Se dio a conocer la nueva cátedra de investigación en genómica computacional y biología de sistemas aplicada a inmunología. Esto sucedió gracias a una alianza entre Pfizer y el Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen), en la que se tiene como objetivo establecer un laboratorio con líneas de investigación que indaguen sobre el genoma humano precolombino en nuestra geografía; con ello, espera obtener datos que permitan entender y estudiar mecanismos de acción para diversas enfermedades.

“Este choque que se dio hace 500 años definitivamente tuvo efectos sobre el genoma de las poblaciones que sobrevivieron”, explica el doctor Xavier Soberón Mainero, director general del Inmegen.

“Esto se puede conectar en primer lugar con aspectos de enfermedades infecciosas, cuáles son los atributos de la parte inmunológica del genoma indígena y la diferencia entre los que estaban y están ahora. Además, ya directamente el estudio del ADN antiguo posibilita mucho el análisis del ADN actual y su estudio a nivel poblacional”, concluyó.

De las 7,000 enfermedades raras hasta ahora descritas, 80% tiene origen genético, con esto cobra mayor sentido hablar de terapia génica. Además se harán proyectos relacionados con enfermedades infecciosas, probablemente con algunas autoinmunes y definitivamente con enfermedades crónicas, “que son las que más nos preocupan”, dijo el especialista.

Esta cátedra incorporará al Inmegen dos investigadores jóvenes y pujantes en el campo de la genómica poblacional que se han formado en las instituciones más prestigiadas del mundo, su labor científica arrancará de inmediato y sin distraerse en resolver problemas coyunturales de financiamiento.

Los investigadores que se integrarían a este proyecto de investigación genómica son Federico Sánchez Rodríguez y Víctor Moreno Mayar. Al respecto: “Hasta ahora, esta cátedra es donde se ha traído a los investigadores con el perfil más alto, con impacto internacional y mexicanos”, acotó Soberón Mainero. Ambos son importantes autores de trabajos recientes en ADN antiguo con un reto tecnológico muy importante.

Las alianzas son fundamentales

El doctor Soberón calificó la interacción de industria, gobierno y academia como un acuerdo de gran valor, “será un importante catalizador para una interacción múltiple y fructífera. Se trata de la suma de aportaciones de ambas instituciones que permiten ofrecer condiciones interesantes a jóvenes investigadores y que hacen atractivo su retorno a México, evitando la ‘fuga de cerebros’”.

Dijo que el instituto tiene como parte importante de su cultura una gran actividad de vinculación con las empresas del sector salud, “para lograr que este potencial se materialice, se requieren acciones concertadas de todos los actores que intervienen; estoy convencido de que la interacción con empresas innovadoras y socialmente responsables como Pfizer redundará en la generación de nuevo conocimiento”.

Hizo hincapié en que la relación con la industria farmacéutica, tanto global como nacional, tiene tiempo que es fluida y constructiva, “creo que ya tenemos claro cuáles son las mejores prácticas internacionales, cómo salvaguardar el interés público e interactuar con el sector privado. Para esta institución en particular no es motivo de preocupación”. En este caso, no existe ningún compromiso en particular con la empresa Pfizer en cuanto a la explotación de los resultados, agregó.

Sobre el cuestionado tema de conflicto de intereses, el funcionario dijo que para proyectos como éste, el dinero privado es como un “lubricante”, y acotó: “Este instituto funciona con dinero público y la inmensa mayoría de lo que hacemos, así es, pero éste siempre viene adosado a una serie de prerrequisitos y controles que lo hacen mucho menos ágil; una cátedra como ésta permite a los investigadores que llegan empezar a ejercer el dinero como requiera su necesidad. Es un dinero que dada su flexibilidad es muy atractivo para los investigadores... Esta relación de confianza produce mejores resultados, esto lo hemos visto en varias ocasiones”.

Rodrigo Puga, presidente y director general de Pfizer México, expuso que como industria necesitan ser un aliado estratégico y estan dando los primeros pasos ofreciendo no sólo recursos, sino la capacidad, conocimiento, talento, alta calidad de los procesos y transparencia.

Al tema, la doctora Gabriela Dávila, directora regional de investigación clínica, detalló que la conducta ética y transparente tanto de gobierno como de sector privado es fundamental, “la creación de esta cátedra no es otra cosa más que demostrar esa preocupación, atraer talento mexicano, que venga a esta institución a trabajar con apoyo en programas específicos para nuestras poblaciones”.

Acotó que son varias las áreas de transformación y en investigación clínica, también se están preocupando por hacer modelos donde se pide la opinión del paciente: “Patient centricity”, donde se quiere saber qué le preocupa a dicho paciente, qué le gusta, cómo se puede mejorar y cómo entiende lo que se está haciendo, “porque al final el traer terapias innovadoras y que el paciente mexicano quiera participar en la investigación clínica es muy importante, pero que se sienta seguro”.

Añadió que México está listo para la investigación científica, pues hoy se cuenta con infraestructura, institutos de primer nivel, hospitales, investigadores de alto nivel y se está trabajando en educar al paciente para que sepa que participar en un protocolo de investigación clínica es ético y seguro, con regulaciones locales y nacionales. “La gente tiene que ver estas alianzas como algo muy positivo, no es sólo el interés económico”, concluyó la especialista.

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