Altar de viento es el concierto para flauta y orquesta con el que la compositora mexicana Gabriela Ortiz ingresa a la Academia de Artes de México, siendo así la primera mujer en entrar.

En entrevista con El Economista, Ortiz contó lo feliz y halagada que se siente por la invitación que recibió para unirse a las filas de la Academia: Me siento muy agradecida y muy honrada de que me hayan invitado; creo que para mí es un reconocimiento muy significativo a mi trabajo .

Esto habla mucho de la dedicación y entrega con la que yo he hecho las cosas desde que he sido estudiante, la música siempre ha sido para mí algo de suma importancia, algo bastante especial , expresó.

La compositora, además de este gran logro, siente una satisfacción muy grande por el hecho de ser la primera mujer en estar dentro, ve este logro como una etapa muy importante en su carrera, aunque aclara que un lugar así no te lo da un género, sino la dedicación y el esfuerzo a lo largo de tu carrera.

Mujeres en la composición

Yo siempre he pensado que la calidad artística es lo primero que tiene que prevalecer, no el género. En lo personal, he trabajado muy duro para que mi trabajo tenga un desarrollo profesional, aunque también cabe destacar que se trata de que haya una equidad de género , asegura.

Si bien para Ortiz es importante la calidad del trabajo y el esfuerzo, también dice que es muy importante que en la sociedad exista una equidad de géneros, no sólo en el arte, si no en todos los ámbitos. Hay muchas más compositoras. México tiene a varias mujeres de excelente nivel y que trabajan con una muy buena calidad, así que yo espero que poco a poco abramos brecha y cada vez haya más mujeres dentro de la Academia .

Sin embargo, mencionó que son tan sólo cinco vacantes para demasiados compositores que tiene nuestro país.

Refirió que al menos ella cree que en México no hay tanto problema con la equidad de género, ya que hasta la fecha, a lo largo de su carrera, ella jamás ha tenido algún caso en el que se le discrimine o se le haga a un lado por ser mujer.

Momentos de inspiración

La pieza Altar de viento está principalmente dedicada al músico Alejandro Escuer, que además de ser un excelente flautista, es su esposo.

Para mí es muy importante como compositora saber a quién le escribes, a quién le estás dedicando una obra y, en este caso, Alejandro es un intérprete completamente entregado a la música contemporánea y además a la exploración de la flauta hacia nuevas técnicas instrumentales .

Contó que para ella era muy inspirador hacer una obra dedicada específicamente a él, porque lo conoce como intérprete, conoce sus capacidades como músico y cree que ya era hora de hacerlo.

Esta pieza, que tiene mucho que ver con esta forma metafórica del viento, tiene cuatro movimientos: luz eólica, geometría del aire, viento nocturno y tornado. La música no se ve, se escucha; la percibes a través de los sentidos. De la misma forma que el viento, no se ve, pero se siente , dice.

El viento es lo que hace sonar la flauta y Alejandro siempre ha dicho que como flautista para él lo más importante es precisamente el viento.

El trabajo de un compositor

Ortiz expresó que a través de los años su manera de trabajar ha ido cambiando, ahora siento que paso menos tiempo en el estudio, pero paso mucho tiempo pensando, mucho tiempo imaginando y desarrollando ideas; antes me sentaba mucho en el piano y el tiempo que yo pasaba en el estudio era mucho más largo.

El momento de crear para mí es algo espiritual, requieres de una concentración brutal, yo necesito tener mucho silencio para poder trabajar .

También destacó que ella no hace sola el trabajo, los intérpretes son muy importantes en su carrera, al final ellos son los que le dan vida a una pieza musical. Yo dependo mucho de los intérpretes, ellos le dan vida a mi música y esta entrada a la Academia se la debo en especial a ellos.

La música siempre estuvo presente en mi casa, en mi caso se dio de una manera absolutamente natural, la música me eligió a mí .

Altar de viento se estrena el 29 de noviembre en Bellas Artes, a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional dirijida por Juan Carlos Lomónaco y el propio Alejandro Escuer a la flauta.