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Opinión

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Fue un ataque xenofóbico

Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

El atentado xenofóbico en la pirámide de la Luna de Teotihuacán ocurre bajo un entorno de una política exterior mexicana dogmática y etnocentrista; de una crisis de inseguridad donde los narcotraficantes han robado territorio al Estado; y de una mutación que sufre la democracia y que viaja veloz hacia una autocracia electoral.

Las autoridades no han reconocido públicamente que se trató de un atentado xenofóbico. Independientemente de la posible enfermedad mental del tirador, es una falta de respeto para los familiares de las víctimas que las autoridades no mencionen la palabra xenofobia, por el contrario, apuntan hacia tiroteos históricos en Estados Unidos.

También resulta indolente la excesiva promoción de la paz a través del Mundial de futbol en México. El cuerpo sin vida de la chica canadiense se encontraba aún caliente cuando autoridades aseguraban que durante el Mundial habrá paz en el país.

No es un acto de fe. No es trabajo de profetas. Requiere de profesionales.

En las pirámides de Teotihuacán subyace un poderoso activo semiótico. El acto terrorista abreva del simbolismo poderoso en detrimento de la imagen país, dando vueltas, el atentado, al planeta mediático. Los videos de lo ocurrido corrieron rápidamente a través de las redes sociales.

AMLO insultó a políticos extranjeros: europarlamentarios, al presidente de Panamá, a la monarquía española y a congresistas estadounidenses, entre otros; promovió la idea del buen salvaje en las figuras de Pedro Castillo y Evo Morales. Vendió el avión presidencial en cachitos de la lotería, generando en la población una asociación de que volar hacia el extranjero es innecesario y costoso.

En el ámbito comercial se desea vender la idea de que lo hecho en México es lo mejor del mundo. La sustitución de importaciones, en contra de los principios racionales de David Ricardo, es un viaje al pasado. Se desplaza la productividad que genera la especialización por la falsa bandera de que como México no hay dos.

En Barcelona, la presidenta Sheinbaum dijo que proviene de “la Pirámide del Sol, de Tláloc, de Huitzilopochtli y de Coatlicue”.

Decirlo en España, y después de la “pausa diplomática” impuesta por AMLO, es rentable, pero no hay que trabajar para las gradas, hay que hacerlo para la sociedad..

Los ataques xenofóbicos requieren de protocolos especiales. El fiscal del Estado de México demostró que no los conoce. Tal parece que existe la necesidad de vincular al tirador solo con escenas ocurridas en Estados Unidos.

No ha existido, en las autoridades, un análisis de las palabras soeces del tirador en contra de los turistas que visitaban la pirámide.

Es claro que para los gobiernos de AMLO y Sheinbaum la política exterior es un concurso de poesía con el que se enaltece el pasado; es un monólogo dedicado a las gradas del estadio llamado México.

Fue un ataque xenofóbico.

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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