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Opinión

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Los conceptos son universales, las finanzas son personales (II)

Todos tenemos necesidades y gustos diferentes. También metas y objetivos distintos. Lo que es importante para unos, puede no serlo tanto para otros. Además, no tenemos los mismos hábitos ni partimos del mismo lugar.

Por eso es tan importante entender que aunque los conceptos son universales, las finanzas son personales. También es fundamental comprender la diferencia entre un concepto y un consejo, porque mucha gente los confunde.

Pensemos por ejemplo en los “ingresos pasivos”. Es un concepto que está de moda y se nos dice que no hay que depender de una sola fuente de ingresos: hay. Hay que tener varias. De hecho, la enorme mayoría de aquellos que han construido un patrimonio, tienen múltiples fuentes de ingresos pasivos. Ellos ya no tienen que trabajar, porque su dinero trabaja para ellos.

¿Qué es lo que no nos dicen? Muchos de los millonarios primero se enfocaron en ser los mejores en su actividad principal. Eso les permitió crear su patrimonio. Y después, como resultado, diversificaron sus ingresos como una manera de conservarlo y acrecentarlo.

¿Eso significa que tener distintas fuentes de ingresos o buscar generar ingresos pasivos está mal?  Desde luego que no. Los ingresos pasivos son claves para generar un patrimonio y se generan a través de la inversión. Recuerda que “ingreso pasivo” significa que no tienes que hacer mucho para conseguirlo. Los rendimientos que recibes por tu inversión son un ingreso pasivo.

Lo que está mal, sin embargo, es obsesionarse en “construir” múltiples fuentes de ingreso al mismo tiempo, no necesariamente “pasivos” y no enfocarse en ninguna. A veces se nos olvida que Roma no se construyó en un día.

Entonces, el concepto de construir ingresos pasivos, es valioso y universal. Invertir nuestro dinero es, en esencia, eso. Sin embargo, los “consejos” que se dan en torno a ello muchas veces son contraproducentes.

Otro ejemplo de un concepto que es muy valioso es hacer un plan de gastos, porque es lo que nos permite tomar control de nuestro flujo de efectivo. Sobre este concepto, la mayoría de los consejos tradicionales generan enormes frustraciones. Si alguna vez has intentado – y fallado – en hacer un presupuesto, sabes de lo que hablo.

Una “regla” que en ocasiones se maneja como valiosa, es el famoso presupuesto 50/20/30. Debo decir primero que es una idea fascinante y hay toda una filosofía detrás de ella, la cual vale mucho la pena conocer. Se trata de destinar la mitad de nuestro dinero a gastos esenciales, un 20% a nuestras prioridades (como por ejemplo ahorro para el retiro, fondo para emergencias) y 30% restante para decisiones con respecto a nuestro estilo de vida.

¿Cuál es el problema? No se aplica a la realidad de la gran mayoría de los mexicanos. En nuestro país, el nivel de ingreso es bajo y la gente tiene que destinar, en general, un porcentaje mucho mayor a gastos esenciales: renta o hipoteca, comida, salud y transporte.

Antes de finalizar, quiero resaltar nuevamente que los conceptos son universales, pero no los consejos que surgen de esos conceptos, ni la forma de aplicarlos. Las finanzas personales, en ese sentido, son personales.

contacto@planeatusfinanzas.com

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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