Pensé que podía contar mis días de ausencia en el mundo y por eso me taparon los ojos, pero eso no importa, porque, de todos modos, la gente no ve . Lila ha sido secuestrada por el cártel local porque su padre se negó a cederles sus tierras. Esta circunstancia es el punto de partida de la puesta en escena Caborca.

De entrada, parece cualquier historia de narcotráfico que ya ha sido contada por algunas de las tantas series de televisión y en las que el espectador termina por ser empático con el narcotraficante, o estas películas mexicanas que nos hacen salir de la sala de cine pensando que fue mala idea comprar palomitas; sin embargo, nos encontramos siempre ajenos y alejados de estas historias, pues al salir de la sala volvemos a la normalidad.

Con esta historia, sus realizadoras nos invitan a dejar de ser turistas en el problema y preguntarnos: ¿cómo se siente vivir con el narco? Le ponen rostro al problema público del narcotráfico y lo traen a casa, pero ¿cómo lo logran?

La historia da voz a aquellas personas que de manera voluntaria o involuntaria se relacionan con un secuestro, en un espacio vacío y sin divisiones. Actores y espectadores comparten la acción con libertad de movimiento de la misma manera en que cada día compartimos el asiento del metro con el dealer, la fila del supermercado con el feminicida o la maestra de kínder , explica Andrea Salmerón, directora de esta obra.

A pesar de que el texto está escrito en forma de monólogos, se quería un espectáculo engarzado, pues la idea es explicar que todos estamos inmersos en esta guerra, una guerra no es más que cadenas unidas que conforman un gran problema , dijo de Caborca.

Salmerón además pregunta: ¿Dónde se para uno en esta guerra? Esta obra provoca sensaciones e incertidumbre, el espacio habla por sí solo, con un tono íntimo, se logra un ambiente de encierro que es fundamental .Es una historia sin moralejas ni propósito aleccionador.

Por su parte, la dramaturga Paulina Barros Reyes agregó que es un compromiso hablar del asunto. Es un tema con el que tenemos mucho más que ver de lo que nos gustaría aceptar , dijo.

Sótano del Teatro Carlos Lazo.

Facultad de Arquitectura, Ciudad Universitaria.

?Viernes, 8 pm y sábado, 7 pm.

[email protected]