En el marco del Congreso Internacional de Medicina de Urgencias y Reanimación, los especialistas pronostican que dentro de un año y medio o antes, incrementará drásticamente la atención en las salas de urgencias de pacientes por enfermedades tiempo-dependientes como el infarto al miocardio y la enfermedad vascular cerebral,  esto derivado de la falta de seguimiento y diagnóstico oportuno de las enfermedades crónico-degenerativas.

“Para nosotros es un tema muy relevante, como ya se ha visto por más de un año, los médicos de urgencias han estado en la primera línea de atención para los pacientes con Covid-19, esto es un reto importante que ha comprometido la operación del sistema de salud, pero por otro lado hemos identificado algo que le denominamos una probable segunda pandemia  para el área de las urgencias”, dijo el doctor Daniel Sánchez Arreola, presidente de la Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencia (SMME) en entrevista con este diario.

Aunque la problemática tiene muchos años, dijo que la gran cantidad de enfermedades crónicas que tiene nuestro país y el mundo se han agudizado. Por varios años las principales causas de muerte en nuestro país han sido las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, antes del Coivd-19 teníamos más de 400,000 muertes anuales de pacientes que fallecían por problemas relacionados con el corazón, en México moría una persona cada cuatro minutos por infarto cerebral, pero esto puede incrementarse.

Las enfermedades crónicas, es decir, que se desarrollan durante mucho tiempo, tienen un punto en que se presentan de manera abrupta o aguda, y eso es lo que los hace llegar a las salas de urgencias, en esos momentos el factor tiempo es muy importante, pues entre más rápido se atienden, mejor les va a esos pacientes. “Hasta antes de la pandemia una persona con un infarto al corazón tenía un tiempo de llegada a un hospital en zona urbana de 4 a 6 horas aproximadamente, 12 para zonas rurales, los que sufrían un infarto cerebral llegaban en 3-4 horas, ahora con el Coivd-19 esto se ha exponenciado, los pacientes llegan días después a los hospitales o simple y sencillamente no llegaron”.

Hay distintos factores; primero, porque el sistema de salud no estaba preparado para atender una gran cantidad de pacientes y ahora se agregan los pacientes con Covid-19; segundo, porque la infraestructura de las salas de urgencias no estaba diseñada para dividir a pacientes con y sin síntomas respiratorios, lo que ahora es el famoso triage respiratorio; el tercer factor es el miedo que hay de los pacientes de salir a un hospital y que varios hospitales están totalmente convertidos para atender la pandemia.

Por otro lado, las áreas de consulta externa, de seguimiento a pacientes con enfermedades crónicas, han estado cerradas prácticamente, “ha habido un claro rezago que ya está ocasionando pacientes en una presentación muy grave de la enfermedad”, dijo el especialista. Este problema plantea para los siguientes años un gran reto, “recordemos que tendremos más población con mayor edad, si no hacemos algo en este momento para cambiar el curso de esta enfermedad, seguramente tendremos  una gran cantidad de muertes por los próximos años”.

Cambios indispensables

Ante este reto, Sánchez Arreola asegura que se tiene que trabajar mucho en desarrollar campañas de información, primero para decir que ante casos tan importantes como un infarto o un derrame, acudan a los hospitales, a pesar de la contingencia, la atención es necesaria en un hospital; otro mensaje es no abandonar los tratamientos médicos y consultas, además de asistir a las unidades de medicina familiar, que por ahora son una opción para dar seguimiento de aquí a lo que se retoma cierta normalidad en el sistema de salud.

El presidente de la SMME concluyó que los hospitales tendrán que rediseñarse en los próximos años, las construcciones deberán tomar en cuenta las capacidades de urgencias ante epidemias como la que vivimos hoy; a la par, se tienen que atender las áreas de atención de primer nivel, los centros de salud y medicina familiar, para que de verdad ayuden a detectar los factores de riesgo. “Necesitamos hospitales más efectivos hacia las necesidades”. 

nelly.toche@eleconomista.mx