La tarde de este martes, las comisiones de Presupuesto y Cuenta Pública y de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados sostuvieron un encuentro con miembros de la comunidad cinematográfica del país para conversar sobre el funcionamiento y permanencia del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine), que estuvo en riesgo de extinguirse después de que en mayo pasado la facción morenista presentara una iniciativa con proyecto de decreto de ley para la derogación de distintas disposiciones en 14 leyes, entre ellas, la Ley Federal de Cinematografía, sobre todo en los artículos que dan sustento legal para la existencia del Fidecine, extinción de la cual días después esta facción reculara y garantizara la permanencia del fondo.

Entre los presentes se encontraban María Novaro, directora del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine); Mónica Lozano, presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC); los cineastas y productores Guillermo del Toro, Gael García Bernal, José Antonio Cordero, Natalia Beristáin y Nicolás Celis, así como los presidentes de las comisiones ya mencionadas y los coordinadores y representantes de las distintas facciones parlamentarias en San Lázaro.

El cine no solo alcanza a grandes volúmenes de público sino que a nivel cultural, con peso específico, afecta a esos grandes grupos de personas; no es un tipo de cultura que se exprese en un lugar geográfico, exclusivamente para un grupo pequeño; es una cultura que viaja a todo el mundo como embajadora de México, cuyos logros, los que ha tenido en los últimos 10 o 20 años, han sido extraordinarios”, refirió Del Toro.

Agregó que, a pesar de ello, hay otros factores que en el pasado se desprotegieron y hoy en día siguen afectando a la industria, como la distribución del peso en taquilla para la industria nacional o la protección del tiempo del cine en pantalla.

“Quitar este (fideicomiso) no nos haría competitivos en un mercado que está dañado por la falta de protección primigenia que sucedió en el Tratado de Libre Comercio (TLC) y que llevamos arrastrando desde muchos años atrás. Es una cuestión nada más de salud e identidad para el país (...) hay números que apoyan lo que hacemos y demuestran que resultamos”, enfatizó y advirtió que la remoción de una estructura de apoyo como el Fidecine pone a un país a la merced de la que llamó "cultura transnacional", que está estandarizada pero desprovista de la sensibilidad de la diversidad cultural.

Por su parte, Gael García Bernal reconoció este como “un momento importantísimo no para arreglar lo que ya funciona sino para adoptar nuevas formas que nos ayuden a que el cine crezca muchísimo más (...) Estamos pidiendo que el gobierno haga mucho más de su parte para apoyar y gestionar la competencia dentro de nuestro cine”.

Conminó a tomar esta crisis como un paradigma para generar nuevas formas de poder financiar al Imcine, de manera que este organismo encuentre nuevas maneras de procurar fondos en la autosuficiencia, esto, no para apoyar a los cineastas consolidados, sino para hallar nuevas voces, nuevos creadores, que den constancia de una realidad en el país que, de otra forma, no tendría visibilidad.

María Novaro explicó que desde el pasado 2 de abril, el Imcine ha trabajado en la incorporación al propio Fidecine del Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine), este en un proceso ineludible de extinción. Esta integración, dijo, con el objetivo de tener un solo fideicomiso con todos los tipos de apoyo, convocatorias, mecanismos y recursos de apoyo para la industria del séptimo arte.

“Es muy importante el esfuerzo que estamos haciendo, de mantener un instrumento de apoyo a la producción que es un fideicomiso, porque solamente un instrumento como ese nos permite ejercer los recursos de la manera en la que el cine los necesita, que es de manera plurianual. Las películas se hacen en promedio entre tres y cuatro años. No podríamos funcionar con apoyos que fueran con el año fiscal. De ahí la importancia de fortalecer un fideicomiso como el Fidecine”, dijo.

En ese tenor, la presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) leyó una carta a nombre de las distintas instituciones que integran el universo del séptimo arte nacional en el que se postula que el fideicomiso único debe contar con un presupuesto anual de 1,000 millones de pesos y se demanda la pluranualidad de sus recursos, de manera que este instrumento no se vea condicionado por el año fiscal. Asimismo, el documento instó a garantizar el incremento de la aportación inicial con actualizaciones anuales conforme a la inflación real y los incrementos presupuestales en el sector cultural, así como la integración de un comité técnico en el que se incluya la representación de la comunidad y que, a su vez, garantice la rendición de cuentas.

A nombre del Movimiento Colectivo por el Arte y la Cultura de México (Moccam), el cineasta José Antonio Cordero respaldó lo dicho por la presidenta de la AMACC sobre el presupuesto inicial de 1,000 millones de pesos para el fideicomiso único, “que es incluso menor a lo asignado solamente para este año por el PEF 2020 para el Proyecto Cultural Chapultepec, sobre el cual, por cierto, nuestro grupo pide al legislativo que se transparente y se revise su carácter cultural y artístico, porque es momento de analizar qué es lo verdaderamente prioritario y lo descentralizado”.

El diputado Mario Delgado, presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados y coordinador de Morena, reiteró el compromiso por la permanencia del Fidecine:

“No va a desaparecer y, por el contrario, nos vamos a comprometer a ver cómo mejoramos y a retomar los acuerdos y trabajos que se han llevado a cabo para mejorar la ley Federal de Cinematografía”, anunció.

 

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