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Talibán mata a cuatro soldados de EU en Afganistán
Es el tercer ataque de fuerzas afganas o de insurgentes vestidos con uniformes militares contra las fuerzas internacionales en igual número de días.
Kabul. Cuatro soldados estadounidenses murieron ayer cerca de una instalación remota de la OTAN en el sur de Afganistán cuando un miembro de las Fuerzas de Seguridad afganas abrió fuego contra ellos, anunciaron fuentes militares.
Las muertes en un puesto de control en la provincia de Zabul marcaron una escalada en los ataques contra las tropas internacionales que coinciden con una furia musulmana en todo el mundo disparada por una película que difama al profeta Mahoma.
El sábado, un hombre armado afgano, quien se cree pertenecía a la policía local, mató a dos soldados británicos en el sur de la provincia de Helmand.
El Ejército de EU suspendió recientemente la formación de 1,000 nuevos reclutas de la Policía local afgana.
El tiroteo en Helmand llegó el mismo día en el que los talibanes se atribuyeron un ataque nocturno contra la base británica Camp Bastion, también en la provincia de Helmand, ocurrido el viernes, en el que murieron dos infantes de Marina de EU.
La Associated Press informó el sábado que funcionarios de la coalición indicaron que los atacantes en Camp Bastion llevaban uniformes del Ejército de Estados Unidos y destruyeron seis aviones de combate Harrier. Se anunció que fueron 15 insurgentes, 14 de los cuales fueron asesinados y uno capturado, de acuerdo con la AP.
Los talibanes emitieron declaraciones en las cuales exponían que el asalto estaba destinado a vengar la película-video antimusulmana que ha desatado disturbios en más de 20 países. Sin embargo, los militantes también aseguraron que el ataque estaba dirigido al príncipe Harry, un artillero de helicóptero que sirve en Camp Bastion.
El Príncipe nunca estuvo en peligro, según la coalición aliada.
Los seis finados elevaron a 51 el número de fuerzas de la coalición, la mayoría de ellos estadounidenses, muertos a manos de sus socios afganos este año. Los ataques internos ponen de relieve la vulnerabilidad de las tropas internacionales a pesar de los intensos esfuerzos de los líderes estadounidenses y afganos para detener los asesinatos.