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Finanzas Personales

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¿Cómo cuidar a padres que necesitan de nosotros? (Parte 2 de 2) 

Joan Lanzagorta | Patrimonio

Llega un momento en nuestra vida en el que nuestros padres empiezan a necesitar, cada vez más, de nosotros. En la primera parte hablé ampliamente sobre esto, y de las consecuencias que tiene en todos los sentidos, sobre todo en el emocional pero también en el financiero.

Por eso es importante prepararnos, en todos los aspectos. Hoy quiero hablar de cómo hacerlo y de las conversaciones que debemos tener con ellos y con el resto de la familia para cuidar mejor a nuestros padres en edad avanzada.

1.      Involucrarnos en el cuidado de su salud.

La gente en edad avanzada suele tener demasiadas cosas en la cabeza y son propensos a olvidarse de muchas. Esto puede hacer difícil que ellos solos puedan coordinar y manejar sus citas con doctores, sus medicamentos y otros cuidados que necesitan. Si los amamos, debemos estar siempre pendientes de ellos. Apoyarlos, como sus consejeros.

Es importante conocer y hablar con sus médicos para entender su estado de salud y saber cómo podemos ayudarlos de la mejor manera: los cuidados que necesitan, los horarios de sus medicamentos. Y estar al tanto de su progreso.

2. No dudar en pedir ayuda cuando es necesaria

Como expliqué en la primera parte, muchas veces la situación se complica y nos deja una huella emocional que debemos manejar. En muchas comunidades, existen organizaciones que ofrecen recursos, información y asesoría a familias. Si el médico de cabecera es de confianza y nos escucha, muy probablemente también podrá orientarnos.

Es importante también hablar con los hermanos y dividirse la responsabilidad. Acordar quién pone qué: tiempo, tareas y gastos, para que no recaiga todo en uno.

Y obviamente apoyarnos en nuestro propio núcleo: la pareja, nuestros hijos. Cuando hay claridad y cada uno tiene claro su papel, el peso se reparte y se hace más ligero.

Pedir ayuda también puede significar, en algunos casos, contratar un cuidador especializado o un profesional de enfermería. Todo depende de lo que ellos necesitan. Eso lamentablemente implica un costo económico elevado, que no todas las familias pueden afrontar.

3. Cuidar el aspecto económico

Algunas veces los padres construyeron independencia económica: un patrimonio y una buena pensión. Lamentablemente, muchas otras no es así.

Mis hermanos y yo tuvimos que apoyar a nuestros padres para que pudieran mantener su seguro de gastos médicos mayores durante un tiempo. No fue fácil (el costo era muy elevado) pero terminó siendo una gran decisión. Además, nos pusimos de acuerdo para cubrir gastos adicionales que surgieron, incluyendo deducibles y coaseguros.

En nuestro caso, salió bien. Pudimos hacerlo. Nos costó, pero no nos cambió la vida. Pero sé de casos en los que no fue así y que rompieron familias enteras.

Tener una conversación con los padres y con los hermanos acerca de esto, tener claridad de la situación completa, nos permite saber, de antemano, en dónde estamos parados y hasta dónde podemos llegar.

4. Aprovechar los beneficios fiscales.

El hecho de que nuestros padres se conviertan en nuestros dependientes económicos, y estemos a cargo de pagar los gastos relacionados con su salud, nos permite (dadas ciertas condiciones), deducir en nuestra declaración anual los gastos médicos que ellos necesiten. Vale la pena informarse.

5. Hablar acerca de su testamento.

En realidad esta conversación se tendría que tener mucho antes. Pero es cierto que en México muchísimas personas de todas las edades no han hecho un testamento.

Sé que no siempre es fácil. Todavía hay personas a las que no les gusta hablar ni pensar acerca de su legado, por lo que no discuten su situación patrimonial ni su testamento con sus hijos. Sin embargo en familias donde existe honestidad y un cariño compartido, el hablar de ello mediante un diálogo abierto, de confianza, puede ser benéfico para todos. Esta discusión no sólo permite a todas las partes tener claridad de su situación, sino que puede ofrecernos la oportunidad de mejorarla en beneficio de todos.

6. Tomarse una pausa.

Vivimos en un mundo lleno de presiones en muchos aspectos. Uno tiene la responsabilidad de su empleo, de su matrimonio, de sus hijos, de su hogar. Si a eso se le añade la de cuidar a nuestros padres en edad avanzada, particularmente si tienen problemas de salud, puede resultar una situación que genere una presión casi insoportable.

A veces tomarse una pausa, incluso unas pequeñas vacaciones, es el mejor acto de amor que uno puede darse. Nos permite poner nuestra mente en orden, ver las cosas con una perspectiva renovada y reforzar aún más los vínculos familiares.

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Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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