Cuando ganó el Premio Nobel, Mario Vargas Llosa dijo que no quería que el galardón lo convirtiera en una estatua . Cinco esquinas, su nueva novela, es la prueba de que el genio peruano ha logrado su cometido. Si me hubieran dado a leer Cinco esquinas diciéndome que venía de la pluma de un escritor de 40 años de edad, en plenitud de su oficio, lo hubiera creído. Y eso que Vargas Llosa acaba de cumplir 80.

Imagino que requiere valor para no convertirse en estatua. Es más cómodo vivir de glorias pasadas, mientras defecan sobre uno las palomas. Cualquier cosa que un premio Nobel escriba será examinada bajo el microscopio y comparada con todas sus obras anteriores. Cierto: Vargas Llosa ya no escribe como lo hacía en La tía Julia y el escribidor o La ciudad y los perros. Sin embargo, a la vejez ,viruelas: en Cinco esquinas estamos ante alguien que ha inventado una nueva forma de contar sus historias. Vargas Llosa, la última leyenda viva del boom latinoamericano, arriesga su reputación para narrar algo que, de primera impresión, parece sólo un best seller adictivo (como si eso fuera fácil de hacer). Pero si observamos más de cerca, veremos a Vargas Llosa tocando las profundidades del alma humana desde la superficie. Cinco esquinas es un libro que no se puede dejar de leer y uno no sabe muy bien por qué hasta que lo termina.

Nadie en el mundo entiende la Novela (así, con mayúsculas) como Mario Vargas Llosa. Sabe que las páginas que la contienen forman un animal vivo que en algún momento tendrá que morir, pero debe hacerlo en el momento justo; ni antes ni después. Cinco esquinas, más que un ejercicio literario, es una faena taurina donde al matador le sale al encuentro un toro con muchas cabezas: los personajes que él tendrá que llevar por el camino que quiere , la trama entendiendo que la bestia tiene vida propia y que el torero/escritor puede encaminarla, mas no forzarla, a que trabaje con él hasta conseguir la estocada final .

Con Cinco esquinas, el matador Vargas Llosa corta una muy merecida oreja y le da la vuelta al ruedo, contando la historia de un puñado de personajes que viven en la Lima de los años 90, sometida por el terrorismo de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, gobernada por Fujimori y el siniestro Doctor, su jefe de Inteligencia.

En esa Lima hay toque de queda. Las explosiones y los apagones son el pan de cada día, al igual que los secuestros. Algunos personajes viven en las colinas y desde sus torres de cristal ven Lima cubierta por la niebla mientras desayunan. Otros viven sumidos en la miseria. Uno de ellos es demasiado pobre para darse el lujo de tener dignidad . Las vidas de todos esos limeños se mezclarán irremediablemente, dando como resultado una escalofriante historia policiaca que termina por convertirse en algo más. Cinco esquinas es un retrato despiadado de la miseria económica que se convierte en miseria espiritual.

El protagonista es el ingeniero Enrique Cárdenas, un hombre exitoso y adinerado a quien el destino le tiene preparada una trampa. Por un momento de debilidad ( un error trágico , dirían los griegos) que cometió hace años, la vida de Enrique cae en una espiral descendiente y atraviesa todos los círculos del infierno, como si hubiera caído de la gracia divina.

El responsable de la desgracia de Enrique es un periodista especializado en chismes del espectáculo, un tal Rolando Garro que parece un villano sacado de un libro de Charles Dickens. Garro quiere, en sus palabras, que Perú entero satisfaga su curiosidad morbosa, su apetito chismográfico, ese placer inmenso que produce a los mediocres, la mayoría de la humanidad, saber que los famosos, los respetables, las celebridades, los decentes, están hechos también del mismo barro mugriento que los demás .

Es muy probable que Vargas Llosa hable de Garro y otros periodistas de la farándula porque los ha padecido en carne propia desde que es novio de la socialité Isabel Preysler. Al principio de Cinco esquinas, parece que Vargas Llosa peca de ingenuo. ¿Qué tanto daño puede causar un reporterito ?de chismes? Muchísimo. Puede acabar con vidas enteras, metafórica y literalmente.

Pero la verdadera protagonista de esta novela es Lima. Vargas Llosa habla de ella con una pasión que se contagia. Cinco esquinas es como la última carta a un amor sin salvación, como si Lima fuera una mujer que se autodestruye y el escritor comprendiera, mientras redacta, que no tiene otro camino que dejarla ir.

Se trata de una ciudad que, como muchas grandes capitales de Latinoamérica, se ha convertido?en el cascarón de lo que alguna vez fue. Pero hay un hilo de esperanza?final, que paradójicamente surge de la podredumbre. Es un lugar ubicado en la Lima colonial, conocido como Las cinco esquinas, donde reinan la corrupción y la podredumbre, donde la vida no vale nada, la vida vuelve a cobrar sentido.

Quienes estén buscando al viejo Vargas Llosa se sentirán decepcionados con Cinco esquinas. Aquí está el nuevo Vargas Llosa, el que sigue encontrando nuevas maneras de conectarse con los lectores. Un ser vivo, como todo escritor que se respete, dando vida a otro organismo: una novela que respira y camina y embiste y que, de tan noble,al final nos duele verla morir, como a un gran toro en la arena.

Cinco esquinas

Mario Vargas Llosa?

Editorial: Alfaguara?

Precio: $299