De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), más de 2,000 millones de personas no tienen acceso suficiente a alimentos sanos y nutritivos, en México más de 24 millones de mexicanos carecen de seguridad alimentaria y quienes viven en zonas rurales o tienen los ingresos más bajos, son los sectores que ven más vulnerado su derecho a una alimentación adecuada. A esto se agrega la pandemia por Covid-19, por lo que cada vez más personas sufrirán de acceso.

En el marco del Día Mundial de la Alimentación, El Economista platicó con Liam Condon, miembro del Consejo de Administración de Bayer AG, presidente de la División de Ciencias de los Cultivos y miembro del Panel de Gobernadores para las Industrias de Consumo en el Foro Económico Mundial. “Desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, el Covid-19 ha expuesto algunas de las fragilidades del ecosistema, nos ha mostrado que tenemos que fortalecerlo y hacerlo más resiliente para poder resistir el impacto, esto sin ciencia y la participación de los agricultores no es posible, además debe haber un delicado balance entre oferta y demanda”.

En este sentido asegura que dentro del ecosistema están las compañías que pueden ofrecer soluciones para lidiar con el hambre en el mundo, “ nosotros por ejemplo lo que hacemos en esencia gira alrededor de las semillas, productos de protección, pero también asesoramiento digital para los agricultores, también programas en los que estamos trabajando juntos, por ejemplo, tratar con la plaga de langosta en África, en algunas partes de la India e incluso en Latinoamérica”.  

Condon comparte que hay muchas maneras en las que se puede ayudar y “como empresa estamos muy orgullosos de trabajar con proyectos como el Programa Mundial de Alimentos, porque está salvando vidas todos los días, ellos requieren de nuestra ayuda para lograr eso, así que esta es una magnífica colaboración”.

El reto es grande, aunque la Organización de las Naciones Unidas y el mundo entero se ha planteado como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible eliminar el hambre para 2030, la realidad es que las cosas están empeorando. “Ahora debido a la pandemia más de 800 millones de personas se van a la cama con hambre todas las noches y ese número podría elevarse a mil millones”.

La forma en que empresas como Bayer enfrenta este problema es, por un lado, a corto plazo con donaciones, suministrando productos, ayudando con entrenamiento agronómico, pero a largo plazo lo que intentan hacer es tratar particularmente con los pequeños productores, capacitarlos y desarrollar lo que llaman un enfoque ecosistémico, para que se involucren con otros socios a lo largo de la cadena de valor y tratar de conectarlos  

“Los pequeños agricultores necesitan acceso a las microfinanzas, entrenamiento financiero, posiblemente aseguradoras, micro seguros, también fertilizantes, semillas de protección, productos de riego, y alguien que pueda vender la producción, trabajar como socios”. Se requiere desarrollar infraestructura y un ecosistema para que el pequeño productor forme parte de la economía en movimiento y no solo tratar de sobrevivir.  

El también presidente de la Junta Directiva de CropLife International asegura que Latinoamérica es la región con mayor crecimiento en el mundo, esto está relacionado con la importancia que tiene la agricultura en América, y no sólo para el consumo interno, es una importante región exportadora, “hay mucho crecimiento y la producción proviene de Latinoamérica, es una zona estratégica y México es muy importante”.

Concluye que el gran desafío del futuro próximo será el tratamiento del cambio climático, “los patrones climáticos son cada vez más cambiantes, estamos viendo más sequías en partes clave de América Latina, en otros lugares estamos viendo inundaciones, climas extremos, todo es perjudicial para la agricultura, por lo que tenemos que asegurarnos de que podemos adaptar el cultivo y hacerle frente a la situación climática. Para ello el uso de tecnologías es fundamental”.

Tecnología creada desde México 

“La tecnología está cambiando para la producción de maíz, sabemos que México es la cuna del maíz y es el cultivo más valioso del mundo”, dijo Condon. En este sentido, investigadores mexicanos de Bayer desarrollaron un innovador sistema para la producción de maíz llamado Vitala, se trata de un híbrido de estatura optimizada, un desarrollo mediante reproducción y cruce. “Desarrollamos una nueva tecnología que básicamente significa como crecerá el maíz en el futuro, más pequeño pero con la misma o mayor productividad”.

Fue desarrollado por el doctor Manuel Oyervides García y el sistema tiene el objetivo de contribuir con la seguridad alimentaria y apoyar a los agricultores a enfrentar los desafíos de la crisis climática actual. “Hablamos de agricultura sostenible y Vitala es el ejemplo perfecto”.

nelly.toche@eleconomista.mx 

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