Carlos Monsiváis, prolífico ensayista, autor de numerosas crónicas y columnas en los principales periódicos de la historia reciente, activista e irónico crítico del gobierno mexicano, falleció el sábado, informaron varios de sus amigos. Tenía 72 años.

A las 21:20 horas inició en el Museo de la Ciudad de México las exequias del cronista urbano, quien recibirá un homenaje póstumo el lunes en el Teatro de la Ciudad.

En la guardia de honor participan entre otros el rector de la UNAM, José Narro Robles, la escritora y amiga de Monsiváis, Elena Poniatowska, la titular de Conaculta y la directora del Museo de la Ciudad de México, además de amigos y familiares del escritor mexicano.

Fue Elena Poniatowska, quien al igual que Monsiváis simpatizó con las protestas estudiantiles que culminaron con la matanza de 1968 en la capital mexicana, quien informó que que su amigo de años falleció en una clínica de la capital mexicana, donde permanecía internado desde hace dos meses por una fibrosis pulmonar que se le había diagnosticado un año atrás.

Carrera prolífera

Monsiváis, nacido el 4 de mayo de 1938, es conocido por una carrera de más de 50 años dedicada a hacer la crónica de los cambios históricos, las tendencias sociales, la cultura popular y la literatura mexicana. Fue también un activista de numerosas causas de izquierda.

Algunos le criticaron su ``ubicuidad'', al considerar que aparecía en demasiados medios, incluidos sus comentarios frecuentes para la radio y televisión, hablando de prácticamente cualquier tema. Pero quizás fue esa misma versatilidad y ese deseo constante de aparecer en diversos foros el que volvió a Monsiváis un escritor sumamente conocido, incluso en un país con muy bajos niveles de lectura entre la población.

El poeta José Emilio Pacheco dijo alguna vez que Monsiváis era el único escritor a quien ``la gente reconoce en la calle''.

Monsiváis murió un día después del fallecimiento del Nobel de Literatura 1998, José Saramago, con quien recorrió en 1998 algunas comunidades indígenas del estado sureño mexicano de Chiapas. Tanto el escritor portugués como el mexicano eran simpatizantes de la guerrilla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que apareció públicamente en 1994 y atrajo las simpatías de muchos intelectuales.

`` Hoy México pierde parte de su propia voz, de su mirada. Hoy México pierde una parte fundamental de su identidad, pierde parte de sí mismo, pierde a su conciencia nacional'', señaló en un comunicado El Museo del Estanquillo, que Monsiváis fundó en 2006 con una extensa colección de arte popular propia, que incluye fotografías, caricaturas, y diversos objetos.

El escritor era regularmente retratado en su casa, donde vivía rodeado de libros y gatos, unas mascotas que llegaban a posarse en su regazo mientras concedía alguna entrevista a la televisión.

Monsiváis alcanzó la mayoría de edad en la década de 1950, la época de la Generación Beat y de la nueva ola francesa, y estuvo muy consciente de los movimientos por los derechos civiles en Estados Unidos y Europa en la década de 1960, según la Enciclopedia de México. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sin concluir su programa de estudios, pero posteriormente recibió títulos honorarios de tres universidades mexicanas.

Siendo un joven periodista , fue conductor de Radio Universidad y comenzó a publicar en los años 60. Al igual que Poniatowska, Monsiváis fue afectado profundamente por la masacre de estudiantes en 1968 en una plaza del barrio de Tlatelolco en la Ciudad de México, y su libro ``Los procesos de México'' (1970) narra los casos judiciales contra 68 estudiantes arrestados luego del incidente sangriento.

Más tarde publicó ``Amor perdido'' (1977), ``Los rituales del caos'' (1995) y ``Aires de familia'' (2000), entre muchas otras obras. En el ensayo ``Nuevo catecismo para indios remisos'' (1982), Monsiváis criticó lo que vio como la hipocresía de la Iglesia Católica. Fue un periodista prolífico que escribió para los prominentes diarios mexicanos El Universal, Excélsior y La Jornada, así como para la revista Proceso, entre muchos otros medios.

