mundo .

Cuando se le pregunta a Galguera sobre cómo ve el estado actual del mundo del arte, su tono cambia, se vuelve menos entusiasta que cuando habla de sus proyectos. Estamos en una edad cínica. Creo que el cinismo ha ya rebasado el límite, aunque suene demodé. Ese cinismo quizá haya servido a la sociedad contemporánea para superar ciertas circunstancias terribles que lo mejor era adormecerse un poco, pero creo que ha llegado el momento de replantearnos las cosas .

ESTE CINISMO HA ANEGADO EL MERCADO DEL ARTE…

Sí, por supuesto. Es en algo en lo que a mí me gustaría incidir, trayendo a México proyectos de grandes maestros, algunos con los que tengo relación, como el maestro Jannis Kounellis, el último gran poeta del arte contemporáneo, con David Bailey, el gran fotógrafo británico, o el gran escultor Daniel Buren. Hacer grandes exposiciones que enriquezcan el diálogo. Eso no significa que no nos arriesguemos con artistas jóvenes. Actualmente, por ejemplo, estamos trabajando muy de cerca con Daniel Lezama, de quien estoy seguro que se convertirá en uno de los pintores más importantes del mundo .

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