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La Cultura de la Paz, El hegemón mexicano
Pascual Hernández Mergoldd | La cultura de la paz
“Construir una economía doméstica fuerte debería ser siempre la prioridad de todo gobierno.” Mark Carney
Esta colaboración ha sido redactada a partir del discurso que pronunció el 20 de enero el Primer Ministro Canadiense en Davos, trasladando el escenario internacional al nacional.
En México estamos viviendo la ruptura del orden constitucional e institucional, impulsada por el oficialismo que aspira a transformarse en el hegemón nacional. El orden basado en normas ha sido desvanecido a partir de que el hegemón se apoderara de una sobrerrepresentación legislativa inconstitucional.
Hasta ahora ha logrado que una parte importante crea que su poder proviene de su verdad, cuando en realidad persiste por la disposición de quienes actúan como si fuera cierto, resultado del reparto de recursos públicos, sacrificando servicios e inversión, reparto que será imposible preservar sin crecimiento económico.
A diferencia de Canadá, el hegemón mexicano se ha propuesto acabar con la sociedad pluralista; restringir libertades; limitar y censurar el espacio público, y militarizar la seguridad pública y actividades civiles. No está comprometido con la sostenibilidad ni con la transparencia.
Vivimos en una era de rivalidad atizada por la constante polarización del oficialismo contra quienes piensan diferente.
A partir de la fractura institucional, la mentira, la corrupción y la opacidad, es indispensable que todos nos aboquemos a reconstruir nuestro orden constitucional y el Estado de derecho, a recrear instituciones y a construir puentes y acuerdos que funcionen e integren nuestros valores, como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, y la recuperación de la soberanía e integridad territorial, comprometida por el crimen organizado.
No es posible esperar que el hegemón restaure el orden que está desmantelando.
Las oposiciones han sido excluidas de la mesa de diálogo para la reforma electoral del hegemón, están en su menú, por ello deben actuar juntas. Podemos construir algo mejor, más fuerte y más justo. Tristemente el avance de la decadencia se debe -en mucho- a la falta de políticos de calidad.
Es inaceptable que el auge del poder duro del hegemón nos ciegue ante el hecho de que el poder de “la legitimidad, la integridad y las normas seguirá siendo fuerte, si elegimos ejercerlo juntos”.
Los efectos negativos de las acciones del hegemón mexicano están a la vista: incertidumbre jurídica, crisis de infraestructura energética, preocupación por la inseguridad, un crecimiento del producto interno bruto inferior al 1% en los últimos siete años, lejos del 4% ofrecido, y con más del 55% de empleos informales por el cierre de empresas, además de un escandaloso aumento de deuda pública. Se diluye la oportunidad de aprovechar el nearshoring que la posición geográfica de México facilitaría.
El hegemón dista de propiciar una economía doméstica fuerte, lo que debería ser siempre la prioridad del gobierno.
Dejamos de estar entre los diez destinos más atractivos para invertir, tal y como lo indica la encuesta global de los estrategas empresariales presentada en Davos. En mediciones internacionales México aparece como un espacio donde la corrupción y el crimen organizado definen mercados, territorios y estructuras de poder.
Dejamos de ser un socio estable y confiable.
Mientras en Canadá recortan impuestos sobre ingresos, ganancias de capital e inversión empresarial; invierten en energía, nuevos corredores comerciales, además de que fortalecen su industria, nuestro hegemón va en sentido contrario.
El hegemón nacional cree que nuestro país podrá avanzar de la mano de nuestro vecino del norte y se evitará problemas, esperando que la obediencia nos comprará seguridad.
No confundamos resiliencia con resignación ni esperemos que el hegemón actúe o reaccione para impulsar la cultura de la paz. Nos corresponde adoptarla como habilidad personal ante los retos que la realidad nos impone. Abandonemos el vivir en la incertidumbre.
¡Antes de que sea tarde, es hora de dejar la apatía!
* El autor es abogado, negociador y mediador
X: @Phmergoldd