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Opinión

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La inteligencia artificial y la trampa del ingreso medio

La inteligencia artificial puede agravar la trampa del ingreso medio si no existen políticas educativas y tecnológicas adecuadas; su adopción efectiva fortalecería la competitividad, la innovación y el crecimiento económico.

Vidal Llerenas Morales | Columna Invitada

La trampa del ingreso medio se refiere al fenómeno que ocurre en países que han alcanzado niveles de ingreso medio y cierto grado de sofisticación económica, pero que, una vez alcanzada esa etapa, les cuesta mucho trabajo crecer, ya que han perdido competitividad salarial, aun cuando todavía no tienen niveles altos ni de tecnología, ni institucionales, ni de capital humano para que impulsen su economía. En el contexto del debate en torno al efecto que tendría la inteligencia artificial en las economías, surge la pregunta de si la IA va a profundizar o a ayudar a los países a salir de esa trampa. Si los va a ayudar a crecer o si será un obstáculo para competir en el contexto global.

Al respecto, Philippe Aghion, el premio Nobel, señala que, efectivamente, como la inteligencia artificial no fue diseñada para este tipo de economías, las dificultades de adaptación que seguramente van a enfrentar podrían ser un factor para mantener la tendencia de bajo crecimiento, en lugar de ser un detonador.

Es por eso que se requiere de políticas específicas para acelerar la adopción y adaptación a esta tendencia en las economías de ingreso medio. Eso requiere de acciones especiales en materia educativa, que permitan absorber esa tecnología lo antes posible. Se requiere de estrategias educativas para que las y los estudiantes aprendan a leer, a escribir y a resolver problemas matemáticos sin inteligencia artificial, pero, al mismo tiempo, también aprendan a utilizar esta herramienta. En ese caso, con sistemas que permitan la absorción, la IA puede ayudar a incrementar la competitividad de ese tipo de economías.

El propio Aghion, en conjunto con otros economistas, analiza los factores que explican lo que hace a una persona un inventor o un innovador exitoso. Por supuesto, el IQ de las personas, el ingreso, el contexto y el apoyo familiar son determinantes para un innovador. Otros son los propios grados educativos de los padres, pero, sobre todo, que la persona tenga un grado académico en una carrera STEM. Por lo tanto, formar personas, de manera masiva, en ese tipo de carreras definitivamente tiene un impacto tanto en la absorción de tecnología como en el desarrollo de innovación, que va a generar externalidades positivas en toda la economía.

En general, los países de ingreso medio justo alcanzaron ese grado de desarrollo porque consolidaron sistemas masivos de educación, que ahora tienen que adaptarse para formar habilidades sin la distorsión que puede generar la IA en las capacidades de las personas, pero también para integrar esta herramienta en los procesos formativos y de transición del conocimiento. Si esto se logra, la IA puede ser un factor que mejore la competitividad; si no, será un obstáculo más al crecimiento.

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York

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