El gobierno mexicano confía en una buena renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Ya lo decía José Antonio Meade, secretario de Hacienda, la primera ronda fue positiva y estamos preparados... Es una buena noticia para nosotros y para los mercados que las diferencias se canalicen al amparo de una negociación formal que siga haciendo de América del Norte una región muy competitiva y dinámica , pero el panorama desde EU es hostil.

Luego de que Donald Trump anunciara en Phoenix que EU no llegaría a un acuerdo con México y Canadá sobre el TLCAN y que contemplaría el fin de las renegociaciones, la doctora Leticia Hernández Bielma, profesora e investigadora del Departamento de Estudios Económicos de El Colegio de la Frontera Norte (Colef), dio su opinión sobre la primera ronda de negociaciones y sus implicaciones.

La especialista en economía fronteriza e integración comenzó por remarcar el hecho de que Estados Unidos fue quien no sólo sugirió, sino que exigió una renovación total del TLCAN. Estados Unidos va por todo, su postura es a la ofensiva, poniendo sobre la mesa lo que quiere y lo que no quiere . Abundó en que México no deseaba renovar el Tratado, pero se vio obligado, adquiriendo un papel defensivo.

Respecto a las declaraciones de Trump en Phoenix, la doctora Hernández comentó que podrían darse dos interpretaciones: la primera, que a Estados Unidos definitivamente no le interesa continuar con el TLCAN y quiere presionar para hacer regresar a su territorio a todos los segmentos de su industria automotriz; y la segunda, que el discurso del presidente Trump es para influir en el estado de ánimo de las negociaciones y que las autoridades mexicanas accedan más fácilmente a todas sus condiciones.

Esta no es una negociación típica en la que cada país propone algo y se llega a un acuerdo, pues el único acuerdo que Estados Unidos quiere es el que se acepten sus condiciones , opinó la Doctora.

Ante la posible alternativa de que desaparezca el TLCAN y México busque firmar un Tratado de Libre Comercio con otros países, la especialista indicó que si no hay propuestas específicas para un proyecto que contemple el impulso de una dinámica interna propia de desarrollo industrial, donde la pequeña, mediana y grande industria mexicana se vea fortalecida y crezca, no tiene sentido buscar firmar tratados con ninguna otra nación.

La industria automotriz, principal punto de discusión

Hernández Bielma indicó que el TLCAN comprende múltiples aspectos, unos con más peso económico e importancia tanto para México como para Estados Unidos que otros. Mencionó que el tema más importante en términos económicos es la industria automotriz.? Lo que el país norteamericano quiere es modificar las reglas de origen: actualmente, la regla señala que 62.5% de los componentes para ensamblar un automóvil deben ser provenientes de Norteamérica, y Estados Unidos quiere incrementarlo , explicó Hernández.

Dijo que en el fondo Estados Unidos está renegociando, a través del gobierno mexicano, con sus propias empresas transnacionales, ya que lo que busca es presionar a que regrese la producción a suelo norteamericano o, en su defecto, que el porcentaje de insumos estadounidenses utilizados por las ensambladoras en territorio mexicano se incremente y de paso ponerle un alto al trampolín que significa México para las empresas asiáticas.

El único beneficio del que seguirían gozando las empresas de la Unión Americana es la mano de obra barata y las pocas restricciones en términos laborales y ambientales , afirmó la académica.

Al ser cuestionada sobre las medidas que podría tomar México para contrarrestar las condiciones de Estados Unidos en estas renegociaciones, la especialista detalló que lo mejor a que puede aspirar el país es a mantener los puntos como están, para continuar con el beneficio laboral generado por la maquila, la cual es y ha sido un atenuante en contra del desempleo. Pero también para aprovechar que México desarrolle capacidades productivas que le permitan ser el abastecedor de los insumos de la industria maquiladora, y no ser la plataforma o intermediario del mercado de otros países.

Por último, Hernández Bielma planteó que México debe negociar puntos específicos que realmente beneficien a largo plazo la economía nacional y no buscar beneficiar a terceras partes.

(Con información del Colef)

nelly.toche@eleconomista.mx