Hace unos meses, un grupo de actores con un atril insuflaron de vida la oda heroica de La Ilíada. El milagro sucedió, precisamente, en el Teatro el Milagro de esta ciudad capital.

La mente detrás de ese proyecto teatral era del dramaturgo, director, periodista y actor ocasional Sergio Zurita. Ahora, tras el éxito homérico, Zurita busca repetir la experiencia, esta vez con un texto igual de épico, con un peso específico grande: Aullido ( Howl ) de Allen Ginsberg.

He visto a la mejores mentes de mi generación destruidas por la locura… , canta la imborrable línea inicial del poema. Una línea de ésas que la gente se tatúa, una línea inquietante desde la primera vez que la lees , según Zurita.

Pero la idea no es originalmente de Zurita, sino de Diego Rabasa, editor de Sexto Piso. Diego Rabasa vio la lectura de La Ilíada que dimos en Xalapa (dentro del Hay Festival, donde se presentaron por primera vez fuera del DF) , explica Zurita en entrevista con Arte, ideas y gente, y se acercó a Diego Luna para proponerle que hiciera la lectura de ‘Aullido’, que estaba a punto de aparecer en una nueva edición ilustrada en Sexto Piso .

Luna se acercó, naturalmente, a Zurita para que lo dirigiera, quien, de modo igualmente natural, fue con Jaime López para pedirle que hiciera la música de la nueva puesta. El proyecto ha fluido con facilidad de leyenda. A los tres días Jaime ya tenía tres canciones listas . Todas alrededor de Ginsberg y su propia mitología plasmada en Aullido . Y así, Zurita, Luna y López están listos para presentar el resultado de su colaboración en la edición del Hay Festival que se lleva a cabo en Cartagena, Colombia, en estos días. Pronto, si todo sale bien, podremos ver el espectáculo en México.

Aullido es sin duda una obra fundamental de la literatura beatnik, ¿cuál es la perspectiva de esta lectura, como una obra beatnik o sólo como gran poema con vida propia?

Mi visión del poema es que está más allá de los beatniks, está más allá incluso del propio Ginsberg. Incluso si no se supiera tanto de los beatniks el poema tendría un valor por sí mismo. Y eso a pesar de que en la literatura moderna o contemporánea es muy importante saber quién es el artista. Está cada vez más ligada la vida del artista con la obra de arte.

¿Cómo poner en escena un texto como Aullido que, a pesar de que es un poema narrativo, es un texto muy críptico?

Si haces un análisis serio del texto, te puedes dar cuenta a quien está aludiendo Ginsberg frase por frase: aquí está hablando de Neal Cassady, aquí de Burroughs, aquí de Jack Kerouac… Esto lo vuelve muy rico, muy interesante. Pero independientemente de eso, el poema es muy interesante.

Ginsberg no se tomaba a sí mismo en serio, era un tipo gregario. En los 70 andaba con los hippies y con Bob Dylan, hasta decían que era el principal groupie de Dylan. Era todo lo contrario del poeta solitario, huraño y eso por ‘Aullido’ .

¿Cómo marca Aullido a Ginsberg?

Ginsberg creció solo, con una madre esquizofrénica y una padre que tenía que trabajar. Aullido , por así decirlo, es la salida del clóset de Ginsberg en todos los sentidos, como gran poeta, como homosexual y del encierro. Y desde ese momento ya jamás se vuelve a encerrar. De hecho, una de las imágenes que menos tengo de Ginsberg es verlo escribiendo. Creo que la obra más cercana a Aullido es Canto a mí mismo de Whitman. Curiosamente, ambas están separadas por casi 100 años exactos .

¿Qué es lo que va a ver la gente, cuál es la propuesta escénica?

La escenografía es una mesa de ping-pong mencionada en una parte del poema, porque el ping-pong es un deporte de las cárceles y una terapia ocupacional para quienes están en hospitales psiquiátricos .

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