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“El egoísmo de la humanidad va a limitar nuestra propia evolución”
Todavía no es posible precisar si hallaremos vida inteligente en el universo y se puede anticipar poco sobre el destino de nuestra propia especie, reconoce el científico. Argumenta que la ciencia es lastrada por las tensiones geopolíticas.

Me gusta el tipo de conexiones que se pueden establecer entre ciencias, artes y humanidad y lo he mantenido en toda mi carrera. Me da un poco de pena la educación secundaria, cuando los niños de 14 o 15 años tienen que escoger ya si son de artes o de ciencias. Pero la realidad no es así. Sería bueno caminar hacia un tipo de formación más global”.
Carlos Briones, astrobiólogo y poeta.
¿Qué es la vida y cuáles son sus límites? ¿Estamos solos en el universo? ¿Qué nos motiva a buscar los orígenes de la vida y otras posibilidades para la existencia fuera de nuestro planeta? Son las preguntas del millón y el móvil de uno de los cometidos más ambiciosos de la humanidad. Damos pasos de gigante en esta dirección. Hemos puesto en órbita varios instrumentos de observación que parecen salidos de la ciencia ficción.
Hace unos días, el prácticamente recién estrenado telescopio espacial James Webb detectó la presencia de dióxido de carbono en la atmósfera de un exoplaneta que orbita una estrella similar al Sol a unos 700 años luz. La humanidad, muy a pesar de las limitaciones políticas, sociales, sanitarias, sigue dando pasos descomunales a respuestas sobre la existencia que realmente desconocemos si algún día llegarán.
El astrobiólogo español Carlos Briones Llorente, asociado desde el año 2000 al Instituto de Astrobiología de la NASA, es uno de los tantos científicos que colaboran para descifrar el enigma. En su libro ¿Estamos solos? En busca de otras vidas en el cosmos (Editorial Crítica, 2020), abreva no sólo de la disciplina científica, sino de esas otras tan necesarias formas de asimilación de la existencia, tales como la literatura, la filosofía, las artes plásticas, la música, la ciencia ficción.
Briones viajó a México para presentarse en el Hay Festival Querétaro y conversó con El Economista sobre estos paradigmas que, muy a pesar de las diferencias políticas, unifican la curiosidad de la humanidad.
—¿Cuándo se preguntó usted sobre el origen de nuestra existencia?
“En la dualidad de mi vida, cuando leía poesía, relatos y novelas y me emocionaba con científicos como Primo Levi, que escribía novelas, o con poetas que se inspiran en la ciencia, como los románticos ingleses, a los 18 años me empecé a preguntar de dónde venimos. Por eso elegí estudiar la especialidad en Bioquímica y biología molecular”.
—¿Todos los seres vivos podrían evolucionar al grado que lo hemos hecho nosotros?
“Cada uno de los organismos que ahora conocemos comparten el mismo origen, pero son el resultado de 3,800 millones de años de trayectorias evolutivas distintas entre sí. Nosotros estamos en una de esas ramas del árbol evolutivo donde fue posible el aumento de la complejidad cerebral. Somos peculiares en cuanto al desarrollo de nuestro córtex, pero somos muy frágiles a la vez: si nuestro cuerpo pasa de 40 grados de temperatura, moriremos, y si baja de 34 nos dará una hipotermia, mientras que hay microorganismos habituados a vivir a 120 grados de temperatura o a 30 grados bajo cero, en las presiones de los fondos oceánicos o en condiciones de acidez similares a las del ácido sulfúrico”.
—¿Hasta dónde es posible especular sobre las posibilidades de nuestra evolución?
“Ese es un debate muy interesante y tiene que ver con la prolongación de la vida en los seres humanos. Hoy vivimos mucho más que hace 100 años. Es esperable que los avances tecnológicos vayan aumentando y mejorando nuestra calidad vida, pero no vamos a ser inmortales, esa es pura imaginación. Aunque lo que estamos viendo de la política que nos rodea a veces nos haga dudar sobre las capacidades humanas. Es triste ver cómo nuestra especie acaba lastrada por las tensiones geopolíticas. El egoísmo de la humanidad va a limitar nuestra propia evolución”.
—En otro momento el hallazgo de dióxido de carbono hubiera sido una noticia extraordinaria. Ahora apenas y nos enteramos.
“Hemos normalizado lo extraordinario tanto en avances de la medicina como en el conocimiento de nuestro entorno. No le estamos dando la importancia que tienen estos avances grandísimos para la humanidad, que son el trabajo de miles de personas”.
—Con esto llegamos a la gran pregunta. ¿Vamos a hallar vida en otro planeta?
“Cada vez tenemos más datos sobre cómo es el cosmos, sobre lugares en los que la vida se pudo abrir paso. Quizás haya otros planetas con vida microbiana, pero que haya vida inteligente es menos probable. Es decir, en otros planetas pudo haber evolución biológica y producción de una biodiversidad muy amplia, pero quizás ninguna especie haya llegado a ser inteligente y tecnológica. Vamos avanzando, pero todavía no podemos precisar si alguna vez encontraremos vida inteligente fuera de la Tierra”.
—En México hay una polarización entre la sociedad científica y la clase política. ¿Es un caso aislado, o se percibe una situación similar en el plano internacional?
“La ciencia no nos da la verdad absoluta porque la propia ciencia evoluciona y lo que hoy consideramos cierto puede ser rebatido, pero lo mejor que tenemos para enfrentar la realidad en todo momento es la ciencia. Ahora bien, en paralelo a la ciencia comienzan a proliferar las posturas anticientíficas, muchas veces motivadas por un beneficio económico o político. Vivimos en una sociedad en la que también avanzan los populismos y sus mecanismos que nos venden realidades que no son ciertas en absoluto. La ciencia no es un acto individualista sino colaborativo y debemos priorizar ese precepto”.
Algunos libros del científico y divulgador:
¿Estamos solos? En busca de otras vidas en el cosmos
Carlos Briones Llorente
Editorial Crítica
Año: 2020Páginas: 568
Orígenes. El universo, la vida, los humanos
Carlos Briones, Alberto Fernández Soto, José María Bermúdez de Castro
Editorial CríticaAño: 2015
Páginas: 520
El nanomundo en tus manos : las claves de la nanociencia y la nanotecnología
Carlos Briones Llorente, Elena Casero Junquera y José Ángel Martín-Gago
Editorial CríticaAño: 2014
Páginas: 351
Ciencia con poesía
Además de científico de primer orden, Briones es un extraordinario poeta. En 1993 ganó el Premio Hiperión de Poesía con el poemario De donde estás ausente, que contiene el poema “Clamor”, dedicado al científico austriaco Ludwig Boltzmann, quien aportó preceptos trascendentales para la fundamentación de la termodinámica y quien se suicidó, se dice, por el rechazo inicial de sus aportaciones por parte de la comunidad científica. Briones está convencido de que la transdisciplinariedad entre las ciencias exactas y las artes permiten salir de la caja.