El último libro que Monsiváis publicó fue Apocalipstick (2009), una colección de ensayos sobre la ciudad de México.

Monsiváis hizo observaciones acerca de la influencia estadounidense sobre la cultura mexicana, por ejemplo, la infiltración de palabras en inglés como ``jogging'' o ``cash'', pero también sobre artefactos, movilidad social y un estilo de vida más acelerado que experimentó la gente del otro lado de la frontera.

El autor solía hablar abiertamente de asuntos políticos y respaldó al izquierdista Andrés Manuel López Obrador en las disputadas elecciones presidenciales de México en el 2006, aunque criticó el bloqueo que sus partidarios hicieron por más de un mes en Paseo de la Reforma, la principal avenida de la capital, al señalar que hubo un fraude en esos comicios, ganados por Calderón.

El reconocido autor vivió muchos años en el barrio de Portales, donde se establecieron muchos inmigrantes provenientes de los estados y que ahora forman parte de las clases populares de la urbe. Monsiváis vivía ahí con su madre, Esther Monsiváis, quien crió a su hijo único en la religión protestante, dentro de un país predominantemente católico.

A lo largo de una carrera llena de reconocimientos, el escritor ganó el Premio Nacional de Periodismo en 1977, el Premio Jorge Cuesta en 1986, el Premio Mazatlán en 1989 y el Premio Xavier Villaurrutia en 1996. Continuó siendo reconocido en sus últimos años, y en el 2006 ganó el Premio FIL de Guadalajara (antes Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo), dotado de 100.000 dólares.

El jurado de ese galardón dijo que Monsivais había ``forjado un lenguaje distinto para representar la riqueza de la cultura popular, el espectáculo de la modernización urbana, los códigos del poder''.

Instituyen medalla

El Gobierno del Distrito Federal instituyó la Medalla "Carlos Monsiváis" al Mérito Cultural de la Ciudad de México y anunció que el cuerpo del escritor y periodista será velado a partir de las 21:00 horas en el Museo de la Ciudad de México, donde recibirá un homenaje.

Tras lamentar el sensible fallecimiento del gran cronista de la Ciudad de México, la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, consideró que esta ciudad ya no va a ser la misma sin su relator más crítico, entrañable y lúcido.

Como un reconocimiento a la riqueza de su legado, a su formidable obra literaria y periodística, y por su imprescindible contribución en la construcción de un pensamiento cultural democrático, por acuerdo de Marcelo Ebrard Casaubón, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, con esta fecha se instituye la Medalla "Carlos Monsiváis" al Mérito Cultural de la Ciudad de México.

Con esta presea, el Gobierno capitalino, a través de la Secretaría de Cultura, ha decidido honrar a los ciudadanos mexicanos y extranjeros que han trabajado a favor de la cultura, de su promoción, democratización y renovación y cuya labor ha contribuido a la creación de un pensamiento cultural crítico e igualitario.

Las medallas han sido diseñadas y elaboradas bajo el cuidado del maestro Juan Manuel de la Rosa, quintado y firmado, siendo él la persona responsable de su ejecución y autoría.

Las medallas tendrán un peso de 100 gramos y un diámetro de seis centímetros.

Se tiene previsto que sea entregada por el Jefe de Gobierno el próximo mes de octubre, en el marco de las celebraciones de la Ciudad de México como Capital Iberoamericana de la Cultura, y del Décimo Aniversario de la Feria Internacional del Libro del Zócalo, en donde además tendrán lugar una serie de actividades y foros que destacarán la gran labor de Carlos Monsiváis.

A petición de la familia de Carlos Monsiváis, por voz de Rubén Sánchez, el Maestro recibirá el día de hoy un homenaje de cuerpo presente en el Museo de la Ciudad de México, a partir de las 21:00 horas, donde también serán velados sus restos.

KLM/apr