Lo sabíamos desde noviembre. Cuando, embriagados por las letras, las tortas ahogadas y los autores ilustres, estuvimos a punto de sufrir una sobredosis de libros en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara del año pasado. Noticias del Imperio, obra de Fernando del Paso, elegida en una encuesta de la revista Nexos como la novela más destacada en las últimas tres décadas del siglo XX, había llegado a los cuatro lustros.

Habían pasado 25 años desde que Del Paso terminó de escribirla en París. El mejor lugar para un punto final, para que, siendo escritor, se acabe la tinta de tu pluma. Los homenajes en aquella Feria explotaron pronto grandotes y grandiosos.

El más nutrido y divertido, dicen los que estuvieron y todavía no olvidan, fue el de Rafael Tovar y de Teresa, Hugo Gutiérrez Vega, Élmer Mendoza y Moisés Rosas. Para Fernando del Paso, tuvieron sólo palabras elogiosas.

Tovar y de Teresa hizo memoria de todo el proceso creativo de más de 10 años- que duró la confección de Noticias del Imperio.

Contó que Fernando del Paso se estableció a principios de la década de 1970 en Inglaterra para escribir una novela sobre Maximiliano y que buscó las fuentes que requería para su texto. Hasta tenía la intención de terminar en París este proyecto y ahí mismo concentrarse en la redacción final (Del Paso dijo -de paso- que su fascinación con tal historia comenzó siendo muy niño , cuando se enteró de que en México habíamos tenido un emperador de tremendos ojos azules y una emperatriz que se había vuelto loca).

Recordó finalmente que justo en esa fecha ambos trabajaban en la Embajada de México en París. Cuando la leí terminada-dijo-, sabía que se había escrito la obra suprema de las letras mexicanas . Hugo Gutiérrez Vega calificó a su colega como el iniciador de un nuevo género de la verdad histórica y calificó a Del Paso como un maestro del monólogo interior.

Élmer Mendoza ensayó una suerte de diálogo imaginario con el autor y, aunque Del Paso dijo que aunque lo había conocido apenas hacía veinte minutos , todo mundo supo que a pesar de la brevedad, ya eran amigos largos. Todo fue aplausos y sonrisas.

Escritores, editores y lectores abandonaron Guadalajara, el mundo no se acabó y llegó la Navidad. Pero todavía no llegaba el fin de fiesta: la aparición del libro conmemorativo de los 25 años de Noticias del Imperio que publicaría en FCE.

La verdad, durante una buena temporada, ni la voz de Carlota ni las letras de Del Paso se pusieron delante de otros libros y otras fiestas (salvo un fragmento de Palinuro de México que se me atravesó delicioso e indecente: Hacíamos el amor compulsivamente.

Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles, hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente. Por último, los domingos hacíamos el amor religiosamente… ).

Entonces, lo vi y supe que había llegado la hora. En la mesa de novedades de la librería indicada. Con cuatro portadas distintas. Una cuarteta de intervenciones del óleo sobre tela de Alberto Graefle, Carlota Amalia de Saxe Coburgo , que está en el Museo Nacional de Historia. Todas nos reflejan a la misma persona, el mismo cuadro, son portada de la misma obra pero producen, cada una, sensaciones totalmente diferentes.

Casi hasta fingir el sortilegio de que se trata de cuatro versiones de Noticias del Imperio. Antes de la confusión, fue muy emocionante estar ante cuatro obras gráficas a elegir. (Al final, yo me quedé con la intervención de Alejandro Magallanes, uno de mis favoritos en todo lo que a lápiz se refiere.)

Ya con mi hermoso libro en la mano, un regalo sorpresa de mí para mí, decidí volver a leer la novela de cabo a rabo, con sus dos prólogos incluidos (el de Hugo Gutiérrez Vega y el de Élmer Mendoza). Pensé –reconociendo que me hubiera gustado tener los cuatro libros- que todo debería ser como eso: montar las propias fiestas y celebrar lo que quieras justo cuando tienes ganas.