Durante la pandemia por el nuevo coronavirus SARS-Cov2, en todo el mundo se han implementado diversas medidas de mitigación, entre las más utilizadas se encuentra el distanciamiento social y en algunos lugares el uso de cubrebocas de manera obligatoria.

En México, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, ha reiterado que el uso de cubrebocas pude ser un auxiliar útil para que las personas con Covid-19 y otras infecciones respiratorias eviten contagiar a otros; sin embargo, ha asegurado que las personas que no tienen la enfermedad no deben confiarse de que al usarlo ya están libres de contraer el coronavirus. Durante las conferencias vespertinas, el epidemiólogo ha asegurado que no hay suficiente evidencia científica sobre la utilidad del cubrebocas; sin embargo, un estudio de reciente publicación en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), de Estados Undidos, presenta información valiosa al respecto.

El artículo realizado por un grupo de investigadores de universidades de Texas y California explica que evaluar la efectividad de esas prácticas de intervención depende de la comprensión de la transmisión del virus, por ello con los datos analizados sobre la tendencia y medidas de mitigación en Wuhan, China; Italia y la ciudad de Nueva York en Estados Unidos, demostraron que la transmisión aérea es altamente virulenta y representa la ruta dominante para propagar la enfermedad.

La transmisión del virus se produce por contacto directo (depositado en personas) o indirecto (depositado en objetos) y por vía aérea (gotas y aerosoles). Las gotas grandes se depositan fácilmente en el aire para causar la contaminación de personas u objetos; en contraste, los aerosoles se dispersan eficientemente en el aire. Si bien la transmisión por contacto directo o indirecto ocurre en un rango corto, la transmisión por el aire a través de aerosoles puede ocurrir en una distancia y tiempo prolongados, además, los aerosoles inhalados portadores de virus se depositan directamente a lo largo del tracto respiratorio humano.

coronavirus América Latina
Coronavirus en América Latina.

Usar cubrebocas sí hace diferencia

Con datos observados del 23 de enero al 9 de mayo de 2020, el análisis revela entonces que la diferencia con y sin cobertura del rostro obligatorio es determinante para la configuración de las tendencias pandémicas en los tres epicentros. Esta medida protectora reduce significativamente la cantidad de infecciones.

La medida de protección por sí sola redujo significativamente el número de infecciones en más de 78,000 personas en Italia del 6 de abril al 9 de mayo y más de 66,000 en la ciudad de Nueva York del 17 de abril al 9 de mayo. En el caso del distanciamiento social como el implementado en Estados Unidos o el mismo México, se demostró que la medida es insuficiente por sí misma para proteger al público.

Concluyen que el uso de máscaras faciales en público es uno de los medios más efectivos para prevenir la transmisión interhumana, y es una práctica de bajo costo, en conjunto con el distanciamiento social simultáneo, la cuarentena y el rastreo de contactos, representa la oportunidad de lucha más probable para detener la pandemia de Covid-19.

nelly.toche@eleconomista.mx