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Aborto y desarrollo económico
Pocos temas levantan tantas ascuas como el del aborto. La reciente decisión de la Suprema Corte, que pretendía invalidar una reforma en las constituciones de Baja California y de San Luis Potosí, en el proyecto inicial del ministro González Franco, no alcanzó la mayoría de ocho ministros requerida para invalidarla. ¿Constituye una garantía del derecho a nacer del concebido o vulnera los derechos de la mujer sobre su salud reproductiva? La finalidad del presente artículo no es presentar un alegato a favor de la vida, sino analizar las consecuencias económicas y sociales de una sentencia aprobatoria del aborto para México. / La población ha sido vista, desde el economista Malthus, como un freno; más todavía, como el demonio del desarrollo. Los recursos crecerían en proporción aritmética, mientras la gente lo haría en forma geométrica: en pocas décadas (la discusión es añeja), el planeta estaría al borde del colapso. Nuevas modalidades del maltusianismo achacan el problema del cambio climático al crecimiento demográfico. ¿Es la demografía (entre cuyos medios de control lícito estaría el aborto) la causante de todos los males económicos? La propia economía y las estadísticas nos dan una respuesta negativa.
La población es un recurso generador de riqueza, junto con la tierra, el trabajo, el capital y la tecnología. Cuando se ha discutido el problema de la riqueza, dada la capacidad creadora del ser humano, con frecuencia se olvida que el factor humano tiene una capacidad ilimitada, que sobrepasa las condiciones espacio-temporales de los otros recursos. La historia y la economía nos lo demuestran. Los países desarrollados han aumentado su producción, en buena medida, gracias a su demografía. Estados Unidos es la primera potencia mundial gracias a que cuenta con 300 millones de personas, no por culpa de éstas. China, India y Brasil son los nuevos motores de la economía global, en parte gracias a su población, que les permite tener un amplio mercado interno. El bono demográfico ha permitido ampliar los recursos de sus economías, crear empresas, desarrollar nuevas tecnologías, lograr economías de escala.
Como sostiene Nathan Keyfitz, profesor emérito de Sociología de la Universidad de Harvard: Cuantos menos niños nazcan, menos se gastará en servicios como educación o salud (...) El aumento de natalidad hace que la gente trabaje más (pues tiene que mantener más hijos), y esto a su vez supondrá un crecimiento en las inversiones y el capital . Además, sostiene el economista Julian Simon, si el aumento de densidad de población estimula la propiedad privada y la libertad de empresa, la asignación de recursos de capital se hará más eficiente.
La creciente sensibilidad hacia el problema se nota también en los medios de comunicación. Su hijo es un bien público , se titula un reportaje de El País (7-07-2010). Con datos y opiniones de especialistas, da la señal de alarma sobre el desequilibrio entre la baja natalidad y la larga esperanza de vida, lo que, entre otras cosas, pone en riesgo al Estado de Bienestar: las pensiones, la atención a personas dependientes, el gasto sanitario y educativo. Para apuntalar a éste, se necesita, al menos, alcanzar 2.1 hijos por mujer.
Pero uno vuelve la página y se encuentra con el debate sobre la sentencia de la Corte en relación con la indefinición sobre el derecho a la vida del concebido, y el hijo pasa a ser un bien de interés exclusivamente privado, y del que la mujer puede disponer sin dar explicaciones.
Sin entrar en consideraciones bioéticas, no cabe duda de que las vidas eliminadas por el aborto son otro embate al desarrollo económico. Cifras de La Jornada consideran en cerca de 900,000 las vidas humanas anualmente sacrificadas. Son dinero ahorrado en infancia y juventud, pero el aumento de población joven en un país en transición demográfica (de país joven a país de adultos) siempre tiene un efecto positivo.
*Máster y doctor en Derecho de la Competencia, profesor investigador de la UAEM y socio del área de Competencia, Protección de Datos y Consumidores del despacho Jalife & Caballero.