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Estrategia de contingencia
Para el atareado equipo de Barack Obama, los planes de esta temporada no tienen qué ver con el Año Nuevo ni con el combate al pesimismo que prolifera, sino con la vulnerabilidad del país durante la transición y la exigencia de elaborar planes de contingencia.
Diversos expertos en política coinciden en que no ha habido, al menos en épocas recientes, una planificación tan intensa ante la posibilidad de que estalle alguna crisis como la detonación de un artefacto nuclear por Corea del Norte, algún ataque terrorista a instalaciones militares en otro país, un nuevo surgimiento de inestabilidad en Medio Oriente y hasta un ciberataque generalizado a sistemas estadounidenses.
Hace unos días, Obama despachó a un equipo de seguridad a París, para averiguar los pormenores del artefacto que fue desactivado por la policía francesa en la tienda departamental Printemps, en el centro de París.
Los planes de contingencia se están elaborando en estrecha colaboración con la Casa Blanca, que en sus reuniones diarias sobre seguridad incluye a algún integrante del nuevo equipo, amén de enviar a Obama un resumen.
El gobierno ha enviado una docena de planes de contingencia para la consideración del nuevo equipo, delineando opciones en cada uno de los casos. La Casa Blanca insiste en que los planes que somete son para facilitar la transición.
La colaboración entre los dos equipos se atribuye a las recomendaciones de la comisión que investigó los ataques terroristas de septiembre 11, 2001, que destacó que la vulnerabilidad del país se elevó peligrosamente por diversas fallas que hubo entre el equipo entrante de George Bush hijo, y el saliente de Bill Clinton.
Roger Cressey, funcionario de estrategia antiterrorista con Clinton quien permaneció en el gobierno con Bush, destaca que la actual colaboración es algo sin precedente , y la atribuye a que el mundo de hoy es muy distinto al que era hace ocho años, con guerras en Irak y Afganistán, y además la guerra contra el terrorismo de Al Qaeda .
A petición de Obama, el Departamento de Seguridad Interna está impartiendo una capacitación especial sobre manejo de crisis a un centenar de veteranos de la dependencia, que reforzarán las guardias de la dependencia durante la transición y después, durante el tiempo que demore el Senado en confirmar las designaciones clave en ese rubro.
El gobierno de Bush también ha invitado a gente de Obama a presenciar los famosos ejercicios estratégicos que se llevan a cabo sobre la mesa en el Pentágono y la CIA.
Aunque usted no lo crea, estos ejercicios se efectúan cotidianamente, pues tal es la paranoia que generó el 9/11 y además hay ejercicios de nivel nacional que duran dos días. El próximo y final del gobierno de Bush se efectuará en Washington el 12 y 13 de enero.
El ejercicio grande de enero contempla una enorme gama de posibilidades, incluso la contingencia de que todo el liderazgo nacional pudiera ser borrado de la faz de la Tierra de un solo golpe.
El periodo de transición y los primeros meses de un nuevo Presidente son de alta vulnerabilidad, como lo demuestran varios hechos. El primer ataque de Al Qaeda al World Trade Center neoyorquino ocurrió en 1993, unas semanas después de la toma de posesión de Clinton.
Los ataques al metro de Madrid en el 2004 ocurrieron tres días antes de las elecciones nacionales.
El Departamento de Seguridad procesó los trámites de seguridad del equipo de Obama antes que para cualquier Presidente electo de la era moderna y lo mismo puede decirse de la designación del gabinete del nuevo mandatario, que ya está prácticamente planchada.
Claro, siempre habrá situaciones que no es posible prever y se supone que mucha gente del actual gobierno sabría qué hacer en caso de contingencia. Lo importante para Obama es proyectar liderazgo si alguna crisis llega a presentarse.
rmena@eleconomista.com.mx