Como la espuma. Así podría considerase el crecimiento de la industria editorial árabe, en particular la emiratí, a través de su mascarón de proa en la Feria Internacional del Libro de Sharjah, encuentro librero que este fin de semana clausuró la celebración de su 40ª edición con cifras presenciales difíciles de concebir para un contexto aún de pandemia.

Pero ese crecimiento no es accidental ni es un secreto. Es parte de un plan de posicionamiento de mercado en un plazo relativamente corto, pero efectivo. Para conocer más detalles sobre esta visión y mentalidad de tiburón, El Economista conversa con Ahmed bin Rakkad Al Ameri, presidente de la Autoridad del Libro de Sharjah, en vísperas del cierre de este encuentro literario convertido en un nodo de la región.

“En el mundo, en el mundo, no sólo en la región. Este año nos convertimos en (el mercado) número uno en la compraventa de derechos”, se permite aclarar el funcionario emiratí que fue el primero en apostar por una edición presencial el año pasado aún en la incertidumbre sanitaria, pero capaz de controlar el ingreso de todos sus visitantes con resultados PCR negativos a SARS-CoV-2 y con la capacidad para aplicar más pruebas a todos sus invitados durante el encuentro.

“Las últimas dos ediciones han sido un éxito porque hemos aprendido mucho de ellas. El año pasado fuimos la primera feria y la única en el mundo que se llevó a cabo después de la irrupción de la pandemia, con cerca de 70 países participando. Y aunque fue una versión híbrida, tuvimos alrededor de 380,000 visitantes registrados para la feria”, comparte.

No obstante, los números de la edición de este año son aún más sorprendentes. A grandes rasgos: casi un millón 700,000 visitantes de más de 100 nacionalidades pisaron el Expo Centre Sharjah durante los 11 días de la feria para conocer la oferta de más de 1,600 editores de 83 países.

El infaltable de las grandes ferias

Si el plan de crecimiento se graficara, el vector mostraría un ascenso significativo en el último lustro. Sharjah fue Invitado de Honor de cinco ferias en los dos años previos a la pandemia. Lo fue en la Bienal del Libro de São Paulo y en el Salón del Libro de París, en sendas ediciones de 2018, así como en la Feria del Libro de Madrid (Liber), la Feria Mundial del Libro de Nueva Delhi y la Internacional de Moscú, todas en 2019.

“Y el próximo año lo seremos en tres más”, adelanta Al Ameri. “Primero será la Feria del Libro Infantil de Bolonia, en marzo, después en la Feria del Libro de Londres, como Market Focus, en abril, y finalmente la FIL Guadalajara en noviembre”.

Lo tiene muy claro. Sharjah ahora mismo se encuentra tendiendo puentes de vinculación con el resto de los principales mercados. Menciona dos casos, el de habla hispana y el de habla portuguesa.

“Este año hemos alcanzado buenos acuerdos con editores españoles que vinieron aquí a vender o comprar derechos. Ahora mismo vemos muchos libros escritos en español que se traducen al árabe. Es un gran logro de colaboración entre el mundo árabe y el hispanohablante. Pero no solo se trata del mundo hispano sino de todos los mercados. Aquí estuvo una editora brasileña que me mostró uno de los libros infantiles de los que adquirió derechos de traducción cuando fuimos Invitado de Honor en São Paulo. Ella vendió 37,000 copias de este libro en Brasil. Eso es prueba de que nuestra literatura, nuestra cultura, está siendo interesante para exportar a todo el mundo y viceversa”.

Preparan un programa más amplio para la FIL

A propósito de libros para los lectores más pequeños, el presidente de la Autoridad del Libro de Sharjah, por cierto, designada por la UNESCO como “Capital mundial del libro” en 2019 —honor que ostentará Guadalajara en 2022—, comparte que “el futuro siempre serán los niños y por eso pensamos mucha de nuestra programación en el público infantil. Estamos sumamente enfocados en ellos. Y, por cierto, tenemos una hermosa sorpresa para el público infantil mexicano cuando nos toque estar allá”.

El programa que se hubiera presentado en la FIL Guadalajara en 2020, cuya edición presencial fue imposible por las restricciones sanitarias, no será para nada el mismo que Sharjah lleve a cabo el próximo año.

“Hemos cambiado mucho. El retraso nos dio el tiempo para desarrollar un mejor programa y mucho más grande. Marisol Schulz y Raúl Padilla —directora y presidente de la FIL— estuvieron aquí este año, así que pudimos tener un buen intercambio de ideas para un programa más profundo y fuerte”.

Finalmente, confirma que viajará para estar presente, de nueva cuenta, en el cambio de estafeta del Invitado de Honor, ahora con Perú, durante la clausura de la edición 35ª de la FIL que se llevará a cabo del 27 de noviembre al 5 de diciembre.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx