Un padre que pierde a su hijo, un ingeniero que ahora es taxista y un empresario malvado son las historias que se entrecruzan durante el terremoto que azotó a la Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985.

Kuno Becker comenzó a trabajar en El día de la unión desde hace 15 años; en su camino tuvo muchos imprevistos, pero por fin estrenó su película que intenta ser un homenaje a las víctimas, sobrevivientes y héroes de los sismos en México de 1985 y del 2017, justo en la semana en que se conmemorarán 33 años y un año, respectivamente.

“Leí desde (Elena) Poniatowska hasta reportes y artículos. Además platiqué con mucha gente; incluyendo a Los Topos, la Cruz Roja y representantes de Protección Civil”, dijo Kuno Becker en conferencia de prensa.

En la película se utiliza mucho material de archivo sobre el terremoto en Ciudad de México y las labores del rescate, un punto a favor de la cinta.

“El señor (Emilio) Azcárraga nos hizo el favor de prestarlo, mucho del material es inédito y es la primera vez que se muestra”, señaló Becker.

Apostar por lo mejor

El día de la unión tuvo un presupuesto de 53 millones de pesos y para su filmación se construyeron tres sets en los Estudios Churubusco a fin de recrear cuadras completas de la Ciudad de México en los años 80.

“Teníamos de dos: tirarle a lo que estuvo mal o contar lo que nos unió como país, y partió de la desesperanza de ver al país caer y de contar algo positivo y real”, opinó.

De último momento, Kuno Becker tuvo que cambiar el final de su película después de lo que sucedió el 19 de septiembre del 2017.

“Fue un golpe muy fuerte para todos los que somos parte de la película y decidimos cambiar el final. Otra vez, México se volcó y ayudó, todos ayudamos, y eso era lo que había que contar: que México es, ha sido y puede ser el mejor país”.

Finalmente, la actriz Sandra Echeverría explicó que “yo creo que todos estamos un poco vulnerables con el tema del temblor y sigue temblando. Pero es una historia de unión, de fuerza de los mexicanos y de todo lo positivo que hicimos a pesar de la catástrofe que sucedió; es una película esperanzadora con una historia que conmueve y que llega al corazón. La gente va a salir muy conmovida, contenta y muy orgullosa de ser mexicana por todo lo que logramos juntos”.

Un culebrón emotivo

El día de la unión, que se estrenó simbólicamente en dos cines los días 8 y 9 de septiembre pasados y que se exhibirá este fin de semana en 1,000 salas del país, de acuerdo con Videocine, la productora, recrea muy bien el derrumbe del Hotel Regis el 19 de septiembre de 1985 y Kuno Becker (director, escritor y actor) intercala imágenes de archivo de Televisa en la película, algunas de ellas nunca antes vistas, incluye la famosa escena del periodista Jacobo Zabludovsky narrando el terremoto desde el teléfono de su automóvil; todo eso hace de la película un valioso y estremecedor documento de esos años.

Sin embargo, el problema radica en que Kuno Becker acaba haciendo una telenovela o un capítulo de La Rosa de Guadalupe con escenas poco creíbles, diálogos acartonados y una trama donde el bueno, el malo y la guapa acaban por debilitar la película.

Armando Hernández es el taxista, Sandra Echeverría es reportera mientras que Ximena Ayala, Harold Torres, Gustavo Sánchez Parra son los heroicos rescatistas, uno de ellos muere de pronto y de forma poco creíble; sin faltar los villanos, Álvaro Guerrero y ,Mario Zaragoza, que guardan un secreto en un edificio de una agencia de noticias que colapsa.

Claroscuros

El día de la unión tiene varios puntos rescatables: la recreación de la tragedia: el espectador casi puede sentir el polvo, la muerte y el horror; la costosa producción, la búsqueda del hijo (y un perro) entre los escombros y la solidaridad que se vivió en esos días entre los mexicanos; sin embargo, la película se queda corta, falla el guión y termina en un culebrón sin pies ni cabeza donde la trama se centra en el drama familiar de Kuno.

Pero El día de la unión se une a películas como 7.19 de Jorge Michel Grau y a infinidad de documentales y esfuerzos por contar lo que sucedió en los sismos de 1985 y del 2017, cuando los mexicanos se unieron como nunca antes y son historias que no debemos olvidar.

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