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Opinión

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Creciente producción de dispositivos médicos en México

Normalmente, los reguladores sanitarios se han concentrado en aprobar y supervisar medicamentos o dispositivos médicos para el cuidado de la salud.

Ahora, conforme avanzan las tecnologías y la necesidad de un seguimiento más cercano al paciente, están entrando nuevos protagonistas al paraguas regulatorio de la salud.

Es el caso de nuevas aplicaciones tecnológicas que monitorean todos los días y a cada momento a personas con enfermedades crónico-degenerativas y que están resultando útiles para una atención médica cercana y para reducir costos de los sistemas de salud.

Hay ejemplos. El regulador sanitario de Estados Unidos, la FDA (Federal Drug Administration), aprobó recientemente la primera aplicación de teléfono móvil para monitorear niveles de glucosa y comportamientos de pacientes diabéticos. Se llama Welldoc y como ha demostrado tener efectos positivos en la conducta del paciente como si fuera un medicamento, e incluso con mejores resultados también ya fue aceptada por una compañía aseguradora para pagarle 100 dólares mensuales a los asegurados que la usen porque dicha app ha demostrado que a la larga le significa ahorros en la atención médica.

Otro caso de éxito es el Diabediario en México, parte de una iniciativa del Instituto Carlos Slim de la Salud que trabaja junto con CaSalud, y que mediante teléfonos celulares está probando ser eficiente en el seguimiento de pacientes diabéticos en varias regiones del país. Otro es el caso de los robots del sistema de salud del Estado de México, que usan para medicina presencial remota en algunos municipios, operados desde una central robótica en el Hospital Materno Perinatal Mónica Pretelini. Existen como 30 casos de éxito de estos dispositivos en el mundo.

Es un reflejo de cómo el escenario para las compañías de dispositivos médicos está cambiando radicalmente. Antes, a una compañía de dispositivo no le importaba el cambio conductual del paciente; implantaba su dispositivo y ahí terminaba su papel de la compañía.

Ahora tienen que ofrecer productos y servicios más fáciles de usar, que estén presentes con el paciente en todo momento, que funcionen para monitorear y apoyar en cambio de conductas, que ofrezcan datos constantes y analíticos para el médico y que sean a precios más accesibles. De hecho, los precios de estos aparatos han bajado hasta 80 y 90%; si antes un dispositivo costaba el equivalente a 5,000 dólares, ahora cuesta 1,000.

Así lo plantean expertos de PwC. Christopher Wasden, líder global de Innovación en Salud de PwC, hizo ver que México es visto con una gran oportunidad de inversión en este renglón, dado que ha demostrado ser uno de los países con mayor capacidad y potencial para innovar, además de la cercanía geográfica con el principal mercado de salud del mundo. También cuentan de acuerdo con PwC los acuerdos de equivalencia con reguladores sanitarios de Japón, Estados Unidos y Canadá, que buscan agilizar las autorizaciones en México (aunque aún falta avanzar en ese renglón), el acceso a un potencial mercado local que crecerá por el cambio demográfico y otros factores.

De hecho, el papel de México como productor y maquilador de dispositivos médicos es creciente y hoy se calcula esta producción con un valor cercano a los 10,600 millones de dólares. Es una gran oportunidad global.

@maribelrcoronel

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