El virus del zika, que se transmite por la picadura de mosquitos del género Aedes, apareció por primera vez en los bosques del Zika, en Uganda en 1947. En América no se tenía conocimiento de este mal hasta que, en febrero del 2014, las autoridades de salud pública de Chile confirmaron un caso de transmisión autóctona de infección por el virus en la Isla de Pascua, pero fue eliminado sin ser notificado otro caso, hasta que en mayo del año pasado Brasil comenzó a detectar este virus en la región.

El pasado 28 de noviembre se estableció en aquel país por primera vez la relación entre el zika y el alarmante aumento del número de bebés nacidos con microcefalia.

Del 22 de octubre del 2015 hasta el 9 de enero del 2016, el Ministerio de Salud Pública de Brasil registró 3,530 casos de microcefalia, condición por la que los bebés nacen con un cerebro más pequeño de lo normal por debajo de los 33 centímetros , asociada a un riesgo de muerte rápida del niño o a trastornos irreversibles, como retrasos mentales o dificultades psicomotoras. También se investigan 46 casos de bebés muertos poco después de nacer que presentaban microcefalia posiblemente vinculada al virus.

El primer desenlace fatal lo sufrió un hombre de 35 años que vivía en el estado de Marahao, al norte del país. Éste fue un caso de importancia crucial para el mundo entero, porque nunca antes había ocurrido una muerte atribuida a una enfermedad causada por el zika, lo que mostró que no era tan benigno como se decía , afirmó en diciembre Pedro Fernando Vasconcelos, médico e investigador de arbovirología del Instituto Evandro Chagas.

La segunda muerte fue la de una chica de 16 años. La tercera, la de un bebé con microcefalia poco después de nacer. Esto probó la relación de la sospecha clínica que ya existía.

Ante este fenómeno, el ministerio de salud de Brasil decretó una alerta de salud pública que fue reproducida por la Organización Panamericana de Salud ante el rápido avance del virus del zika en el continente, pues se han registrado casos aislados de transmisión en 14 países latinoamericanos, como Colombia, México, Venezuela, Paraguay, El Salvador y Guatemala.

Fenómeno lleno de incógnitas

El virus del zika nunca había causado una epidemia como la que hemos tenido en Brasil en el 2015. Tampoco antes se sospechaba que pudiera generar microcefalia, por lo que todo es nuevo para nosotros y para la ciencia; tenemos muchas cosas que descubrir del virus , explicó Claudio Meirovich, director del departamento de Vigilancia de Enfermedades Transmisibles del Ministerio de Salud brasileño.

Lo que sí se sabe es que el zika, el dengue y el chikungunya comparten varias cosas, entre ellas el mosquito que las transmite; éstos pertenecen, junto a la fiebre amarilla, a la familia de los flavivirus, pero hasta ahora el zika se presentaba como una versión menor y poco alarmante, los infectados sentían una leve picazón, sarpullido, fiebre y dolor articular, pero no se habían registrado casos de muerte en otros países donde se detectó (África, Oceanía y Polinesia francesa).

La primera secuenciación completa del genoma del zika detectado en Latinoamérica se publicó hace pocos días en el diario médico The Lancet y muestra una homología casi completa con las cepas responsables de la epidemia del 2013 y el 2014 en el Pacífico, lo que descarta prácticamente la posibilidad de que su agresividad en este lado del mundo se deba a una mutación.

Por el momento, solo hay hipótesis. Es posible que exista un factor geográfico para la especial virulencia del zika en Brasil. También puede deberse a la interacción con ciertos medicamentos o que el impacto del dengue en la zona haya dañado el sistema inmunológico de quienes lo sufrieron y permita que el zika traspase la frontera entre el feto y la madre.

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