El Popocatépetl es inmenso, peligroso y activo, por lo que su conocimiento permite determinar lo que podría ocurrir en el futuro , aseguró Carlos Valdés González, director general del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), al dar a conocer los mapas actualizados de peligros del volcán Popocatépetl, información de las zonas y número de personas que podrían ser afectadas por flujos piroclásticos, lahares, avalanchas, lava y ceniza.

Ésta es un área densamente poblada; más de 24 millones de personas viven en un radio de 100 kilómetros. De ellos, 12.5 millones son mujeres y 11.6 millones, hombres; 5.3 millones son menores de 12 años de edad y 2.26 millones mayores de 60 años; abarcan el Estado de México, Puebla, Morelos y Tlaxcala.

Esto incluye 7.4 millones de viviendas, 3, 719 hospitales, 34,669 escuelas, 8,000 mercados, 4,159 bancos, 1,165 gasolineras y cinco aeropuertos.

Se trata de uno de los volcanes más vigilados del mundo por su actividad recurrente; el Popocatépetl es un estratovolcán de 730,000 años aproximadamente, su altura es de 5,500 metros sobre el nivel del mar.

El mapa está diseñado para ser usado en el manejo de crisis volcánicas, en foros académicos, así como por las autoridades de Protección Civil y las zonas de riesgo.

El proyecto, que fue elaborado por el Cenapred con la colaboración del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Ana Lillian Martin del Pozzo, investigadora de la UNAM, recordó que el primer mapa para el Popocatépetl se publicó en 1995. En la versión actual se incluyeron tres planos referentes con el objetivo de hacer la información más clara para la población, las autoridades y, sobre todo, para los tomadores de decisiones; considera todos los aspectos de cada una de las regiones que rodean al coloso: densidad, aeropuertos, escuelas, bancos, hospitales y mercados .

Éstos fueron elaborados a partir de la reconstrucción de su historia geológica, trabajo de campo y revisión de archivos históricos. Valdez González explicó que los mapas se montan sobre un atlas de riesgo y por eso la información contextualiza la importancia de la actividad de un volcán.

Concluyó que es necesario impulsar un sistema nacional de alerta que permita avisar en forma oportuna y que la población sepa cómo debe recibir estas alertas y entenderlas. El documento fue traducido al náhuatl, pues gran parte de la población que habita la zona habla esta lengua.

nelly.toche@eleconomista.m