Con el fallecimiento de Carlos Monsiváis perdemos a uno de los máximos referentes intelectuales, una de las voces más firmes y consistentes del pensamiento contemporáneo. Monsiváis perfeccionó el género de la crónica. Analizó el comportamiento del mexicano en política y en arte.

La figura pública fue emblemática. Monsiváis – polígrafo en perpetua expansión , en palabras de su amigo Sergio Pitol– se convirtió en una imagen impetuosa del país. Superó su tiempo e hizo suyos nuevos contenidos: su obra es una piedra angular de temas y perspectivas que se han difundido ampliamente.

Falta una travesía, que es imposible apresurar: lograr la visión histórica de la figura, que sólo ocurre con el paso del tiempo. Pero puede ser una certeza: la Historia le concederá un halo de eternidad.

Universo cultural

Autor de títulos indispensables –Días de guardar, Amor perdido, Escenas de pudor y liviandad, Entrada libre, Las herencias ocultas, Los rituales del caos, Aires de familia, Nuevo catecismo para indios remisos, No sin nosotros : los días del terremoto–, Monsiváis, ícono de la cultura nacional, constituye una inteligencia irremplazable.

El escritor de la colonia Portales no desaparecerá de la escena pública. Forma parte, junto con la Época de Oro del cine mexicano, las canciones populares y los platos típicos, del universo cultural de nuestro país. Sus opiniones son parte trascendental de nuestro panorama histórico.

El Economista convocó a escritores de distintas generaciones para elaborar un mosaico en torno de Carlos Monsiváis: del implacable animador de la cultura mexicana, del cronista ejemplar.

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"Quién si no Carlos

Monsiváis le tomó el pulso

a nuestro tiempo como un naturalista certero, con una mirada crítica y aguda,

excepcionalmente lúcida.

Su diagnóstico es el espejo

jugoso en el cual nos miramos. Monsiváis elevó el

absurdo a epopeya y nos

devolvió la singularidad de lo mexicano : Mónica Lavín

"Una conciencia de la ciudad, paseante de párrafos

interminables, cronista de anónimos y celebridades

efímeras en medio de un lago disecado, amante de gatos

y ebrio Santa Clós en blanco y negro, amigo de todos los escritores, hacedor de greguerías instantáneas,

burlador de los engreídos y potentados, coleccionista

de acetatos, gelatinas de plata, universos en miniaturas,

memoria de cinematógrafo, documentalista en sepia, viajero inmóvil, voz impostada en el espejo, ensayista de todo lo visible, melómano de músicas de callejón y silbidos en las azoteas... Carlos Monsiváis fue un mural entrañable que no precisa definición... sólo hay que leerlo : Jorge F. Hernández

"En la obra fragmentaria de Monsiváis prefigura el imán que podrá reunirla. De manera acaso involuntaria, puso en práctica una peculiar estrategia de

circulación de sus textos: su dispersión exige una mirada múltiple, necesariamente colectiva. Omnipresente en la

vida diaria, Monsiváis difirió el conocimiento de conjunto de su obra para la etapa en que sea puesta en relación por los muchos exploradores que amerita.

El archipiélago será unido por la lectura

común. En su ética del fragmento, el cronista de la cosa pública no pretendió ser la voz de todos; al disgregar sus

textos, valorizó la importancia colectiva de la lectura, los ojos numerosos que

entenderán el dibujo amplio de la obra : Juan Villoro

"Carlos fue un personaje

muy peculiar conmigo. Me empezó a leer desde que yo estaba en la preparatoria. Tenía una amiga que se

llamaba Tania Celaya que tomaba mis cosas y sin que yo supiera se las daba a leer a Carlos. Un día Carlos me habló por teléfono y

me empezó a tratar como

un escritor, como un viejo

amigo. Me invitó a comer y desde ese entonces no

perdí la relación con él.

Fue una persona muy interesante, inteligentísima : José Agustín

"La segunda mitad del siglo XX mexicano sería

inexplicable sin una obra y un personaje centrales de la vida pública nacional: Carlos Monsiváis. No hay territorio

cultural o periodístico que no haya pasado por la ubicuidad profesional, extravagante, desordenada, voraz y abarcadora de Monsiváis. El método expositivo, la difusión del estilo y la organización temática de sus crónicas alcanzaron un momento de plenitud en su segundo gran libro, Amor perdido. La historia, la sociedad y la ciudad de México se desplazan a través de personajes disímbolos pero claves de la cultura : Rafael Pérez Gay

"Monsiváis fue un creador de lugares comunes. Esto tiene mucho de mérito porque cuando el autor pensó que algunos temas eran dignos de ser expugnables, a nadie más se le había ocurrido. Poco después, sus análisis lograron la suficiente contundencia como para ser utilizados por un mayor número de gente. Un par de décadas más tarde, sus estudios originales se han vuelto feudo común en varios círculos intelectuales : José Mariano Leyva