“Cada vez más desde fuera se percibe a la industria de cine mexicana como una de las mejores del mundo. Es algo que va mucho más allá de sus guionistas, directoras y directores, de la parte más autoral del cine. Además, tenemos productores, técnicos, creativos, estudios, casas de renta de equipo, que están listos para trabajar al máximo nivel y han dado resultados extraordinarios. El talento siempre llama la atención y hace que la gente de distintas partes del mundo busque colaborar con México”.

Son palabras del productor y guionista mexicano Julio Chavezmontes, cofundador hace 10 años de la productora Piano que ahora mismo goza de una proyección internacional sin precedentes.

Chavezmontes conversa amplio con El Economista en vísperas de su viaje a Francia, al Festival de Cannes, donde por primera vez en la historia una productora mexicana, la suya, participará por partida triple, con producciones multinacionales, en uno de los grandes aparadores del séptimo arte mundial, que se llevará a cabo de manera presencial del 6 al 17 de julio próximo.

Pero no se trata de cualquier triada de cintas a presentarse en este que es, más que un festival de exhibición, un mercado óptimo para el florecimiento de las relaciones públicas, acuerdos de coproducción y compra de derechos. Las tres compiten por la Palma de Oro: Memoria, del director tailandés Apichatpong Weerasethakul, con la actuación de Tilda Swinton y Daniel Giménez Cacho; Bergman Island, de la realizadora francesa Mia Hansen-Løve, con Tim Roth y Mia Wasikowska, y Annette, un musical dirigido por el mítico Leos Carax con la actuación de Marion Cotillard y Adam Driver.

¿Qué hace tan especial al gremio mexicano de cine?

“Me acuerdo de haber platicado de eso con Willem Dafoe. Él decía que es realmente admirable el compromiso y el gran profesionalismo de los equipos de producción mexicanos, la cercanía que tiene todo el mundo con el proyecto. Aquí los equipos realmente se ponen la camiseta y sacan las cosas ante cualquier circunstancia. Todo esto (la proyección internacional y la presencia en Cannes) es un logro colectivo. Hoy me toca hablar de esto, pero en realidad soy un portavoz del trabajo de muchas personas”.

Chavezmontes fue uno de los integrantes del gremio más activos el año pasado en los encuentros y desencuentros con las autoridades por la extinción de fideicomisos, el replanteamiento de los apoyos al cine y en los parlamentos abiertos para la nueva propuesta de ley de cinematografía, aún pendiente en el Senado. Defendió a la industria del cine como un ecosistema que solamente habrá de persistir por su diversidad, no solamente a través de la urgente representación sino diverso en exhibición.

“Sería perjudicial para todos si en el ecosistema del cine mexicano solamente existiera la exhibición en salas o sólo a través de plataformas. Cada película debe encontrar su espacio. Tenemos que fortalecer y diversificar la exhibición. Una gran inversión que hay que hacer, por ejemplo, es por el aumento del número de cinetecas, apoyar a los exhibidores independientes, que son quienes principalmente difunden el cine de autor. Los festivales de cine son extraordinarios y operan con un presupuesto ínfimo. Eso tiene que cambiar. México es un país con una oferta cultural extraordinaria, pero con una clase política que jamás lo ha sabido valorar. Eso es vigente en este sexenio como lo ha sido en los anteriores”.

La industria fílmica más allá de lo cultural

La dimensión cultural del séptimo arte sin duda es fundamental, reconoce el productor mexicano, pero añade que hay un potencial económico al que las autoridades mexicanas parecen reaccionar lento y el cual podría generar grandes retornos, tal como está sucediendo en países, refiere, como Colombia, España y Estados Unidos, cuyos gobiernos no han hecho más que incorporar incentivos fiscales para la producción fílmica.

“Estamos hablando de cientos de miles de millones de dólares. Esta industria podría ser motor de la economía general de un país y hay quienes ya están tomando medidas. En México, con el nivel de industria que tenemos, si adoptamos políticas públicas correctas, el impacto podría ser realmente muy importante. Espero que esta presencia en Cannes termine de generar conciencia en esto. Sé que hay mucha gente en el gobierno que lo ve así y esperamos darles las herramientas para empujar en esa dirección.

“Pienso que tenemos en el Imcine al mejor instituto de cine público en el mundo y sigue estando presente en aparadores como Cannes, pero con muchos menos recursos. Cuanto más le recortemos y cuantas más trabas le pongamos, a quienes vamos a afectar no es a nosotros (la industria consolidada). Me preocupa es que puedan llegar más voces, con este impulso que ha dado María Novaro (directora del Imcine), por un cine más incluyente. Sería terrible que vean cortada su progresión por falta de presupuesto”.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx