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Trump: tiempo ?de repatriar
Gane o pierda el candidato republicano, el panorama no pinta nada bien; los demonios que desató son parecidos a los que originaron el nazismo o el estalinismo.
Si gana Trump, malo; si pierde, puede ser peor.
Que Trump puede ser el próximo presidente de Estados Unidos es una realidad, de broma o proyecto de promoción, pasó a sólido candidato a la presidencia. Sólo él sabe si está más allá de lo que imaginó; era la segunda vez, en la anterior se diluyó: nunca digirió que un negro llegara a la Casa Blanca; una y otra vez puso en duda la nacionalidad de Obama.
¿Qué pasa si Trump no gana? Quienes analizan con seriedad a la sociedad estadounidense hace tiempo que señalan el racismo subyacente en sectores de la sociedad incómodos por la creciente presencia de inmigrantes: hispanos, chinos, indios, pakistaníes y otros que van ocupando espacios. Los hispanos hoy son la primera minoría, casi 30% de la población. Pero no se crea que sólo incomodan los de fuera, para esa minoría hasta los negros son invasores y, por ahí coinciden hasta latinos de segunda o tercera generación que ven mal a los inmigrantes.
Trump es, sobre todo, un vendedor de efectos: supo construir una historia para las primarias, con dos o tres premisas: los inmigrantes, en concreto los mexicanos; los musulmanes revestidos de terroristas y la pérdida de la grandeza de Estados Unidos.
Gane o pierda, el panorama no pinta nada bien; los demonios que desató son parecidos a los que originaron el nazismo o el estalinismo.
Un gobierno proteccionista y radical es un riesgo para los acuerdos comerciales, para las empresas estadounidenses que se han instalado o piensan venir a México y, si va en serio el plan de Trump, para las remesas; además: desde luego esto se puede convertir en un éxodo para el que México no está preparado.
Pero también es una oportunidad para México, a condición de que se trabaje en un ambicioso programa de repatriación: hoy en Estados Unidos hay mexicanos científicos, egresados de las principales universidades, empresarios y trabajadores de todos los oficios. Miles de ellos entre los mejor calificados en sus tareas; el principal problema es que no regresan por razones como salarios no competitivos, la calidad de vida, la inseguridad y los temores a la inestabilidad política, económica y social.
Tenemos que reconocer que los mexicanos arraigados en Estados Unidos sólo observan y escuchan de medios y de la gente en general del Chapo o de tragedias.
Por eso, es un buen momento para que los tres órdenes de gobierno, particularmente de los estados con mayor número de connacionales en Estados Unidos y los fronterizos de los dos lados, hagan un análisis serio y tracen un verdadero pacto de repatriación. Si la esperanza es que a Trump le vaya mal, se van a equivocar; si pierde, las cosas se pueden poner peor.
¡Ah, qué Manlio!
Lo que es la vida. Escuchar a Manlio Fabio hablar de los malos, como dicen los muchachos, pero si buenas tardes... Van dos links: http://regeneracion.mx/beltrones-tiene-nexos-con-el-narcotrafico-asegura-ganador-de-pullitzer-en-new-york-times/ y uno del propio NYT: http://www.nytimes.com/1997/02/23/world/drug-ties-taint-2-mexican-governors.html?pagewanted=all. Los defensores del Presidente del PRI sostienen que es falso. Lo mismo dicen a quienes acusó Manlio en Tamaulipas.