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Más allá de gasolina y diésel, fertilizantes y comida
Luis Miguel González | Caja Fuerte
La gasolina Magna tiene tope de 24 pesos por litro. El diésel tendrá tope de 28 pesos por litro. ¿Qué hacemos con los fertilizantes? Su precio se ha disparado desde que comenzó la guerra en Irán, entre otras cosas porque el conflicto ha restringido cerca de 30% del comercio mundial de la urea.
La atención se ha concentrado en los energéticos. Apenas ahora empezamos a tomar conciencia de los riesgos de la cadena de producción de los alimentos. Estos empiezan en los fertilizantes. Ayudan a las plantas a crecer, aumentan su rendimiento y reducen sus requerimientos de agua. México importa 80% de las 5.5 millones de toneladas de fertilizantes que consume. Somos el séptimo importador mundial de urea.
La zona de guerra está en el corazón de la producción y comercio global de fertilizantes. Irán es uno de los mayores productores del mundo de fertilizantes nitrogenados. Sus vecinos del Medio Oriente exportan más de 40% del azufre a nivel mundial. Arabia Saudita es responsable de una quinta parte del fertilizante fosfatado del mundo.
El nuevo escenario en el mercado mundial de fertilizantes agravará la situación de los productores del campo mexicano. Son alrededor de 6 millones de personas que trabajan en el sector primario. En los últimos años habían venido padeciendo por la combinación de los incrementos de costos y una reducción de los precios de referencia mundiales.
Los fertilizantes representan alrededor de un tercio de los costos de producción agrícola. Una variación en el precio como la que se está viendo, superior a 40%, es un golpe para los productores que pueden optar por reducir el uso de los insumos, sembrar menos o cambiar cultivos. En Sinaloa se dejaron de sembrar 100,000 hectáreas y en Tamaulipas están en riesgo de no sembrarse 300,000 hectáreas, según el reportaje de Diego Badillo en El Economista. Esto afectaría la producción de maíz y sorgo, principalmente.
La reducción en la superficie sembrada pondrá presión a los precios de los alimentos. Esto sería adicional a los incrementos observados en los primeros meses del año en la canasta alimentaria, que para el caso de México representan alzas de dos dígitos en los precios de frutas y verduras y de los alimentos en general.
El impacto de la guerra en Irán en la producción mundial de alimentos podría ser mayor que el de la invasión rusa a Ucrania. Hay un riesgo de fractura del sistema global de producción de fertilizantes, según el economista en jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Los mercados no han terminado de ponerle precio a todo lo que implica para los alimentos un conflicto más largo de lo que se esperaba, dijo Vijay Chakravarthy, jefe de Riesgos de Louis Dreyfus, uno de los mayores comercializadores mundiales de productos agrícolas. Eso significa que los aumentos de precios de los alimentos podrían extenderse más allá de 2026 y llegar hasta 2027. En el mundo hay reservas de granos suficientes, porque la producción de los últimos ciclos fue muy buena, según este experto, pero hay un riesgo de que algunos países impongan restricciones a la exportación de granos, por incertidumbre sobre lo que pueda pasar.
En un evento organizado por el Financial Times, dedicado al impacto de la guerra en los mercados de materias primas, se mencionaron también los incrementos de los costos de transporte de los granos. “Hay rutas que han subido 50% o 60%”, explicó Luisa Follis, analista de la consultoría Clarksons.
En la medida en que el conflicto en Medio Oriente se alargue, hay un riesgo de que la crisis de energía se convierta en una crisis de alimentos, advirtió Pablo Galante, alto ejecutivo de Vitol (empresa comercializadora de materias primas). La situación no es sostenible. Podemos pasar una semana sin gasolina, pero ¿cuántos días aguantaríamos sin comida?