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Conectividad en tiempos de desaceleración económica
Ernesto Piedras | Inteligencia competitiva
Las telecomunicaciones continúan demostrando una notable capacidad de resiliencia, mientras diversos sectores de la economía mexicana registran una contracción o moderación en su ritmo de crecimiento.
Los resultados del primer trimestre de 2026 confirman que la conectividad se ha convertido en un insumo esencial para la actividad económica, la productividad y la vida cotidiana de millones de mexicanos.
Ingresos de telecomunicaciones al alza. Durante el periodo referido, los ingresos sectoriales alcanzaron $158.6 mil millones de pesos (mmp), cifra que representa un crecimiento anual de 5.3 por ciento.
Más allá de este dato, lo verdaderamente relevante es que este avance se registra en un entorno caracterizado por cautela en el consumo, menor dinamismo económico y una desaceleración manifiesta en distintos mercados.
En otras palabras, las telecomunicaciones siguen creciendo incluso cuando la economía reduce su ritmo de avance.
Liderazgo de la conectividad móvil. El principal motor del crecimiento sectorial continúa siendo el segmento móvil, al ser el principal eslabón de la digitalización nacional.
Durante el primer trimestre del año generó ingresos por $94.8 mmp, equivalentes a prácticamente seis de cada 10 pesos que ingresan al mercado de telecomunicaciones en México. Además, registró una expansión anual de 7.2%, superior al promedio sectorial.
La expansión gradual de las redes 5G, la creciente disponibilidad de dispositivos compatibles y una competencia comercial que continúa favoreciendo mayores capacidades de navegación a menores precios relativos para los usuarios explica este dinamismo.
La consecuencia de todo ello es un incremento constante en el consumo de datos y, consecuentemente de los ingresos del mercado.
Banda ancha fija en ascenso. Si bien no suele destacar, el segmento fijo también registra señales positivas. Sus ingresos ascendieron a $26.9 mmp y crecieron 3.9% anual, impulsados fundamentalmente por la demanda de banda ancha fija.
La transformación al interior del segmento es evidente. La telefonía fija tradicional ha dejado de ser el principal generador de valor y ha cedido ese papel a las conexiones de alta velocidad, particularmente aquellas soportadas por infraestructura de fibra óptica.
El trabajo híbrido, la educación en línea, el entretenimiento digital y la creciente necesidad de conectar múltiples dispositivos dentro de los hogares continúan elevando las exigencias de velocidad y calidad de servicio.
Todo ello explica por qué los operadores mantienen inversiones relevantes en expansión y modernización de redes.
Convergencia con nuevo rostro. Por otro lado, los servicios convergentes registraron ingresos por $37.0 mmp y un crecimiento relativamente más moderado de 1.8% anual. Detrás de esta cifra se encuentra una transformación estructural que redefine al mercado audiovisual.
La televisión de paga continúa enfrentando una pérdida gradual de relevancia frente al avance de las plataformas de streaming. Sin embargo, los operadores han encontrado una vía para compensar parcialmente esta sustitución, al colocar a la banda ancha fija en el centro de sus ofertas comerciales.
Así, la conectividad se convierte en el producto principal, mientras que los servicios de video evolucionan hacia un componente complementario dentro de la propuesta de valor.
Los resultados del inicio de 2026 dejan claro que el sector de telecomunicaciones ya no es solamente una industria más dentro de la economía. Es una plataforma habilitadora de las actividades productivas del país.
Hacia adelante, el incesante despliegue de 5G, la expansión de la fibra óptica y la creciente adopción de servicios digitales seguirán impulsando la demanda.
En un entorno económico de desaceleración, las telecomunicaciones continúan demostrando que son uno de los sectores con mayor capacidad para generar productividad, competitividad y crecimiento.
No es casualidad que sigan avanzando por encima de la economía en su conjunto. Ello es reflejo de que la conectividad ya no es una opción, sino una condición indispensable para el desarrollo de México.