El recorte del 75% al presupuesto de gasto operativo en instituciones de dependencia gubernamental, provocó que distintos espacios se manifestaran al respecto y se tomaran medidas, uno de ellos fue el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), institución que decidió terminar el 2020 de manera remota para disminuir sus gastos.

Al respecto el doctor Carlos Heredia Zubieta, profesor asociado del CIDE, compartió a El Economista, “Quizá desde esta institución hemos puesto en relieve el tema ante la opinión pública, pero este recorte afecta a toda la administración pública federal, esto prácticamente nos orilla a seguir funcionando todo el año de manera virtual, operar a la distancia, clases, exámenes, graduaciones, entre otras actividades”.

Anunciaron que no van a ocupar físicamente las instalaciones pues ello entraña una serie de gastos como luz, mantenimiento, gas, conservación, uso de internet, etcétera, para los cuales disminuyó drásticamente el recurso.

El representante del CIDE explicó que ellos van a dar prioridad a la inversión en sus estudiantes, sus becas y apoyos económicos, “estaremos tratando de ajustarnos en todo lo posible, aunque este recorte se acumula sobre otros previos. Nos hemos preciado de formar bien a los estudiantes, formar jóvenes con pensamiento crítico, con investigación mediante métodos científicos, yo considero importante que, aunque se le vea a esta institución desde afuera como de élite, dos terceras partes de los estudiantes necesitan apoyo económico para concluir sus estudios”.

En cuanto a la investigación, aseguró que está en riesgo, porque los Centros Públicos requieren de bibliotecas pertrechadas, publicaciones y revistas internacionales, conferencias con homólogos de otros países, laboratorios, “es así como se genera el conocimiento científico”, por lo que se espera un impacto negativo, en un momento en donde además la pandemia ha puesto en relieve la importancia de la investigación científica para hacerle frente.

“Nos preocupa que en lugar de ser convocados para encontrar juntos soluciones a los problemas se vaya reduciendo la capacidad de operación y despliegue de la comunidad científica y educativa en una situación tan crítica como la de hoy”.

Un nuevo pacto social

El también investigador asegura que lo que este país necesita es un nuevo entendimiento entre gobierno, sociedad, empresarios, trabajadores, académicos, artistas, creadores, grupos de mujeres, es decir, un pacto social que nos ayude a definir cómo vamos a cohabitar entre nosotros, “nos ha estado ganando la batalla la violencia, el número de homicidios y eso es insostenible”.

Explica que la forma en que la sociedad mexicana convivía ya no funciona desde hace tiempo, por las amplias brechas de desigualdad dentro de la sociedad mexicana. “Cuando hablo de un nuevo pacto social, no hablo solo de la reconstrucción del gobierno sino de cuáles van a ser las nuevas reglas de convivencia entre los mexicanos. Esto rebasa mucho al problema inmediato que estamos enfrentando (el recorte al 75% de gastos generales) y tiene que ver con preguntarnos qué país queremos y qué tipo de sociedad necesitamos”.

El investigador concluye que en el lenguaje político no se usa la palabra resiliencia, pero es un término que los psicólogos utilizan para definir el hacer frente a la adversidad juntos. “Esto es lo que necesitamos construir y eso no se puede hacer solo con el gobierno, el clima de polarización tiene que dar paso a que hablemos entre nosotros, para ello las universidades estamos idealmente ubicadas, para favorecer esos encuentros inéditos, esas conversaciones entre gente que nunca se ha hablado entre sí y no se conoce, esa es la tarea que tenemos frente a nosotros, la discusión sobre un nuevo pacto social”.