Hay algo que se siente distinto en la obra de Antonio Luquín (Guadalajara, 1959), algo que lo hace sobresalir del resto de sus colegas pintores. No sólo es un pintor de gran técnica (vaya que sabe dibujar) también es un artista muy directo. Todo lo que necesita decir está dentro de sus cuadros.

En la exposición "Respuestas de largo plazo" en el Museo José Luis Cuevas, Luquín muestra sus trabajos más recientes, la primera en más de tres años desde aquella exitosa, y pequeña, muestra Brother Tree-Hermano Árbol en 2007 en la galería Praxis/Alfredo Ginocchio.

Esta reseñista recuerda que viendo su exposición pasada en Praxis, el trabajo Luquín era sumamente melancólico, reflejaba un mundo solitario donde los árboles eran siempre más nobles y dignos de ser retratados que las personas.

Como es recurrente en su obra, los temas de Luquín son urbanos: ciudades vistas desde el cielo o desde la copa de un árbol. Pero esta vez, la perspectiva es distinta. Antes en sus cuadros los seres humanos no aparecían. Su presencia era obvia (alguien construyó esas ciudades y tripula esos aviones, y alguien está mirando) pero no evidente: no aparecían los hombres ni en segundo plano.

En gran parte de los cuadros presentes en Respuestas de largo plazo, Luquín pone de nuevo a los humanos en medio de la acción, como si se tratara de hacer un llamado: Hey, ustedes también son parte de esta historia .

La pintura de Luquín es siempre aviso para voltear a ver al mundo real, pero no deja de usar recursos fantásticos para dar fuerza a sus ideas.

Por ejemplo, en el cuadro Patio de juegos , una mujer gigantesca juega pelota encima de una catedral. En El espejismo , un yate surca el cielo urbano y una niña observa como miran los niños: con desconcierto pero sin perder la calma.

Todos los cuadros reflejan nostalgia por la inocencia, pero también alegría. Son escenas divertidas. ¿Será que Antonio Luquín le está dando chance a la humanidad?

No se pierda "Respuestas de largo plazo". Termina este domingo. Por cierto, no se olvide al terminar de recorrerla de tomar una hoja y escribir un mensaje a la persona que más quiera, como invita el recorrido a hacer. Aunque suene cursi, quizá el amor sea la mejor solución a corto, mediano y eterno plazo.

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Museo José Luis Cuevas.

Dirección: Academia 13, Centro Histórico.

Fecha: Martes a domingo, de 10 de la mañana a 6 de la tarde.

Entrada: $20.