El Festival Internacional de Cine de Guanajuato (Giff, por su sigla en inglés), a tres meses de celebrar su edición 22 en las ciudades Patrimonio de la Humanidad de San Miguel de Allende y Guanajuato, con Filipinas como país invitado, está en riesgo de cancelarse.

En entrevista con El Economista, la fundadora y directora del encuentro, Sarah Hoch, explica cómo los nuevos protocolos para aspirar a un subsidio de gobierno tienen en entredicho la realización del mismo. Detalla la problemática que tiene en vilo a los organizadores y trabajadores de uno de los festivales del séptimo arte de mayor proyección en el país.

En este contexto, el Giff ha anunciado que el tema de la edición venidera, de lograr concretarse, sería Fragilidad Insurrecta.

—Fragilidad Insurrecta. ¿Cómo el Giff se decidió por este tema?

—Lo venimos desarrollando desde el año pasado. Originalmente pensamos en la fragilidad de los personajes, en la respuesta a la fragilidad que dan las historias en el cine: el empoderamiento. Conforme fuimos entrando en el año, llegando la situación de la falta de recursos para apoyo, en seguida nos convertimos en nuestro tema: fragilidad. Empezamos a pensar mucho en la fragilidad del arte, la cultura, que viven al día, que luchan por compartir historias, por mostrarse. Vimos que era un tema muy ad hoc y decidimos que era importante lanzarlo como imagen.

El papel que han jugado los festivales de cine para la industria en México y para la formación de públicos es enorme. Poner en riesgo estos eventos es muy trágico.

—En concreto, ¿el festival está en riesgo?

—Sí, estamos en riesgo.

Tenemos muchos apoyos en especie, algún apoyo de fondos privados, pero 50% de nuestros apoyos viene del gobierno federal. En los últimos años habíamos recibido de la Federación entre 7 y 10 millones de pesos, una cantidad indispensable. La liquidez es importante para pagar equipos, técnicos, trabajadores, boletos de avión. No podemos hacer intercambios en especie en estos asuntos. Recibíamos estas asignaciones a partir de enero, y a veces llegaban a principios de febrero. Pero ya es abril. (La convocatoria para el Programa S268 de Apoyos a la Cultura se publicó recién el pasado 5 de abril y el festival está programado del 19 al 28 de julio del 2019).

De parte del gobierno del estado de Guanajuato ya tenemos 5 millones. Ellos también están preocupados por el festival.

—¿Entonces el gobierno hasta ahora ha comprometido nada para el Giff?

—Nos mandaron las reglas de operación para la aplicación para festivales, pero han considerado a todos los tipos de festivales, incluyendo de danza, teatro, música, gastronómicos. Estamos todos en la misma convocatoria. Son 144 páginas de condiciones y reglas que son sumamente contradictorias.

Para la convocatoria debemos aplicar ya teniendo los nombres de las películas, de los artistas que van a venir; pero ahora mismo la convocatoria sigue abierta. Morelia ni siquiera ha abierto su convocatoria. ¿Cómo vamos a llenar ese formato si no sabemos cuáles son las películas (elegidas)?

La función de los festivales de cine es estrenar, tener premieres mundiales y latinoamericanas. Tenemos lo más novedoso. Eso nos hace competitivos en plataformas internacionales. Los festivales en México son plataformas donde los cineastas quieren ganar a nivel mundial. Si cumpliéramos con esas reglas del juego tendríamos que invitar películas viejas, de uno o dos años.

—Hace unas semanas te reuniste con las autoridades de Cultura. Estuvo presente la secretaria Alejandra Frausto. ¿Qué preguntaste, qué respuestas obtuviste?

—Fuimos a raíz de ver que no había asignaciones. Estuvimos en las oficinas de Imcine. Pedimos que nos apoyaran, que nos dijeran cómo serían los mecanismos para poder tener apoyo del gobierno, saber si estaban interesados en que el festival siguiera. Por supuesto nos dijeron que sí, que era uno de los festivales más importantes, que tenían que apoyarnos. Incluso en las consultas, antes del cambio de gobierno, nos usaban como ejemplo de un festival que itinera en más de 140 lugares, es gratuito y que tiene programas de formación.

María Novaro (directora de Imcine) nos contesta todas las llamadas, trata de asesorarnos lo más que puede, pero no está en sus manos. Lo mismo con la Secretaría de Cultura. Édgar San Juan (subsecretario de Desarrollo Cultural) está siempre en contacto con nosotros. No están cerradas las puertas, es sólo que no existen los mecanismos para darnos el apoyo.

Estamos en abril, los festivales están en puerta. Los Premios Fénix tuvieron que cancelar. Nosotros no queremos cancelar. Tenemos un país invitado (Filipinas), tenemos intercambios con Cannes, Róterdam, el Instituto Goethe. Son compromisos adquiridos hace muchos años.

—¿Han tomado medidas para realizar el festival a pesar de no tener el apoyo?

—Sí, hemos desarrollado un plan A, B, C. Estamos tocando todas las puertas del sector privado, consiguiendo todos los apoyos en especie, hasta el último café. No hemos tenido dinero para hacer absolutamente nada y nuestros programas no han parado.

—Bajo esas limitaciones, ¿qué se tiene en mente con el tema Realidad Insurrecta?

—Hay la necesidad de debatir, de tener mesas de discusión sobre adónde va el país en el tema de cultura, de los apoyos al arte y, más que nada, sobre las expresiones que genera la ciudadanía, no lo que el gobierno quiere programar; de escuchar a los creativos que son quienes cuentan las historias. Porque un arte que no se ve es un arte que no existe.

—¿Qué hay de los demás festivales?

—Todos los festivales hemos estudiado este reglamento de operación y coincidimos en que ninguno de nosotros encaja en él.

—¿Cuál es la necesidad más urgente por resolver?

—Hemos pedido y estamos pidiendo a las autoridades que resuelvan la situación de apoyo para los grandes eventos que están en el calendario nacional de la cultura y que nos den este año para desarrollar los mecanismos para (aspirar) a la convocatoria. Pero de momento hay que buscar la forma de apoyar los eventos que están en puerta para que no pierdan el año.

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