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Remontar el río con poca agua

Con una fracción mínima del río Colorado, la restauración devolvió bosques, aves y vida al delta.

OpiniónEl Economista

Cuando empezó la restauración del delta del río Colorado, no faltaban razones para creer que no se podía remontar el marcador, era un partido casi pérdido: un río muy demandado que se reparte entre siete estados de Estados Unidos, dos de México, casi 40 millones de personas y una de las agriculturas más productivas del continente. Con esa presión encima, apartar agua para la naturaleza parecía poco realista. Muchos pensaban que no se podía, pero valía la pena preguntarse: ¿y si sí?. El cauce había dejado de correr y buena parte del delta se había secado. Doce años después, lo que se ve en el terreno de juego invita a mirar las cosas con más optimismo.

Un equipo binacional de más de cuarenta científicos siguió de cerca lo que pasó en el delta entre 2014 y 2025, y acaba de publicar sus resultados a través del Center for Colorado River Studies. Las estadísticas del juego que más llamaron la atención fueron alentadoras: para conservar los sitios de restauración que hoy existen alcanza con cerca del 0.05% del caudal medio anual del río.

“La patada inicial” de este estudio se dio con el flujo pulso de 2014. Las Actas 319 y 323 del Tratado de Aguas de 1944 destinaron por primera vez volúmenes de agua a fines ambientales, y aquel primer partido liberó de golpe un gran caudal desde la presa Morelos. El río volvió a tocar el mar por unos días, algo que no ocurría desde 2001, y las comunidades salieron a celebrar su regreso. Pero la mayor parte de esa agua se filtró al subsuelo antes de alcanzar a la vegetación, y de ahí salió una enseñanza que cambió el rumbo del trabajo: soltar mucha agua de una vez no restaura por sí solo. Con los años, las entregas se volvieron más pequeñas y precisas, dirigidas a sitios preparados con anticipación, y esa combinación de poca agua y mucho trabajo de campo estratégico es la que terminó rindiendo frutos.

Lo que ese esfuerzo logró en una década ya está medido. Se restauraron 559 hectáreas de bosque ribereño, con más de 250 mil árboles nativos germinados en viveros dentro de los propios sitios. Las aves volvieron con fuerza. El delta es una escala clave en la ruta migratoria del Pacífico, que en primavera llega a recibir hasta 17 millones de aves acuáticas, y hoy son más abundantes y diversas dentro de las zonas restauradas que en los terrenos vecinos. Regresaron también castores, gatos monteses y coyotes, junto con diez especies protegidas en México y Estados Unidos. Y alrededor de todo eso crecieron empleos, recorridos, un centro de visitantes y festivales que reúnen a las comunidades. No son impresiones sueltas, sino el resultado de un equipo que comparó sitio por sitio las condiciones de antes y las de ahora.

Aún así, conviene no quedarse con la percepción sobre que estos resultados fueron a base de suerte. Estos sitios no se cuidan solos. El problema nunca estuvo en el desierto, que es lo que es, sino en un río que se quedó sin su agua, y por eso la restauración necesita riego, mantenimiento y monitoreo constantes. La naturaleza aquí agradece la mano que la acompaña, y responde a ese cuidado con la misma generosidad con la que devolvió el verde. Sostener ese cuidado en el tiempo es lo que mantiene vivo lo que ya renació.

Por eso la evidencia llega en un buen momento. El Acta 323 concluye a finales de 2026, y toca a los dos gobiernos, a través de la Comisión Internacional de Límites y Aguas, definir lo que sigue. El campo ya dejó su parte sobre la mesa: con muy poca agua, colocada con cuidado, el delta revive. Y las técnicas que se afinaron aquí para aprovechar cada metro cúbico pueden aplicarse a lo largo de toda la cuenca, en una región que tendrá que aprender a hacer más con menos.

La apuesta que muchos veían difícil terminó dando la razón a quienes insistieron. Queda entonces una pregunta que mira hacia adelante con esperanza: si una porción tan pequeña de agua devuelve tanta vida, ¿y si sí seguimos dándole al delta la oportunidad de florecer?

* La Alianza Revive el Río Colorado es una coalición binacional integrada por National Audubon Society, Pronatura Noroeste, Restauremos el Colorado, Sonoran Institute, The Nature Conservancy y The Redford Center, que desde 2012 colabora con México y Estados Unidos para restaurar el Delta del Río Colorado.

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