Recorrer una exposición llamada simplemente Arte flamenco del siglo XVII puede ser intimidante. Así se llama la nueva exposición del Museo Nacional de Arte (Munal). No es intimidante, de hecho, es una exposición muy placentera y muy sorprendente, todo gracias, por supuesto, a las obras, pero también a un excelente trabajo de museografía.

Si alguien ha sabido cómo pintar, fueron los flamencos del siglo XVII. Saber pintar en el sentido de la vieja escuela: saber dibujar, saber dar realismo y teatralidad a lo dibujado, etcétera.

Los flamencos eran los maestros del detalle, fotógrafos cientos de años antes de que se inventara la fotografía.

Los grandes maestros de la escuela de Flandes salieron al mundo para ilustrar lo mismo escena sacras que retratos cortesanos. Sus obras acompañaron durante dos siglos al poder donde quiera que este necesitara representación, es decir, en todas partes. Carlos V, el amo del imperio donde nunca se posaba el sol, se valió de las obras de arte flamencas para estar presente en todo su territorio.

En las paredes del Munal se exponen prodigios. Obras de Rubens, Van Dyck y Jordanes, nombres insoslayables de la historia del arte. El recorrido está conformado por 45 obras provenientes del Museo de Bellas Artes de Amberes, más algunas obras hechas ya en la Nueva España (estas últimas de la colección permanente del Munal) en las que se puede apreciar la influencia de la escuela de Flandes sobre el barroco mexicano.

Es atinado por parte del curador mezclar obras novohispanas con las flamencas. Uno puede notar las similitudes en temas, dramatismo y técnicas. Y también las sutiles diferencias en el uso de la luz, los ángulos de los pliegues de la ropa o en las alas de los ángeles (por alguna razón cultural los ángeles pintados en Flandes son más tiesos y de alas más picudas que los pintados en América).

Hay otras diferencias más notorias: mientras los pintores novohispanos se dedican a hacer retratos y escenas sacras ambientadas en espacios cerrados, los flamencos se dan la libertad de explorar el paisaje, de hacer naturalezas muertas y escenas de la vida cotidiana. Encontramos también escenas mitológicas y autorretratos, como uno de Peter Paul Rubens que es una de las joyas del recorrido.

Otro enfoque interesante de Arte flamenco... es que en ella se puede rastrear el avance de la razón en la vida cultural tanto de la Europa como de la Nueva España. Tanto amor por el detalle y por la representación realista significa no otra cosa que el enseñoramiento del pensamiento racional en la civilización occidental. Los artistas quieren atrapar la visión humana en lo sagrado. Es un momento de disputa entre la razón y la religión y es el alba del nacimiento de lo moderno.

Con Arte flamenco del siglo XVII el Munal abre su año artístico por todo lo alto.

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