Ante los hechos ocurridos en Ayotzinapa y los normalistas desaparecidos de la Escuela Isidro Burgos, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) hace pública su indignación por la criminalización y represión ejercida ante la pacífica y justa protesta social y se suma a la enorme multitud de voces que en el mundo exige la presentación con vida de los normalistas.

La petición de justicia de la AMACC se suma a la exigencia del cineasta Alejandro González Iñárritu, quien declaró a Televisa sentir un gran dolor e indignación por el caso de los 43 estudiantes.

Lo que ha pasado ha sido algo que nos ha dolido a todos los mexicanos, no hay forma de no sentir una gran desesperanza, una gran indignación .

Los directores Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, en un evento en Nueva York, también han alzado la voz contra la violencia en el país.

En días recientes, el actor Luis Gerardo Méndez pide a los mexicanos ingresar a la página de Internet postcard.com, donde la gente puede compartir una imagen y un mensaje que incluyan la frase #YaMeCansé, por eso propongo .

La situación de violencia, injusticia e impunidad que impera en este país es intolerable (...) y está vez nos van a escuchar , aseguró el actor.

El comunicado de la Academia mexicana de cine

A la opinión pública:

Nosotros hacemos cine, con eso fabricamos representaciones de la realidad, tratamos de dar consistencia a los sueños, plasmamos grandes amores y terribles pesadillas; nosotros nos dedicamos a pensar y mostrar nuestro país a través de las imágenes en movimiento, y a generar parte de lo que será su memoria. Desde los trágicos acontecimientos de Iguala, Guerrero, nada logra dar reposo a nuestras conciencias de por sí ya perturbadas por una realidad que no empieza el 26 de septiembre y que sabemos no acabará cuando exista una respuesta a estos fatales acontecimientos por que, para entonces, seguirán faltando respuestas a muchos más fatales acontecimientos que atraviesan el corazón de México. Por ello, exigiremos saber quién cavó tantas y tantas fosas y quién jaló los gatillos y quién ordenó hacerlo y quién mandó callar y quién se cayó por terror o por complicidad. Querremos saber ¿quién perdona a los que destruyen la naturaleza envenenando ríos y arrasando bosques al tiempo que encarcela a los luchadores sociales?, ¿quién perdona u oculta los quebrantos patrimoniales y cómo se propicia y acumula tanta riqueza en tan pocas manos?

Atacar la impunidad y la corrupción no significa solamente atacar sus efectos, hay que atacar las causas. ¿Cómo creerles a quienes hablan de eliminar estos males, que son sistémicos en nuestro país, pero no reconocen la tragedia que genera la pobreza, participando en la reproducción de un esquema de administración que fomenta y protege la inequidad?, ¿cómo creerles a quienes hablan de respeto a los derechos humanos y los violan en su más auténtico significado?, ¿cómo sobrevivir con cordura en un país lleno de dobles discursos?

La comunidad reunida en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas expone su indignación por la criminalización y represión ejercida ante la pacífica y justa protesta social, abraza el dolor de la familia de Alexander Mora y se suma a la enorme multitud de voces que en el mundo exige la presentación con vida de los normalistas despararecidos de la escuela Isidro Burgos de Ayotzinapa. Pedimos justicia para ellos y exigimos que todos los autores materiales e intelectuales sean juzgados, al igual que aquellos servidores públicos que por sus omisiones y desinterés posibilitaron la barbarie. Son muchas y muy radicales las acciones que deberán realizarse para llevar a México a un cambio verdadero y profundo, donde campeen la democracia, la justicia, la oportunidad de desarrollo para todos y donde sea posible, la unidad nacional. Sólo así habremos dado el primer paso para acabar con los males que tienen postrado a nuestro país. Quienes han asumido la responsabilidad de conducir la vida pública en todos los órdenes de gobierno tienen la obligación de hacer bien su trabajo, siempre, siempre, por el bien de la sociedad y no por suyo propio.